Opinión

Elecciones en Suramérica (1)

Tres procesos electorales están en marcha en Sudamérica; el brasileño, que el 5 de octubre definirá la posible reelección de Dilma Rousseff, puntera en las mediciones de preferencias electorales, algo contaminadas por la muerte inesperada del candidato presidencial Eduardo Campos; el boliviano, que el 12 de octubre pondrá a prueba el liderazgo de Evo Morales, primer presidente indígena en el continente, que hasta el momento según encuestas recientes, cuenta con el respaldo abrumador de su pueblo; y, el uruguayo del 26 del mismo mes, que podría sellar la continuidad del Frente Amplio en el poder, trayendo de vuelta a Tavaré Vázquez.

Comencemos por Brasil, no solo para respetar el orden cronológico de los eventos, sino porque la atención mundial está concentrada en el gigante del sur, país que se ha ido convirtiendo en el líder de América Latina debido a la importancia comercial, política y diplomática que a nivel mundial ha venido adquiriendo de la mano del Partido de los Trabajadores, PT, bajo el liderazgo de Lula, cuestión fortalecida por Dilma a pesar de las repentinas protestas de sectores de la clase media que demandan del gobiernos mayor participación del pastel que ha crecido enormemente y se distribuye con más justica entre los sectores pobres, tradicionalmente excluidos.

A Dilma le han tocado no solo las protestas que afectaron su popularidad, sino que bajo su administración la economía comenzó a desacelerarse como consecuencia de igual fenómeno en China, en donde el crecimiento del PIB se viene reduciendo de un 12 a un 8, y este año crecerá un 7.6%, reducción importante, aunque sigue siendo el más elevado del planeta. Solo pensemos que el PIB mundial crecerá este año en apenas 3%. Pues bien, a esto hay que agregar la politización de que fue objeto el mundial de fútbol. Es que la oposición vendió como fracaso de la administración petista el retraso en la construcción de algunos estadios y la vergonzosa participación de la selección brasileña que no estuvo a la altura de sus cinco campeonatos mundiales.

Como si esto fuera poco y para complicar más el panorama comicial, el 13 de agosto muere en un accidente de avión Eduardo Campos, candidato a la presidencia del Brasil por el Partido Socialista Brasileño, PSB, quien era acompañado en la boleta por Marina Silva, expetista que ante el vacío comenzó a verse como la candidata sustituta, cuestión que se dio por hecho tras el apoyo de los familiares del fallecido dirigente político. Esta inesperada tragedia cambió el cuadro electoral con indecisos estimulados a la participación, aunque en principio no afectó a la candidata presidenta.

Antes de la muerte trágica de Campos, el 17 de julio para ser específico, el periódico Folha realizó un estudio de preferencias electorales que arrojó el siguiente resultado: Dilma 36%; Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB, 20%; Eduardo Campos, 8%. Los indecisos alcanzaron el 14%. Del 14 al 15 de agosto se comenzaron a realizar los trabajos para la llamada “encuesta funeraria”, pues el accidente se había producido el 13, lo que quiere decir que los encuestadores trabajaban en medio del velatorio, del dolor de todo el pueblo brasileño, por lo que con ese sesgo el resultado fue: Dilma 36%; Marina 21%; Neves 20% pastor Everaldo 3%, con 9% de indecisos.

Luego de la “encuesta funeraria” que mostró el inesperado empuje de Marina Silva, alimentado por un importante número de indecisos en pleno duelo; otra, que fotografió el escenario después del novenario de Eduardo Campos, rastreó el inusitado movimiento en las preferencias electorales que colocó a la candidata del PSB con un 29% de aceptación, 8 punto porcentuales más que la dada a conocer el 16 de agosto. Dilma se deslizó en 2 puntos porcentuales para colocarse en un 34%; Aécio Neves cayó de 20 a 19%.

Pero mientras se producen estos movimientos que comienzan a alarmar a dirigentes del Partido de los Trabajadores de Lula, en Bolivia, la candidatura de Evo Morales se aleja cada vez más de Samuel Doria Medina, su adversario más cercano, que según las últimas mediciones, es preferido por el 18% de los posibles votantes. El Presidente que hasta hace poco estaba colocado en un 54 por ciento, número con el que alcanzó la presidencia por primera vez en 2005, ganó 5 puntos porcentuales más y algunos analistas se aventuran a vaticinar que podría seguir creciendo hasta alcanzar el 64.22% de su segunda elección en 2009.

Según la firma encuestadora IPSOS, el expresidente Jorge Tuto Quiroga, del Partido Demócrata Cristiano, PDC, vice que se hizo presidente tras la renuncia de Hugo Banzer Suárez, es preferido por el 4% de los electores; Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo, MSM, alcanzó el 3% y Fernando Vargas, del Partido Verde de Bolivia, PVB, 0%: El presidente Evo Morales está postulado por el Movimiento Al Socialismo, MAS, que le llevó al poder y que lidera, y Doria Medina, es candidato de la Unidad Democrática, UD.

Las elecciones que podrían prolongar la presidencia de Morales hacia un tercer mandato serán celebradas el 12 de octubre. Ese mismo mes y día del 1492 llegaron los españoles a nuestro continente para iniciar la conquista de los pueblos que habitaban estas tierras. A partir de aquel momento, el despojo, la espada, la tortura, la sangre; el sufrimiento sin par, acompañaría a los indígenas por más de cinco centurias. Los imperios se turnaban el saqueo; en principios con sus puñales, luego con sus cañones e industrias y bancos, que de la mano de organismos internacionales dirigidos por las potencias, secaban la ubre boliviana hasta que llegó Evo a rescatar a su pueblo, por eso este 12 de octubre podría consolidarse la libertad que se opondría al inicio del sometimiento de aquel funesto 12/08/ de 1492.

No he hecho un ejercicio de digresión, es que con la llegada de Evo al gobierno, los pueblos originarios comenzaron a ser vindicados por uno de los suyos: Bolivia se refundó y comenzó a ser un Estado plurinacional en el que indígenas, que representan el 62% de la población, comenzaron a ser tomados en cuenta para que no se sintieran extranjeros y compartieran con el resto, en igualdad de condiciones, de todos los derechos que garantizan ciudadanía y abren las puertas de las oportunidades que llevan a la libertad con bienestar económico.

Y en efecto ha sido así, Evo alfabetizó a todos en sus diferentes lenguas, incluyendo la castellana, e impulsó la economía, al punto de que el FMI sacó a Bolivia de la lista de países con renta baja para colocarlo en la de renta media.

Por otro lado, el Frente Amplio, FA, está ante el reto de vencer los obstáculos que se le han presentado en los últimos meses a su candidato, que de tener una ventaja de 21 puntos en diciembre de 2013, ha pasado, según las mediciones más recientes, a solo 10. Esta realidad electoral puso en alerta al equipo de campaña del expresidente y candidato frenteamplista, Tavaré Vázquez, que a decir de algunos analistas, “a partir de este momento… apostará por «copar la agenda mediática» a través de la presentación en programas de TV, caravanas y recorridas por las calles que sirvan como demostración de fuerza y movilización de los seguidores”.

Luis Lacalle, el candidato del Partido Nacional, PN, es quien le sigue los pasos a Vázquez, un presidente que inició su mandato tras una crisis bancaria que colocó el desempleo en 17 por ciento, pero que con su Plan de Emergencia Nacional logró revertir la situación calamitosa por la que atravesaba Uruguay, al punto que, al final del período la desocupación bajó a 7.7, número verdaderamente impresionante para muchos, debido al corto tiempo en alcanzarlo. Su exitosa administración le mereció una valoración del 80 por ciento de la población al final de su mandato.

Pepe Mujica, su sucesor, también frenteamplista, es altamente valorado por los ciudadanos, no solo por su estilo sencillo de gobernar, sino por los resultados de un gobierno con logros económicos y sociales tangibles. Ambos presidentes han manejado administraciones exitosas, entonces ¿por qué cae la popularidad de Vázquez? La respuesta no parece complicada: la convención en la que se escogió al expresidente como candidato, abrió grietas entre las fuerzas que integran la coalición de gobierno y eso se viene reflejando en la candidatura que merma y alimenta al Partido Nacional y a Luis Lacalle, situación que podría revertirse ante la estrategia de exhibir a un Frente fuerte y unido de cara a las elecciones.

Así las cosas, vemos que las mayores dificultades las confrontarán Vázquez y Dilma, porque, como vimos, la candidatura de Evo crece a medida que se acerca el día de las elecciones. Ahora bien, si lo del candidato frenteamplista se puede revertir debido a las demostraciones de fuerza que pudiera dar la coalición, y el empeño que pueda poner el presidente Mujica para que el Frente retenga el poder, también la candidata del PT tiene oportunidad de vencer los obstáculos si sacan provecho al liderazgo de Lula y a las inconsistencia de Silva.

A días de asumir la candidatura, Silva sorprendió al electorado cambiando de posición respeto al matrimonio entre parejas del mismo sexo, lo que provocó la renuncia de dos de sus colaboradores. Justificó su nueva posición alegando creencias religiosas, pues hace unos años se volvió evangélica pentecostal, corriente radical del protestantismo; militancia religiosa que asumió tras abandonar el catolicismo.

El programa de gobierno es un revoltijo de propuestas poco creíbles. En lo económico, resulta una plataforma neoliberal, y en lo relativo a lo social, progresista. Esto, sumado a su trayectoria política, comienza a sembrar dudas entre los políticos y los electores, ya que Silva ha dado saltos que le han llevado de militante de la izquierda católica, al PT, y de éste al Partido Verde, PV, que le llevó de candidata, de allí creó el partido llamado Red Sustentabilidad que no cuajó; ahora es la candidata del PSB gracias la trágica muerte de Eduardo Campos, pero su crecimiento se estanca y Aécio Neves del PSDB y otros políticos le comienzan a llamar la “metamorfosis ambulante”.

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