Opinión

Un mejor regalo para las madres dominicanas

Por: Juan Ariel Jimenez | El gobierno dominicano anunció el Bono Madre 2026, la cuarta edición del famoso “cariñito”, con el que cada año se transfieren 1,500 pesos a un millón de madres dominicanas. Este parece ser el nuevo enfoque de políticas públicas del gobierno actual: regalar dinero sin focalización, ponerle un nombre bonito y organizar un gran acto de entrega que permita muchas fotos y videos.

Pero vale la pena hacerse una pregunta sencilla: ¿se puede hacer mejor? ¿Se puede usar esos mil quinientos millones de pesos de una forma que realmente transforme la vida de las madres?

La respuesta es sí.

Y comienza por algo básico: pensar en políticas públicas que ataquen la raíz de los problemas que enfrentan las madres dominicanas.

Por ejemplo, esos recursos podrían utilizarse para mejorar la atención de salud prenatal. Garantizar que cada mujer embarazada tenga al menos cuatro consultas durante su embarazo permitiría detectar a tiempo riesgos como la diabetes o la hipertensión, y controlar esas condiciones antes de que se conviertan en complicaciones graves como la preeclampsia o la eclampsia.

De hecho, con solo identificar a las mujeres con mayor riesgo y darles seguimiento adecuado —incluyendo acceso a suplementos como calcio o medicamentos como aspirina— se podrían evitar muchas muertes maternas en el país. Y lo más interesante es que no sería una política costosa.

Además, una mejor atención durante el embarazo ayudaría a identificar y tratar problemas que ponen en riesgo la vida del bebé, reduciendo los casos de nacimientos prematuros y asfixia durante el parto, principales causas de muerte neonatal en nuestro país.

Porque, siendo sinceros, el mejor regalo para el Día de las Madres es que ellas y sus hijos puedan vivir. No un bono de 1,500 pesos.

Una segunda idea sería la construcción de estancias infantiles en comunidades con altos niveles de pobreza y una alta proporción de madres solteras. Esto permitiría que muchas mujeres puedan salir a trabajar con la tranquilidad de que sus hijos están bien cuidados, alimentados y, sobre todo, estimulados en una etapa clave de su vida.

Y este punto es fundamental. La atención integral en los primeros años —que incluye nutrición adecuada, estimulación temprana y acompañamiento educativo— no es un lujo, es una inversión determinante. Numerosos estudios han demostrado que lo que ocurre en los primeros cinco años de vida tiene un impacto profundo y duradero en el desarrollo cognitivo, emocional y social de una persona, lo cual hace de la atención integral temprana una de las políticas públicas más poderosas para romper la transmisión intergeneracional de la pobreza.

Con los 1,500 millones de pesos del Bono Madre 2026 se podrían construir y equipar entre 25 y 30 estancias infantiles.

Y es que darles la oportunidad de trabajar, mientras sus hijos reciben atención integral de calidad en sus primeros años, es un regalo mucho más valioso que 1,500 pesos entregados un día al año.

Una tercera propuesta sería implementar políticas de cuidado para adultos mayores y personas con discapacidad en hogares donde las mujeres asumen esa responsabilidad. En la práctica, muchas dominicanas cargan con el cuidado de padres envejecientes, hijos o familiares con discapacidad, lo que consume tiempo, energía y genera un alto nivel de estrés.

Apoyarlas en esta tarea no solo les permitiría trabajar con mayor tranquilidad, sino también tener espacios de descanso y bienestar, fundamentales para su salud mental.

Liberarles tiempo y reducir su carga emocional durante todo el año sería, sin duda, un mejor regalo que una transferencia puntual.

En definitiva, sí se puede hacer mejor. Se puede pensar en la realidad de la mujer dominicana y diseñar políticas públicas que realmente resuelvan sus problemas, en lugar de transferir dinero una vez al año a un millón de personas, sin importar si lo necesitan o no.

A fin de ver si el gobierno actual cambia su forma de pensar, aquí va una sugerencia sencilla: que alguien en Presidencia le pregunte a la inteligencia artificial en cuántos libros, artículos o conferencias sobre desarrollo económico aparece la frase “regalar dinero” o la palabra “bono”. Probablemente descubrirá que se menciona más como ejemplo de populismo y asistencialismo que como una solución efectiva.

Luego podría comparar eso con la frecuencia con la que aparece el concepto de “políticas públicas”, y entender que el desarrollo no se construye con gestos momentáneos, sino resolviendo problemas de raíz.

Quizás entonces, para el próximo año, en lugar de diseñar otro “cariñito”, puedan preguntarle a la inteligencia artificial qué hacer con 1,500 millones de pesos para mejorar la vida de las madres dominicanas. Estoy seguro de que las respuestas serían mucho mejores.

Aunque, claro, eso parte de una premisa importante: que el objetivo sea mejorar la vida de las personas… y no la falsa caridad de la que tanto habló Paulo Freire, una forma de “ayuda” altamente efectiva para perpetuar la dependencia, y altamente irrelevante para superar la pobreza o promover el bienestar.

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