Opinión

Aniversario del PLD: Pasado y actualidad

“Más su señor le respondió: “¡Siervo malo y perezoso! Si sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí, debías haber entregado mi dinero a los banqueros. De ese modo, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por lo tanto, el talento y dáselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene se le dará y le sobra, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene”. Evangelio de Mateo 25, 14-30

43 años hace de la formación del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el mismo, es la persona de Juan Bosch hecha estructura partidaria para garantizar el logro, luego de su partida, de la más noble aspiración que pueda tener un pueblo latinoamericano, detener la invasión con el consecuente saqueo de sus recursos iniciado en el año 1492, por barbaros llegados desde lo que hoy es conocido como Europa. Llegaron con un objetivo, romper el bloqueo comercial impuesto por el avance de las culturas del medio oriente y conectar con las culturas del gran continente asiático, donde se desarrollaba una intensa actividad urbana y comercial. De esta manera se inicia el periodo de la historia conocido como la Edad Moderna.

Desde ese instante hasta nuestros días la historia latinoamericana ha estado marcada por la dialéctica dominador/oprimido, como resultado del atropello de la cultura invasora sobre la resistencia de la cultura autóctona. La grandeza de Bosch, junto a otros prohombres del continente herido, es la de haber puesto su talento al servicio de los seres despojados de las condiciones mínimas de subsistencia y haber formado el instrumento político que garantizaría la sostenibilidad de la lucha una vez que, como hecho natural, la línea vertical del tiempo de su paso por la tierra no avanzara para encontrase con la línea horizontal del conocimiento.

En efecto, Juan, más que amor por las clases oprimidas sintió conmiseración por los pobres, responsabilizándose de su causa por el indigno estado carencial de subsistencia, producto de la exclusión de los diferentes modelos de dominación implementados para la expropiación de sus riquezas. Cuando, ya entrado en años, decide iniciar un nuevo proyecto político, concibe una organización con capacidad para acompañar al pueblo en la gesta liberadora y para lo propio crea unidades para formación de hombres y mujeres con sensibilidad política y pensamiento crítico desarrollado, denominadas Círculos de Estudios.

Al formarse en los círculos, el miembro adquiría una sólida formación política centrada en dignificar el entorno donde viven los ciudadanos. Desarrollaba un pensamiento crítico, forjado sobre la base del estudio de la historia de la formación social dominicana y el trabajo constante en el seno del pueblo, siempre teniendo por norte los más excelsos valores indispensables para la dignificación de la condición humana. El pensum se completaba sobre la base del material teórico producido mediante el análisis de la actualidad nacional e internacional efectuado por el compañero Juan Bosch. Al recopilar todo el material, se observó que era tan extenso y diferenciado para considerarlo como una doctrina política y filosofía de vida denominada con el nombre de Bochismo.

Al concluir el proceso de formación, el individuo quedaba transformado en un ser singular, que junto a otros cuatro miembros formaban un Comité de Base, responsable del trabajo político en un espacio ubicado dentro de una totalidad territorial bajo la responsabilidad de un Comité Intermedio.

No en balde, el ser miembro era la categoría más elevada en el Partido de la Liberación Dominicana, el ascenso en la pirámide jerárquica partidaria se obtenía en función de la capacidad demostrada al asumir las responsabilidades en el trabajo cotidiano, lo que, de paso determinaba su permanencia en la organización.

El acierto del planteamiento bochista fue tan contundente que marcó el ritmo de la dinámica política nacional del último cuarto del siglo XX, llegando, bajo su conducción, a escalar el poder en el año 1990. Precisamente cuando las fuerzas de liberación nacional en América Latina y en el mundo estaban en un proceso de reflujo por la recomposición de la geopolítica como consecuencia del final de la guerra fría. A partir de ese instante cambian las condiciones y el curso histórico del PLD, cuando el tiempo, categoría histórica determinante, abate la genialidad del fundador, líder y Presidente Ad vitan del PLD, compañero Juan Bosch.

Al llegar al final de esta reflexión sentí la interpelación de la historia a través del recuerdo del mensaje encriptado en la parábola de los talentos, asaltándome la pregunta que comparto con usted, si fuera el dueño de la viña, ¿cuál sería su conducta con respecto al uso de los talentos legados?

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