El hombre no es solo cultura, es también historia y ésta última enfatizada por Ortega y Gasset sobre la cultura, es memoria de los pueblos según afirmara Juan Bosch al exponer que la historia es mucho más que ciencia y arte. Lo que hacen los hombres y las mujeres en su diario vivir en la sociedad humana, es la historia, por lo que podemos afirmar que el comportamiento trae consecuencias inmediatas, a mediano y a largo plazo. A veces cuestiones que parecen simples se vuelven complejas y viceversa. ¿Son caprichos de la historia?
Dicen los expertos en el área, que la historia no se puede planificar. También afirman, que es imposible organizarla, de ningún modo, porque los individuos humanos no actúan de un modo plenamente instintivo, es decir, como los demás animales a los que Dios no les regaló el raciocinio. Pero tampoco los humanos actuamos de forma plenamente racional, es decir, que se responda metódicamente a una planeación predeterminada. He ahí la complejidad del proceder de los seres humanos. Existe un refrán popular que reza: “nunca es más oscuro, que cuando va a amanecer.” Es una acumulación de sabiduría, por esa razón es que los que trabajan la filosofía de la historia se atreven a decir, que lo que en el presente parece una acción catastrófica, al parecer nos empuja al precipicio del pesimismo, a lo mejor a mediano o largo plazo, pueda revelarse como una acción que consolida los propósitos organizacionales, institucionales, entre otras posibilidades. Dice Kant al respecto, que se desarrolla como “necedad y vanidad infantil, a menudo incluso con maldad infantil y afán de destrucción.” y continúa afirmando, que la “contradictoria marcha de las cosas humanas” desvela “un propósito de la naturaleza”. Entonces, para Immanuel Kant, una historia de la humanidad implica que los hombres, procediendo sin un plan propio, se ajusten a un “plan determinado de la naturaleza.” La Historia es una de las preocupaciones más notorias en la filosofía, es por ello que los filósofos viven devorando noticias sobre movimientos importantes del proceso histórico del hombre y de la mujer. Los filósofos son verdaderos apasionados del dato, de la información y del conocimiento que se va transformando al transcurrir el tiempo cronométrico, para colocarlo en lo cualitativo del kayros.
Es importante preguntarnos en este presente atribulador para los peledeístas auténticos, ¿Qué es este tiempo que nos ha tocado vivir? ¿Qué significado tiene este periodo histórico del que somos inherentes? En el proceso de deterioro, un órgano se ha convertido en el todo orgánico, cuya autonomía va camino a errores infantiles, propios del nivel de educación de la sociedad dominicana según UNESCO. Han cambiado incluso las reglas del juego, la magia de la unidad del legado histórico del maestro fundador. Es más, con su accionar, han puesto en juego la regla de oro del consenso, practicado desde su génesis.
El máximo órgano del Partido ha convertido en uno de sus fines esenciales, su autonomía moral, que le permite pensar por el todo partidario, dando a todo el cuerpo de la organización, las normas morales para regirse desde el omnisciente pensamiento de una mayoría mecánica. Se han emancipado, claro es una consecuencia natural de la autonomía que se han dado. Han asumido su omnipotencia, la que les convierte en ser capaces de tomar su decisiones particulares e imponérsela a una nación que no es partido alguno, sino soberana.
“Cuando la Hormiga se quiere perder, Alas le quieren nacer.” Hemos dejado atrás las lecciones históricas y queremos aprender, repitiéndolas en nuestra propia carne. No sé cómo vamos a integrar estas ideas absolutistas en el proceso de fortalecimiento democrático en la historia contemporánea. No sé cómo estas ideas se irán a desplegar en el acontecer de la vida republicana de nuestra nación. Me pregunto, ¿Cual es la finalidad de esta historia? No sé cómo va a caber en la cabeza de las generaciones futuras la narración de estas acciones. Para Kant, la Historia tiene una finalidad, “al observar el juego de la libertad de la voluntad en grande, se puede descubrir en ella una marcha regular; igual que se puede llegar a conocer en el conjunto de la especie […] aquello que se ofrece confuso e irregular a la mirada de los sujetos particulares”. Y continúa diciendo que así, “el individuo común es incapaz de ver en su presente la dirección de la historia. Lo paradójico del caso es que ésta parece estar construida a partir de la libertad de los individuos, lo que no impide, sin embargo, que haya un hilo conductor, un propósito de la naturaleza.” Tal vez está escrito en el destino nacional, que la República Dominicana sufra desafortunadamente la desilusión de no llegar a tiempo al fortalecimiento de sus instituciones.
Kan escribió: “Apenas si reparan los hombres en particular, ni el mismo pueblo en su conjunto, en que, al buscar su sentido, según su propio propósito y a menudo en contraposición a otros, persiguen sin darse cuenta, como hilo conductor, el propósito de la naturaleza, que desconocen, y colaboran en su misma promoción, aunque, si les llegara a ser conocida, poco les importaría.”