Humberto Almonte
El episodio VIII de la mítica saga galáctica ha llegado con estruendo pues remueve los cimientos de todo lo conocido en el universo del viejo Star Wars , llenando de alegría o de ira estilo Sith a esos que no les agrada el rumbo elegido por los responsables de lo que ya es un icono cultural.
Una generación de personajes está llegando a su fin al igual que muchos de sus espectadores que iniciaron un recorrido con Leia, Luke Skywalker, Darth Vader, Obi Wan Kenobi, Yoda, Han Solo o los Ewoks. La batalla entre la libertad y la tiranía sigue pero ya con nuevos protagonistas más cercanos al fenómeno millennial.
Bajo la batuta de Rian Johnson, Star Wars : Episodio VIII- Los Últimos Jedi nos guía al desarrollo de las nuevas habilidades de Rey bajo la mirada de Luke Skywalker quien se siente inseguro por los poderes de su nueva pupila, mientras la resistencia sigue batallando contra La Primera Orden. Johnson firma también el guion de esta nueva entrega.
El elenco está integrado por Mark Hamill, Carrie Fisher, Adam Driver, Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Andy Serkis, Kelly Marie Tran, Laura Dern, Benicio Del Toro, Lupita Nyong’o, Domhnall Gleeson, Anthony Daniels, además de una legión de actores y actrices que se enfundan en su piel las vidas de los personajes de esta ópera espacial. La película fue dedicada a Carrie Fisher, la entrañable Princesa Leia, que falleció antes del estreno.
Como sucede en cada capítulo de una saga tan importante, se juzga con severidad cada tráiler, foto o rumor sobre ella que es alimentado, como no, desde la compañía productora y constituye la mejor campana de expectativa que se refuerza con la enorme difusión en las redes sociales, generando discusiones como si de seres vivos se tratase.
Una galaxia muy lejana
Los Últimos Jedi está dotada de una sustancia dramática de la que carecen muchas de sus antecesoras y aunque los antiguos maestros eran más heroicos, el camino de Rey (Daisy Ridley) es creíble por su largo proceso de autoconocimiento que aún no termina. Esta joven aprendiz debe conocer los límites de su poder, entrenarse y aprender a usarlo.
El carácter de Rey difiere del volátil y tempestuoso Kylo Ren(Adam Driver) , pero no nos debemos dejar engañar por los arrebatos de este representante del lado oscuro que no carece, como muchos quieren creer, de la astucia para manejarse con el líder supremo Snoke ( Andy Serkis), el general Hux (Domhnall Gleeson) o la también inexperta Rey.
No se echan de menos mas secuencias de acción a menos que se aspire al estruendoso vacío de Zack Snyder, porque como muy apropiadamente procede Rian Johnson, el contenido se balancea entre la profundidad y las partes más movidas en contra de los deseos de los fanboys o los nostálgicos de un pasado que no siempre fue mejor. El episodio VIII es menos propenso a deslizarse por la trivialidad insulsa que muchos desean.
La retirada del mundanal ruido que hizo Luke Skywalker se debe a la vergüenza por su fracaso en alejar al joven Ben Solo de la oscuridad y por lo tanto no desea ser encontrado ni participar en lucha alguna. Si nos tomamos la molestia de leer a Joseph Campbell sabremos que Luke es un héroe cansado, lleno de dudas y remordimientos, pero sobre todo cansado y decepcionado por el fracaso.
The Last Jedi es el ocaso de una vieja generación de malvados, rebeldes y de fanáticos que se niegan a ver los cambios experimentados a su alrededor y en la saga, es una obra más compleja y así se ha vuelto la lucha contra la Primera Orden. La física proclama que la materia ni se destruye ni desaparece sino que se transforma y es lo que le ha pasado a Star Wars y a nuestro mundo.
El rey ha muerto, viva el rey
Esta es una película de aprendizaje para los herederos del conflicto como Kylo Ren, Poe Dameron (Oscar Isaac), Finn (John Boyega), Rose (Kelly Marie Tran), los niños que suenan con convertirse en combatientes rebeldes y de todo el que sea parte de este universo, incluyendo a los espectadores. Vemos un proceso de transformación en unos sujetos destinados a dejar de ser subordinados y en cambio asumir el poder.
Leia (Carrie Fisher) lidera un cada vez más disminuido ejército rebelde y que debe reinventarse para enfrentar al lado oscuro, y aun manteniéndose al mando va delegando cada vez más sus funciones. Su salvación después de un ataque a su nave es de lo menos justificable que vimos en este filme porque no se sostiene argumentalmente.
Si en algo ha fallado esta película es en incongruencias como la mencionada anteriormente y en la flojedad argumental y actoral de personajes como el de la vicealmirante Holdo (Laura Dern) a quien no se le siente que transmita ni que le creamos nada, tal es su orfandad.
El tema central aquí es el desapego, el dejar ir y entender cuando ha llegado el tiempo de despedirse, de soltar las viejas formas o la vida e irse. Fracasar es una forma de aprender diría el sabio Yoda, al fin y al cabo la fuerza es una conexión con el todo más que una habilidad adquirida como replicaría el maestro Skywalker.
Con sus virtudes y defectos Los Últimos Jedi es una de las versiones más profundas de la saga Star Wars y de las que mejor muestra la filosofía de estos maestros guerreros. Rian Johnson construye una película a la que es necesario visionar varias veces para conectar con su particular concepción de este universo.