El pasado 31 de enero se celebró el día nacional de la juventud.
En julio del 2000 el expresidente Leonel Fernandez promulgó la Ley General de la Juventud (49-00), la cual establece una serie de parámetros y lineamientos tendentes al diseño de una política de juventud que permita, primero tener una radiografía del sector y luego, insertar, recrear, garantizar y premiar a los actores que protagonicen la consecución de las metas del área.
No fue hasta el año 2002 cuando se emitió el reglamento de esta ley, el cual se convierte en una carta de ruta para dar operatividad a dicha ley.
En su artículo 34 la ley establece la creación de los Consejos Municipales de la juventud, los cuales según el artículo 6 del reglamento de aplicación de la ley tiene entre sus atribuciones:
Realizar o promover estudios sobre la situación de la juventud en cada uno de los municipios para determinar las características principales de la juventud y sus necesidades.
Proponer planes, programas, proyectos e iniciativas… que tiendan a mejorar la calidad de vida de la juventud a través de las agendas municipales de la juventud…
Establecer mecanismos de seguimiento y evaluación periódica de los planes concertados por los actores del SNJ.
Estas atribuciones, dan una clara idea de que los Consejos Municipales de la Juventud deben ser una especie de tomógrafo y farmacia de la realidad de los jóvenes dominicanos.
Digo esto porque son los Consejos Municipales de la Juventud los que, por su cercanía con los jóvenes, permitirán la elaboración de un plan nacional de desarrollo de la juventud, que permita la corrección, la continuación y sobre todo la creación de una nueva forma de accionar del Ministerio de la Juventud, que hasta ahora ha hecho un trabajo importante pero no trascendente.
De manera que, llegó la hora de dotar cada municipio de su consejo de la juventud para que avancemos hacia la revitalización de la juventud dominicana. Porque el desarrollo y la política hacia la juventud debe ser más que un premio.