Opinión

El 1 de Mayo: Un Grito de Dignidad frente al Retroceso del PRM

El Primero de Mayo no encuentra a la familia dominicana en un escenario de júbilo, sino en uno de resistencia. Lo que debería ser una fecha para celebrar las conquistas de la clase trabajadora, se ha convertido, bajo la gestión del PRM, en un recordatorio amargo de lo que sucede cuando un gobierno gobierna de espaldas al sudor del pueblo y de frente a los intereses de las élites.

El mito del crecimiento y la realidad del hambre
Desde el Palacio Nacional se pregonan cifras de crecimiento macroeconómico con una frialdad asombrosa. Sin embargo, ese crecimiento no llega a la mesa del obrero, del empleado público ni del trabajador informal. La realidad es que la inflación ha devorado cualquier intento de ajuste salarial. Hoy, el trabajador dominicano es más pobre que hace cuatro años: trabaja más, pero compra menos. La canasta básica se ha vuelto un artículo de lujo, y el salario mínimo, una cifra de supervivencia que no alcanza para cubrir siquiera las necesidades primarias.

Seguridad Social: Del derecho al despojo
Uno de los golpes más bajos a la dignidad del trabajador ha sido el deterioro sistémico de la Seguridad Social. Lo que con tanto esfuerzo se construyó y fortaleció durante las gestiones del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), hoy se encuentra en cuidados intensivos.

El caso de SeNaSa es alarmante. Hemos pasado de una cobertura que brindaba tranquilidad a un sistema donde el «copago» y la falta de servicios son la norma. No es simplemente ineficiencia; es un despojo al derecho a la salud de quienes cotizan y confían su bienestar al Estado. El trabajador se siente estafado: aporta su esfuerzo, pero cuando la enfermedad toca a su puerta, el gobierno del PRM le responde con burocracia y carencias.

Un Estado que abandona a los suyos
La precariedad no distingue sectores. El empleado público vive bajo la zozobra de la inestabilidad y el irrespeto a la carrera administrativa. El sector privado lidia con costos operativos asfixiantes que limitan su capacidad de generar empleos dignos. Y, lo más grave, el inmenso sector informal —el motor resiliente de nuestra economía— ha sido borrado de la agenda pública, dejándolos sin una red de protección social mínima.

Bajo el actual gobierno, se han multiplicado los impuestos disfrazados y los aumentos en los servicios básicos (energía eléctrica, combustibles, transporte), mientras que las garantías laborales han retrocedido décadas.

El PLD: El camino de vuelta a la justicia social
Es imperativo recordar que el progreso no es un accidente. Durante los gobiernos del PLD, el enfoque fue siempre la gente. Hubo una visión clara de fortalecimiento institucional y una apuesta decidida por mejorar el estilo de vida del dominicano a través de la estabilidad y la inversión social.

Hoy, el contraste es doloroso. El «cambio» resultó ser un retroceso que ha castigado con mayor fuerza a los que menos tienen.

Este Primero de Mayo, nuestra voz debe ser firme. No podemos permitir que la narrativa oficialista oculte las penurias de un pueblo que sufre. Desde Vanguardia del Pueblo, alzamos la bandera por el obrero que no llega a fin de mes, por el profesional que ve sus sueños truncados y por cada dominicano que exige, con justo derecho, que se le devuelva la dignidad que este gobierno le ha arrebatado.
¡Por un salario justo, por una salud digna y por el retorno del progreso para todos!

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