Opinión

La libertad religiosa

El artículo 8 de nuestra Constitución, reza sobre la función esencial del Estado, y en él se  enfatiza sobre su función esencial, que se describe como “la protección efectiva de los derechos de la persona, el respeto de su dignidad y la obtención de los medios que le permitan perfeccionarse de forma igualitaria, equitativa  y progresista, dentro de un marco de libertad individual y de justicia social, compatibles con el orden público, el bienestar general y los derechos de todos y todas.” En ese mismo orden, el artículo 38 se refiere a la dignidad humana, afirmando entre otras cosas, que el Estado “se organiza para la protección  real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes.”

El artículo 39 se refiere en su numeral tres (3), a que el Estado debe “promover las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas para prevenir y combatir la discriminación, la marginalidad, la vulnerabilidad y la exclusión.” El artículo 43 refiere acerca del derecho “al libre desarrollo de la personalidad” y el artículo 44, nos habla del derecho “a la intimidad y el honor personal.” Todo esto, enlaza con el artículo 45, el que se refiere “a la libertad de conciencia y de cultos.” Este importante artículo  manifiesta, que “el Estado garantiza la libertad de conciencia y de cultos, con sujeción al orden público y respeto a las buenas costumbres.”

Entonces, luego de ver el articulado de nuestra Ley de leyes, se puede afirmar, que en la República Dominicana existe la libertad de cultos. Y se puede enfatizar, que está consagrada en la Constitución del año 2010.

Un poco de Historia Reflexiva

Quiero evocar a Ortega y Gasset, un hombre que se afirma, estaba impregnado hasta los huesos de  los efluvios de su tiempo. Creo necesario hablarles  sobre la visión de este pensador preocupado por la formación universal de la gente, por lo menos eso intuyo, sin caer en el odioso episodio de ubicación ideológica, para menoscabar las ideas de otros.

El decía más o menos, que la realidad humana, como campo inteligible, no se puede entender si no es a través de la historia.  Esto así, -afirmaba- porque la historia no es una ciencia que se cierra sobre un fragmento específico de la realidad humana, como cualquier materia codificada académicamente. Entonces, podemos afirmar que para Ortega la historia es un método, es el camino hacia el  conocimiento del ser humano.

Este excepcional personaje pensaba, que así como no hay conciencia del yo sin presencia del tú, es decir, la realidad presente, tampoco es inteligible el yo-tú de ahora, sin el tú anterior, es decir, los otros tú que nos han precedido.

Desde ese punto de vista, entonces, es imposible comprender el yo actual sin el  yo anterior. Así, la experiencia histórica es el  punto de referencia de nuestra actuación, y no  para someternos a una línea pre marcada, sino para evitarla, pues pocas  veces la realidad anterior  es satisfactoria -pensaba Ortega- debido a la condición  ilimitada de la ambición  humana, agregamos nosotros.

Hay un refrán que reza, “El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma  piedra.” De ahí la razón histórica como razón vital, de la que nos habla el Maestro Ortega y Gasset. El hombre se va haciendo a costa de sus fracasos y de sus éxitos y se manifiesta como el único ser de la naturaleza, que se niega a permanecer como ente acabado o terminado, por ello para este gran pensador, “el hombre no tiene naturaleza, tiene historia.”

Para Ortega, quien no sabe historia no puede entender de Economía, podemos ver a Marx, ni de Psicología, lo comprobamos con Freud, quien  lo ratifica, ni de Filosofía, para entenderlo solo tenemos que ver a pongamos Nietzsche. Pero también podemos analizar a un antagónico Hegel, como testimonio de lo que estamos afirmando. Quien no sabe historia no puede hablar de Matemáticas  ni de  Física. Para entenderlo mejor, quizás debiéramos respondernos la interrogante: ¿qué hay detrás de ciertos axiomas que sirven de base al pensamiento científico de cada época?

En este punto, es bueno aclarar, que la Fe no debe ser vinculada exclusivamente a la religión. Los asuntos de la Fe tienen que ver con una visión filosófica, que nos coloca por encima de las circunstancias y de la objetividad; y nos coloca por encima del resto de los animales. En cambio la religión es un asunto de Poder, que se relaciona con la socialización del individuo humano. En esta arista, recurro a la expresión de Jesucristo, parodiando aquello de que debemos “dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios, lo que es de Dios.” 

 

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