Opinión

Desigualdad y pobreza en el Siglo XXI

La desigualdad es una preocupación que data desde hace siglos por el impacto negativo en el bienestar de las gentes. En la antigua Grecia, filósofos como platón observaban el hecho de que la sociedad veía crecer este malestar social, llegando a la conclusión de que en una sociedad ideal la renta de las personas más ricas no debían ser cuatro veces más grandes que la renta de las personas más pobres. Pero fue el economista simón Kuznet quien en las décadas de los 50s y 60s analizó que el fenómeno desigualdad solo genera injusticia social.

En el discurso económico la desigualdad ha vuelto a estar en el centro del debate fruto de la publicación que al respecto ha realizado el economista francés Thomas Piketty. Pues con su libro “El capital y la desigualdad en el siglo XXI”, Piketty se ha convertido en el economista de la época al cuestionar de manera frontal al sistema capitalista, sosteniendo que la desigualdad es un rasgo inherente a este sistema, que aumentan los excluidos, y con ello trata una problemática que se evitaba que fuera colocado en el epicentro del malestar de esta tragedia de la humanidad expresada con altos niveles de pobreza y la existencia de grandes capitales en tan pocas manos.

Piketty analiza un período largo,1700-2013, para llegar a la conclusión que durante ese tiempo la tasa de crecimiento económico promedio en el mundo ha sido de un pírrico 1.6%, mientras que el crecimiento del capital es superior a un 5%, encontrando en esta brecha la principal causa de la desigualdad acumulada. Por tales razones le da preeminencia a la riqueza heredada como una forma de ampliar la desigualdad, por lo que llega a la conclusión de que “la gente que hereda riqueza solo necesita ahorrar una porción de su ingreso del capital para ver que este crezca más rápido que la economía entera”, sosteniendo que en los últimos 300 años la riqueza ha aumentado a una mayor velocidad que el crecimiento económico, creándose así un muro entre la capital y la desigualdad.

Estas conclusiones de Piketty están sustentadas en unas cifras frías que lo han convertido en la principal atención de los economistas. Como muestra están los siguientes datos: “En Francia, en 2013, el 1% más rico posee el 22% del patrimonio total del país. En el Reino Unido, posee el 30%, en Suecia el 20% y en Estados Unidos, el 32%”. Pero si se incluye “la parte de la riqueza escondida en los paraísos fiscales o bajo otras formas, el porcentaje aumentaría al menos en 2 o 3 puntos”, para enfatizar en que “el 1% de la población mundial es, digamos, la clase capitalista y concentra una parte impresionante del patrimonio”.

Pero de manera irrefutable Piketty señala como algo indignante que “el total de patrimonio privado de las familias europeas se eleva a cerca de 70 billones de euros. El 1% más rico posee aproximadamente 17,5 billones de euros, o sea, el 25% de 70 billones de euros. El 9% que le sigue poseen 24,5 billones, o sea el 35% del total. El 40% del medio posee otros 24,5 billones, también el 35%. Y el 50% restante posee 3,5 billones de euros, o sea, un 5% del total”. Más aún, Si se considera el patrimonio del 10% más rico, Piketty calcula que representa entre el 80% y 90% del patrimonio mundial, ya que el 50% más pobre posee ciertamente menos del 5%.

Las revelaciones de Piketty son una demostración de la tragedia que vive el mundo con una desigualdad que pone en evidencia el riesgo global a que se expone la democracia mundial, al igual que las metas del milenio hacia el 2015. Pues ya desde 1992 el número de pobres en el mundo se situaba en 2,800 millones y 1,300 millones de indigentes, mientras que la OIT en el 2007 anunciaba la existencia de 180 millones de desempleados, cifras que se han duplicado a partir de la crisis financiera 2008-2009, en tanto, la revista Forbes cada año hace un listado de la alta concentración de riquezas en un grupo selecto.

Este malestar ha llevado a Piketty a la reflexión de que la única manera de reducir la brecha de la desigualdad es confiscando una parte el patrimonio de los más ricos o aplicando una tasa progresiva de impuesto de un 83%, al tiempo que expresa que las grandes riquezas del mundo aumentan más en tiempos de crisis, mientras la desigualdad se incrementa. Por eso entiende que “la desigualdad se está disparando en todos los países desarrollados, y que el 1 por ciento de la población es cada día más rico, y que el 0,1 por ciento es aún más rico, y que el 0,01 por ciento es aún más rico todavía”. Esto significa que menos personas son más ricos y más personas son más pobres, lo que sugiere “que si no se realizan intervenciones extraordinarias, la tendencia continuará en ascenso haciendo que el siglo XXI se parezca al siglo XIX”. Piketty será el premio nobel de economía deseado por Francia.

Noticias Relacionadas