Opinión

El retorno a la Guerra Fría

Cuando los economistas norteamericanos Paul M. Sweezy y Paul A. Baran publicaron su libro sobre “el capitalismo monopolista”, a su vez, facilitaron el mejor instrumento para interpretar la guerra fría y como esta se convertía en un canal para promover un mercado de estructura monopólica, este libro se convirtió en el referente intelectual en el mundo ya que permitió entender que tal acontecimiento no tan solo era una amenaza sino el surgimiento de uno de los mercados más poderosos, como lo era la oferta y demanda de armas, para el control político, ideológico y económico.

Como se sabe, la guerra fría abarcó el período 1947-1991 que se inició con el final de la segunda guerra mundial y concluye con la caída del muro de Berlín,1989, y que generó un enfrentamiento económico, político e ideológico entre EEUU y la exURSS, aunque nunca llegaron a usar las armas con que se amenazaban y lo que siempre estuvo en discusión fue la determinación de las aéreas de influencias de cada bloque para demostrar el control y determinación de los países que se subordinaban a quien tenía el liderazgo de cada bloque.

En el enfrentamiento de EEUU y la URSS, la ideología, la perspectiva económica, política y social que estos bloques impusieron marcaron el siglo XX, luego de la segunda guerra mundial, y en el cual se establecen tres fases muy importantes del período de la guerra fría, como es el caso de la crisis de Berlín y la guerra de Corea, en una segunda fase la pérdida del monopolio nuclear por parte de EEUU y los conflictos generados por la guerra de Vietnam y la crisis de los misiles en cuba, 1962, y en una tercera fase se reaniman los enfrentamientos, el cual concluyó con la caída del bloque socialista con las reformas promovidas por la perestroika y la glasnov, dando paso a 15 repúblicas independientes.

En virtud de que la guerra fría no pasó de ser un enfrentamiento político, social y económico, sin enfrentamiento militar directo, hay que resaltar el hecho de que la presencia de armas nucleares y el afán de promover el control del mercado con políticas económicas de cortes neoliberales explican en una alta proporción el que ambos bloques recurrieran al diálogo forzoso para abandonar sus posiciones extremistas.

El impacto financiero de la guerra fría se puede considerar con que al finalizar la segunda guerra mundial e inicio de la guerra fría, en el mundo se destinaron 48 mil millones de dólares, y que en 1972 ascendió a 240 mil millones, y en 1990 se situaron en 1,4 billones de dólares. Este incremento está explicado en una alta proporción por la adquisición de armas nucleares y el desarrollo de las alianzas militares de la OTAN y el pacto de Varsovia.

Pero mirando estos gastos y asociándolo a la economía se puede encontrar la lógica de la guerra fría por un período tan prolongado. En efecto, para 1960 los gastos militares de EEUU representaron un 9.3% del PIB; en 1970 un 8.1%; en 1980 4.9% y en 1990 5.2%; mientras que en el bloque soviético fue de 11.1% en 1960, 12% en 1970, 12.8% en 1980 y de 14.3% en 1990; y en total USA y la URSS gastaron 10 billones de dólares cada uno durante la guerra fría. Pero ¿qué sentido tienen los gastos militares si la guerra fría finalizó en 1991?

Sorprendentemente los gastos militares en el mundo han superado los del período de la guerra fría, por ejemplo, a junio de 2014 estos crecieron al temible monto de 1,86 billones de dólares, donde EEUU y Rusia destinan el 4,4%, China 2,1%, Reino Unido 2,5%, Francia 2,3%, Italia 2%, Alemania 1,8% en relación al PIB. Estos porcentajes expresan un incremento de 1,547 billones en relación al 2013.

La interpretación económica del gasto en armamentismo se explica en el hecho de que este es la sustentación de la guerra como instrumento de dominación política de las grandes naciones, en tanto, que la producción de armas es la expresión de una mercancía que rompe con la ley de la oferta y la demanda, en el cual la tecnología se explota de manera intensiva orientada a dominar el mercado y la opinión pública, por tanto, se entiende mejor el dominio en la red de Microsoft, Facebook y Amazon, el cual nos permite comprender la lógica de que facebook haya adquirido a instagram en 1000 millones de dólares y a Whatsapp en 19,000 millones, mientras Microsoft compra a Nokia, desatándose así las compras en las comunicaciones y aplicaciones tecnológicas, las cuales son utilizadas por los movimientos sociales, el espionaje masivo y las sanciones entre naciones, pues aquí está el retorno a una guerra fría en el siglo XXI sin confrontaciones ideológicas, sino tecnológicas y financieras.

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