Opinión

Secreto bancario… ¿Oasis de fortunas?

La figura del secreto bancario ha de consignarse en la legislación bancaria de cada país que así la considere viable, la cual permite y obliga a las entidades financieras a resguardar y proteger la confidencialidad de la información sobre sus clientes ante terceros. Es por estas razones que el secreto bancario se refiere a todo tipo de datos personales y económicos, incluyendo depósitos, número de cuentas o transacciones, la cual debe evitarse confundir con el simple secreto.

Visto así, entonces, ha de entenderse que el real secreto bancario está fundamentado y protegido por ley, o incluso, por la Constitución y en algunos casos de secreto bancario se prevé severas multas o incluso penas de cárcel para cualquier empleado de banco que revele datos sobre cuentas o transacciones. En adición, hasta a las administraciones públicas o autoridades tributarias tienen acceso directo a dicha información, la cual permanece únicamente en poder de los propios bancos y sus correspondientes organismos reguladores financieros o bancos centrales y solo puede ser revelada mediante orden judicial.

En principio el secreto bancario en muchos aspectos fue muy positivo debido a que garantizaba que los asuntos financieros de cada persona estuvieran convenientemente protegidos. No obstante, las desventajas son que también abren las puertas a actividades delictivas o fraudulentas, las cuales resultan más difíciles de combatir debido a la confusión de las cuentas.

Esto ha tenido como consecuencia que países con fuerte secreto bancario, especialmente los llamados paraísos fiscales, a menudo se convierten en los oasis perfectos para ocultar capitales procedentes del crimen organizado y el narcotráfico. Estos territorios muchas veces no contaban con políticas serias contra el blanqueo de capitales y no se contrastaba suficientemente el origen de los fondos que eran depositados en las cuentas bancarias.

Es importante destacar que la litera­tura financiera recuerda que la figura del secreto bancario existió como un hecho económico en las prácticas bancarias de algunos países mucho antes de que fuera contemplado como un tratamiento legislativo que acompañara las normas aplicadas a las operaciones de la banca y herramienta en la aplicación de control. Es a Suiza que se le atribuye ser el país pionero del secreto bancario antes de que existiera la formalidad de una ley bancaria desde 1934, que reconociera la legitimidad del secreto bancario, pues el mismo estaba basado principalmente en la tradición, aunque la crisis de la década de 1930 llevó a las autoridades de ese país a emitir una legislación bancaria en la que se sentaron las bases legales del secreto bancario cuyo impacto en la actualidad es que proporcionan al país el 10,3% de su PIB.

En lo referente a la economía internacional, el secreto bancario resulta de gran importancia ya que el mismo es objeto de muchos debates, en la actualidad, pero el punto que más controversia suscita es no tanto lo que protege sino lo que por su medio se facilita, no solo la evasión de impuestos sino también la legitimación de capitales y otros delitos de origen dudosos que se realizan por medio del sistema bancario nacional e internacional, lo que ha resultado en presiones para que los países limiten la confidencialidad bancaria y se produzcan reformas legislativas.

Dado que el entorno económico, político y de los negocios internacionales se han transformado de manera drástica en los últimos 25 años, pero a su vez, las normativas de regulación de bancaria han obligado a mayor transparencia, fruto de las consecuencias de la crisis global del 2008, el modelo de negocio bancario con secreto bancario que durante décadas fue el atractivo de las grandes fortunas mundiales, parece estar llegando a su final.

Como resultado de que el secreto bancario ha sido objeto de fuertes ataques que cuestionan el vínculo de estos con los paraísos fiscales y el lavado de activos, en muchos países se ha impulsado la estrategia de los bancos para adelantarse y trabajar orientados adecuar su negocio a la era postsecreto bancario. Tal decisión se ha puesto en ejecución luego de que el emblemático banco UBS calculara que entre 12.000 y 30.000 millones de dólares de clientes europeos podrían emigrar de sus oficinas suizas si ha de levantarse el secreto bancario.

A la luz de la razón, lo que se vislumbra es que unos bancos conseguirán adaptarse mejor y otros peor ya que lo que se perfila es la desaparición gradual de los más pequeños y la supervivencia de los grandes, pues las entidades gigantes tienen en torno al 25% de sus fondos en el mundo de economía emergente y para ellos resultará más digerible, pero la realidad es que esos bancos seguirán descubriendo el Oasis para las grandes fortunas para lo cual los grandes bancos con oficinas en otros continentes, han empe­zado a sacar de Suiza discretamente a sus clientes europeos ya que ese país ha perdido su principal atractivo financiero.

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