“Cuando no tienes comida para alimentar a tus hijos, cuando no tienes dinero para comprar medicinas, caes en la desesperación.» David Beasley
Considerando el nivel de destrucción y retrocesos que enfrentan las personas afectadas, en América Latina y el Caribe, el año 2020 fue un año para el olvido en todo el mundo, y aún más para las comunidades de Centroamérica que recibieron una serie de golpes por los huracanes Eta e Iota que alteraron vidas en toda Centroamérica en noviembre de 2020, así como a miles de familias vulnerables que enfrentan la pérdida de empleos en áreas urbanas y rurales como consecuencia de la pandemia del COVID-19.
Es un reto que tiene las Naciones Unidas, ONU, ante el mundo. Casi el 15% de las personas encuestadas por WFP en enero de 2021 dijeron que estaban haciendo planes concretos para migrar porque sus casas y cultivos habían sido destruidos, los alimentos se estaban agotando y las oportunidades de empleo estaban disminuyendo. En una evaluación posterior a la sequía de 2018, el 8% de los encuestados indicó que planeaba migrar. A donde iran estas personas? La miseria esta de ronda!!!
La visita a Centroamérica del director ejecutivo del WFP, David Beasley, renueva el compromiso del Programa Mundial de Alimentos (WFP) de trabajar con comunidades vulnerables, ofreciéndoles medios de vida sostenibles y seguridad alimentaria en sus lugares de origen, dándoles motivos para quedarse en casa y así reducir la migración, durante su visita, Beasley se reunió con familias afectadas.
Todos los días, muchos hombres y mujeres de todo el mundo tienen dificultades para darles a sus hijos una comida nutritiva. En un mundo en el cual producimos suficiente comida como para alimentar a todas las personas, 690 millones de ellas siguen yéndose a dormir con el estómago vacío todas las noches.
La inseguridad alimentaria se ha cuadriplicado en Centroamérica en los últimos dos años, y actualmente 8 millones de personas la padecen, de esta cifra, 1,7 millones de personas se encuentran en la categoría de emergencia de inseguridad alimentaria, lo que significa que necesitan asistencia alimentaria urgente.
Erradicar el hambre y la desnutrición es uno de los grandes desafíos de nuestra época, las consecuencias de una alimentación insuficiente o mala no son solo el sufrimiento y un mal estado de salud, sino que también ralentizan el progreso de muchas otras áreas de desarrollo como la educación y el empleo.
Para aprovechar todo el potencial de nuestra economía globalizada, los gobiernos nacionales deben ampliar los esquemas de protección social para los más vulnerables, brindar esta oportunidad para un crecimiento económico equitativo aumentará el poder adquisitivo de los 2.000 millones de personas más pobres, lo que a su vez generará una demanda creciente, generando nuevos empleos y reactivando las economías locales. Invertir en el desarrollo inclusivo no es solo lo correcto; tiene buen sentido comercial.
El trabajo del Programa Mundial de Alimentos (WFP) de construir resiliencia fue el foco de la visita de Beasley a Honduras y Guatemala, el WFP brinda apoyo técnico y financiero a las comunidades para que adapten su producción a un clima cambiante y puedan generar más ingresos, con los medios de vida sostenibles, el fortalecimiento de la resiliencia y las comunidades autosuficientes son las prioridades del Programa Mundial de Alimentos (WFP) en Centroamérica, queremos que la gente tenga esperanza en su futuro, fe en sus tierra y oportunidades en casa
Los agricultores mejoran sus métodos, diversifican sus cultivos y también sus medios de vida.
Los programas de largo plazo con pequeños agricultores en Centroamérica han ayudado a las comunidades a cosechar agua, construir sistemas de riego, invernaderos y viveros, los agricultores tienen como objetivo cosechar una variedad de cultivos durante todo el año, las alternativas también incluyen granjas avícolas, pesquerías, miel, producción de hamacas, etc.
Con alimentos y dinero en efectivo, el Programa Mundial de Alimentos (WFP) también está llegando a las familias afectadas por el cambio climático, así como por la pérdida de empleos y la creciente desigualdad, una consecuencia de la COVID-19.
Programa Mundial de Alimentos WFP hace un llamado a la comunidad internacional para que apoye sus esfuerzos en Centroamérica para brindar asistencia humanitaria urgente e invertir en proyectos de desarrollo a largo plazo y en programas nacionales de protección social que ayuden a las comunidades vulnerables a hacerse resilientes a los fenómenos meteorológicos extremos y a las crisis económicas recurrentes.
WFP tiene previsto ayudar a 2,6 millones de personas en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua en 2021 y requiere 47,3 millones de dólares durante los próximos seis meses
Así mismo si queremos ver un mundo sin hambre en el 2030, la comunidad global adoptó los 17 Objetivos Globales para el Desarrollo Sostenible para mejorar las vidas de las personas, los gobiernos, ciudadanos, las organizaciones sociales civiles y el sector privado deben colaborar para invertir, innovar y crear soluciones duraderas.
Y cumplir con el Objetivo 2 (Hambre Cero) tiene la intención de acabar con el hambre, lograr la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover una agricultura sostenible, esa es la prioridad del Programa Mundial de Alimentos.
“Se está hablando mucho sobre la migración. La gente ha perdido sus trabajos. Ha perdido la esperanza. Necesitamos ayudar urgentemente a la gente con alimentos, así como con inversión a largo plazo para el desarrollo.” David Beasley
Dr. Amín Cruz, PhD, diplomático, historiador, educador, periodista, escritor, presidente del Congreso Mundial de Prensa y presidente del Congreso Mundial de Universidades, residente en New York.