No es difícil explicar por qué el PLD ganará las elecciones en forma abrumadora. En primer lugar, el partido que fundó Juan Bosch el 15 de diciembre del año 1973 está colocado en la psique del ciudadano común, como una organización que le garantiza orden. En segundo lugar, el partido es parte de la cultura nacional, porque se ha enraizado en el corazón popular. En tercer lugar, el PLD es parte de la genética la histórica de la nación, porque está encarnada en generaciones de individuos. En cuarto lugar, el Partido de la Liberación Dominicana ha trabajado para dejar un legado de obras tangibles e intangibles como ningún partido antes en toda la historia nacional. Aunque no les gusta a muchos que se hable de Trujillo y de Balaguer, es innegable la realidad de que estos personajes de la historia, construyeron mucho en lo tangible y lo intangible. Esa verdad histórica no se puede ocultar, por lo que puedo afirmar sin temor, que eso es así pese a todo lo agridulce de esos regímenes. Pero el PLD les ha superado a los dos con creces en construcción de planta física, de carreteras, caminos, canales de riego y en un sinnúmero de reglones más. Esas son algunas de las razones por las que el pueblo le sigue a pesar de lo que digan algunas bocinas llenas mensajes tóxicos, pero que la gran mayoría desprecia por pesimistas y negativos.
El PLD desde que apareció en la palestra, ha estado planificando y organizando la estructura del Estado; se ha preocupado por hacer obras de bien social; ha mantenido un ritmo de crecimiento permanente y se ha ocupado de evaluar su proceder, reflexionando, para retroalimentarse. El PLD ha dado muestras de coherencia y es un partido practicante de la paz. Pero su grandeza se encuentra en la capacidad que tiene para ponerse de acuerdo sin llenar de traumas a la familia dominicana. El PLD sabe reencontrarse para mejorarse a sí mismo como plataforma política, llenándose de fortalezas. La historia del PLD ha sido constructivista y propositiva, porque su objeto esencial es el de servir al pueblo dominicano, y en esta última parte, aunque la oposición diga lo contrario, la mayoría de la nación lo cree y por eso respalda al partido morado a través de su voto.
En cambio, a toda es construcción histórica de realizaciones, los partidos de la oposición, se mantienen haciendo todo lo contrario a lo que hacen las organizaciones empresas exitosas, manejándose en forma emotiva y tratando de estimular las emociones de los que les siguen en sus tortuosas ejecutorias.
Profundizar en la explicación que estamos dando, necesita plantearse sobre conceptualizaciones fundamentales de la ciencia social, por ello es preciso exponer algunas reflexiones al respecto, para dejarlas como utilidad teórica fundamental en la presente reflexión. El Partido de la Liberación Dominicana, PLD, es parte de la cultura política de la nación, pero igual lo son el Partido Revolucionario Dominicano, PRD y el Partido Reformista Social Cristiano, PRSC. ¿Por qué siendo parte de la cultura al igual que el PLD, el PRD y el PRSC están colocados en un renglón de aceptación popular tan bajo? La respuesta a esta interrogante tiene diferentes argumentos para cada uno de estas otrora poderosas maquinarias electorales. En mi opinión, el Partido Revolucionario Dominicano tiene grandes posibilidades de reciclamiento, no solo debido a que está metido en muchos aspectos de la cultura nacional. Ese instrumento político está colocado en la genética política de los dominicanos y es capaz de retomar sus niveles de popularidad, en cuanto enarbole sus esencias de luchas reivindicativas, las que por demás están marcadas profundamente en la historia nacional del siglo XX. Psicológica y sociológicamente esta organización se encuentra arraigada en los vericuetos de la historia nacional, porque sus líderes históricos fueron perseguidos, encarcelados y muertos desde 1938 hasta 1963 en forma brutal. La militancia de sus fundadores, la vehemencia de su liderazgo, el honor, la valentía y los riesgos desplegados por la gente del PRD durante la época de Trujillo, en la guerra de abril y durante el primer gobierno de los 12 años del Presidente Balaguer, fueron ejemplares.
El PRD falla desde las ejecutorias gubernamentales y por eso el pueblo le ha dado la espalda, como castigo. Nuestros abuelos murieron siendo perredeistas de sangre y nuestros padres lo fueron también, pero se fueron desilusionando al ver los desastres acaecidos entre 1978 y 1986. Solo la fortaleza de espíritu de un líder como José Francisco Peña Gómez pudo mantenerle vivo durante esos años. Pero la historia, que es “memoria de los pueblos,” como afirmara Don Juan, es demasiado caprichosa, colocando a los personajes históricos en coyunturas que les marcan para siempre. Siendo así, en 1990 la caprichosa historia puso a Bosch al borde de volver al gobierno, montado en un partido con 20 años de fortalecimiento organice-militante, ocurriendo lo que ocurrió y colocando al líder José Francisco Peña Gómez en el filo de la navaja cortante de los riesgos ante la toma de decisiones y ya son historia sus pronunciamientos acerca de quien ganó y por qué ganó esas elecciones.
La paradoja de la vida coloca al líder del PRD en la mismo disyuntiva en que fue colocado Don Juan en 1990, siendo que en 1994 el juego histórico colocó al líder del PRD de entonces como protagonista de nuevo, en esa tragicomedia de los fraudes electorales en la que fueron colocados como víctimas del caudillo reformista. Todos sabemos lo que pasó, por eso no lo recuento. Mientras más sabemos, más sufrimos y en eso la historia es cruel, porque en política, los lideres buscan conveniencias, aunque no sea tan ético beneficiarse de las circunstancias.
Pero con todo y lo acontecido, en 1998 el PRD ganó las elecciones de medio término, siendo la muerte de su líder, el acicate de esa gran victoria; la que le llevó a tener éxito en las elecciones del año 2000. En su nobleza, el pueblo dominicano volvió a darle una oportunidad de oro al PRD para que gobernara por decenios al país, pero le faltó madurez y se convirtió en lo que actualmente es. La historia es implacable, porque no tiene sentimientos, es fríamente científica.
En cuanto al Partido Reformista Social Cristiano, PRSC, las razones de su empequeñecimiento son otras. El inigualable hombre historia llamado Joaquim Antonio Balaguer Ricardo, fue una maquinaria fría de ejecutorias determinantes en el acontecer político desde el año 1940 hasta el día de su propia muerte. El Presidente Balaguer era la Encarnación del pragmatismo político en la nación dominicana; sus metas políticas siempre estuvieron por encima de las personas que le acompañaron o le adversaron. Pero las estructuras partidaria de su partido, no existieron más allá de los caudillos locales a los que él alimentaba con su apoyo irrestricto. El Partido Reformista era Balaguer y su fuerza moral neo trujillista, la que todavía persiste de manera profunda en gran parte de nuestra oligarquía y en vestigios sociales importantes. El Doctor Balaguer y su equipo de colaboradores formaron una maquinaria electoral invencible, solo doblegable por la voluntad “súper mayoritaria” del pueblo dominicano, el que en 1978 lo demostró con fuerza irresistible. Al morir el viejo caudillo, murió el PRSC, porque él lo quería así. Esa fue su voluntad libérrima.
Para terminar, un solo párrafo para explicar por qué el PLD ganará las elecciones en forma abrumadora. Además de lo dicho al principio de este análisis, nosotros consideramos que el PLD ganará por su robustez orgánica, la que ha sido capaz de unificar las acciones partidarias, sin dejar de marcar diferencia entre su liderazgo en sentido particular. Es de ese modo, porque en esencia la mística del quehacer político se manifiesta en su praxis, sustentada en sus métodos de trabajo para enfilar los procesos hacia la realidad psicológica del peledeista: “El partido está por encima de conveniencias particulares.” Mientras siga existiendo esa manera de hacer política interna, estará garantizada la unidad interna, aunque mantenga vivas las particularidades, en un mundo partidario respetuoso de la diversidad de ideas, intereses y voluntades. El PLD ganaría por esas cualidades que le colocan como un partido capaz de realizar lo imposible, porque está organizado sobre la óptica de convertir los problemas en retos, para de esa forma fortalecer la esperanza de la nación dominicana en su camino al desarrollo económico y social.