Palabras de cierre del Secretario General Johnny Pujols Asamblea de Enlaces y Presidentes Provinciales y Municipales
______
Compañeras y compañeros:
Es un honor estar en esta asamblea frente a ustedes. Frente a los que sostienen el partido: en cada provincia, en cada municipio, en cada lugar donde un peledeísta responde por el nombre de este partido.
Nuestra estructura, ustedes, son lo que hace que seamos lo que somos y los que hacen que no seamos otra cosa; que no seamos un movimiento, sino un partido; que no seamos una simple fuerza electoral, sino un partido. Hay muchas diferencias. Nuestro propósito no es solamente incidir en los procesos electorales; es incidir en la vida de la nación para transformarla.
Y esa diferencia no es de palabras. Hace unos años, cuando andaba más del lado de la academia, me tocó escribir un trabajo que se publicó en varias revistas, precisamente sobre este tema: la movilización y los movimientos. En esa época existía una expectativa muy alta sobre lo que iba a suceder con la política a partir de la transformación digital (yo mismo tenía un optimismo ingenuo), la irrupción de las redes sociales y la emergencia de fenómenos que hasta entonces no se habían visto: las revoluciones de colores, la llamada primavera árabe, que rápidamente se convirtió en otoño, los movimientos sociales de Latinoamérica, Ocupemos Wall Street en Estados Unidos. Se esperaba que esos movimientos sustituyeran a los partidos. Y en muchos países los sustituyeron. El efecto fue devastador. Porque un movimiento se convoca sin agenda, cristaliza en una fuerza capaz de disputar el poder, y así mismo, con la misma velocidad, se desmoviliza. Un movimiento se junta alrededor de una emoción, y se disuelve cuando la emoción pasa. Un partido, en cambio, se organiza alrededor de una visión, y permanece cuando todas las circunstancias cambian. Hacemos ajustes, claro: los hacemos de congreso a congreso. Pero la visión permanece.
Fíjense entonces en las diferencias. Primera, el propósito: no venimos solo a competir en elecciones, venimos a transformar la nación. Segunda, el motivo que cohesiona: en el movimiento o la fuerza política, el elemento cohesionador es la emoción, que es inestable y efímera; en el partido es la visión, que es de largo plazo. Tercera, la relación entre sus integrantes: los movimientos tienen seguidores; los partidos tienen militantes, gente dispuesta a sostener esa visión y los métodos que entre todos decidimos para cumplir nuestra misión y acercarnos a la visión.
Y hay una cuarta distinción, la más profunda: nuestra mirada sobre el liderazgo. Esa contraposición atraviesa hoy toda la política dominicana, hablándose de alternativas distintas y pregonando algunos intereses el fin de los partidos, y el triunfo de lo individual, son esas dos visiones que se enfrentaron en unestro partido durante décadas y que alcanzaron su cisma en 2019. De un lado, la visión del liderazgo individual: un hombre providencial del cual emergen las virtudes, las respuestas y las decisiones; todo se desprende de él, y cuando él falta, no queda nada. Del otro lado, la visión a la que apostamos en el PLD: el liderazgo colectivo. Que no niega el liderazgo individual; lo propicia. Entiende que el liderazgo individual emerge de un ambiente adecuado, preparado deliberadamente para el desarrollo del talento humano al servicio de los demás. En el PLD, el partido produce el liderazgo, y lo produce en plural. Juan Bosch no fundó un club de admiradores: fundó una escuela de cuadros, de dirigentes. No esperamos que alguien venga a salvarnos. Formamos, generación tras generación, el liderazgo necesario para asumir los desafíos de la nación.
El cargo es una función, no un título
Hago esta introducción porque aquí, en esta asamblea, está reunido precisamente eso: el liderazgo del partido. Y cada cargo, cada responsabilidad, es una función. Tiene una condición funcional. No es un título. Hay que romper con el mal hábito de acumular títulos.
Cada presidente provincial, cada presidente municipal, cada enlace ha sido electo o designado para una función. El título se recibe el día de la designación; la función se cumple todos los días. Nuestros estatutos no reparten títulos, sino deberes.
Repasemos lo que nosotros mismos aprobamos en el X Congreso.
Presidente provincial, presidente municipal: son los líderes del Partido en su territorio. ¿El comité municipal se está reuniendo semanalmente, quincenalmente, aunque sea una vez al mes como ordenan los Estatutos? ¿El comité provincial se está sentando a evaluar los trabajos de la LOE y los avances de la CONAP, con informe en mano, tarea por tarea? Porque donde el comité provincial o municipal no se reúne, el Partido no existe. Ya están los locales en casi el 70% de los municipios, pero eso no es una valla, es una morada del trabajo peledeista, pero hay que dotarlos de vida y agenda y es responsabilidad de los comités municipales y provinciales hacerlo.
Secretario de organización, Secretario de asuntos electorales, son funciones y responsabilidades claves y de equipo, existen en todos los organismos y deben trabajarse en cascada. Por ejemplo, Secretario de finanzas: ¿usted está trabajando la cotización? El secretario de finanzas provincial se apoya en los secretarios de finanzas municipales, el municipal en los de los distritos, el distrital en los comités de base. Así se construye: en cascada, discipulando, cada quien formando al que sigue. Un partido que se financia con su militancia gana independencia. Y debo recordarles nuestro compromiso: locales y cotización iban juntos. Hemos cumplido: hay [125] locales funcionando. ¿Ustedes están cumpliendo?
Secretario de formación política: ¿se está haciendo la reunión mensual de formación que mandan los Estatutos? Se está motivando la participación, cuántos CCs ya presidentes de CI de su provincia, municipio y distrito están graduados o inscritos? No olvidemos que no se puede aspirar a ninguna candidatura orgánica o electoral sin cumplir con este requisito.
Y el secretario de comunicación y el secretario de tecnología y redes tienen una tarea muy práctica. Cada vez que hagamos un esfuerzo concentrado, cada vez que el Partido toque puertas en su territorio, los compañeros tienen que estar publicando en las redes lo que se está haciendo. El secretario de tecnología dándole asistencia a los compañeros: que sepan grabar, que sepan publicar, que el trabajo se vea. El secretario de comunicación haciendo que eso se difunda: que llegue a los medios locales, a las emisoras del municipio, a los periodistas de la provincia, y que al otro día tengamos voceros del Partido en cada lugar explicando lo que hicimos y por qué lo hicimos.
Porque no podemos pensar que el Partido es solamente su dirección máxima. Si el que habla es siempre el nivel nacional, entonces las direcciones locales no existen. Y eso no sería un partido. Estaríamos cometiendo exactamente el error que criticamos: girar en torno a un liderazgo único.
La fortaleza del PLD es la multiplicidad y pluralidad de su liderazgo.
En cada provincia, en cada municipio, en cada distrito hay voces peledeístas con nombre y apellido, conocidas en su comunidad, que responden por el Partido; es así y así debe ser.
Y hay una última pregunta, la más importante de todas, y esta no está en los Estatutos. ¿Usted se siente emocionado con su cargo? ¿Se siente feliz de pertenecer a este partido? Yo me siento profundamente emocionado de pertenecer a este partido. Pero esa emoción tiene que nacer desde adentro. Tenemos que saber por qué luchamos y en qué creemos, y seguir trabajando en esa dirección con entusiasmo. Porque no puede ser que uno solo de nosotros ande sin validarse, no puede ser que tengamos tareas por hacer y las dejemos hacer. ¿Qué clase de peledeístas somos, entonces? Esa pregunta se la lleva cada uno de aquí: ¿qué clase de peledeísta soy yo?
El futuro del PLD, y con él el futuro del país, está en la capacidad de cada uno de ustedes de quedar bien con la función para la que ha sido designado o electo. No con el Secretario General. No con el presidente del partido. No con el Comité Político. Con su responsabilidad. Debe darnos apuro, pudor, tener una responsabilidad que no asumimos. Porque al dirigente que queda bien con la función es al que se le sigue.
La LOE: el partido volviendo a ser el partido
Y tenemos varias responsabilidades por delante. La primera es la Línea Organizativa y Electoral, la LOE. La LOE no es una tarea más: es el PLD volviendo a hacer lo que el PLD sabe hacer mejor que nadie, organizarse. La validación de nuestra militancia, las comisiones trabajando, la fase de crecimiento, los Esfuerzos Concentrados tocando puerta por puerta, casa por casa, en cada municipio y en cada distrito municipal del país. Eso es la vigencia de los métodos del profesor Bosch.
La CONAP: blindar la consulta
La segunda es la CONAP. El 18 de octubre este partido celebrará su Consulta sobre Aspirantes Presidenciales, y esa consulta será el paso previo para volver a tener en el Palacio Nacional a un presidente peledeísta. La CONAP hay que blindarla, y blindarla significa tres cosas. Primero, cumplir su reglamento al pie de la letra. Segundo, protegerla de todo intento de deslegitimación, venga de donde venga: son nuestros estatutos y nuestro reglamento los que la norman. Tercero, y esto depende de cada uno en esta sala: que las comisiones de CONAP en cada provincia, cada municipio, cada circunscripción funcionen con tal seriedad que el resultado sea incuestionable. Una consulta impecable le demuestra al país que el PLD resuelve sus asuntos con reglas, en un tiempo en que casi nadie resuelve nada con reglas. Ese es el mensaje mayor.
Cinco tareas, un solo mandato
Me llevo de esta asamblea, y les dejo, cinco tareas.
Fortalecer la comunicación: que ningún territorio quede huérfano de información y que ninguna dirección quede sorda ante su territorio; el enlace existe para que la palabra circule.
Fortalecer la formación: cada comité provincial debe ser también una escuela.
Fortalecer las finanzas: la independencia política se sostiene en la independencia económica.
Completar la LOE: cada fase, cada comisión, cada esfuerzo concentrado, hasta que no quede una comunidad de este país sin organización peledeísta activa.
Y blindar la CONAP: que el 18 de octubre sea un ejemplo nacional de democracia interna.
Cinco tareas, un solo mandato: quedar bien con la función.
Estamos ganando
Y termino con esto, porque no quiero que salgan de aquí solamente con tareas. Quiero que salgan con una certeza.
El partido avanza. Y avanza porque el pueblo ya hizo su balance. Todo el mundo sabe que con el PLD se vivía mejor. Todo el mundo tiene la expectativa de que volvamos. A ustedes les pasa lo mismo que a mí: la gente nos detiene en la calle, en el colmado, en la iglesia, a la salida del trabajo, y nos dice que tenemos que volver, por el bien de la República Dominicana. Esa expectativa no la fabricamos nosotros. La fabricó la comparación. La fabricó la memoria de un país funcionando y creciendo.
Pero óiganme bien: la expectativa no gana elecciones. La expectativa hay que salir a buscarla, casa por casa. Tenemos que salir a conversar con la gente, a organizar a la gente, con disciplina, con entusiasmo y con compromiso. Asumir este momento. Y sobre todo, tener la paciencia y la inteligencia para construir ese futuro juntos. Porque el que se apura sin organizarse, tropieza; y el que se organiza sin apurarse, llega.
El PLD ya está dando los pasos para ganar. Pero tiene que ser un trabajo de todos. Porque nosotros no somos cualquier partido, y aquí no sobra nadie. El éxito del PLD será la suma del trabajo de cada uno. Y el partido va a reconocer y va a premiar el trabajo de cada quien.
Ya la historia empezó a moverse. Este partido fue declarado muerto, y el muerto está tocando puertas en todos los municipios del país. Nos dieron por disueltos, y estamos organizados como no lo está nadie. Los locales se reabren. Las asambleas se llenan, como se llenó esta. La militancia volvió a creer, porque vio al partido volver a trabajar.
Falta lo que falta: que cada uno de nosotros esté a la altura de lo que el pueblo espera.
El pueblo ya nos extraña. Nos toca a nosotros merecer el regreso.
Así que vayan a sus provincias y a sus municipios, reúnan sus comités, activen sus estructuras, y díganle a cada compañero y a cada compañera lo que hoy quedó claro en esta asamblea: el PLD está en marcha. Viene de vuelta por la única vía que conoce: trabajando. Y cuando este partido trabaja unido, no hay quien lo detenga. No lo detuvieron cuando éramos un puñado en una casa. No lo detuvieron con mentiras. No lo detuvieron con el poder. No lo detuvieron con cárcel ni con bombas. No lo van a detener ahora que tenemos un pueblo esperándonos.
¡Que viva el profesor Juan Bosch!
¡Que viva el Partido de la Liberación Dominicana!