Euclides Gutiérrez
En el matutino “Hoy”, se han publicado recientemente, bajo la firma de Primitivo Cadete, que el autor de esta columna no sabe quién es, una serie de crónicas deportivas tituladas “Desde los pueblos”, dos o tres de ellas dedicadas a Montecristi. En la última que corresponde al viernes 15 de mayo, se dan los nombres de treinta atletas montecristeños que se destacaron en las disciplinas de baseball, baloncesto y atletismo que con el respeto que nos merece el esfuerzo de darle a Montecristi, nuestra patria chica adoptiva, en el orden histórico el reconocimiento que se merecen, nos vemos obligados a sumar los nombres de brillantes atletas y jugadores de baseball que faltan en la mencionada lista. Podemos decir sin intención de ofender a nadie, que no creo que exista en la actualidad en Montecristi, ninguna persona que conozca la historia de ese pueblo legendario que tiene un puesto de honor permanente en la vida del pueblo dominicano, tan profundamente como nosotros.
El mejor equipo de baseball amateur, que hubo en nuestro país en el período comprendido 1948 y 1952, fue el equipo de baseball del “Batey Madre”, cuando existía en esa provincia la poderosa empresa bananera Grenada Company, “División Berlanga”, propiedad de la United Fruit Company, la compañía agrícola, en aquel entonces, más poderosa del mundo. Ese equipo fue fundado y organizado por Fernando Badía, mocano, que desempeñaba las funciones de mayoral de la finca bananera “Madre”, una de las varias unidades agrícolas de esa empresa estadounidense. En ese equipo jugaron: El Gallo Martínez, Centerfield y tercer bate de la selección dominicana, que ganó en Nicaragua, el campeonato mundial de baseball amateur y que después fue un jugador destacado de las Águilas Cibaeñas; Eufemio Marte, el Dodge, cátcher y cuarto bate de la selección nacional que participó en los campeonatos de baseball amateur, celebrados en México y Cuba, donde fue escogido como el jugador más valioso de ese campeonato; Juan Sánchez, pitcher zurdo que se destacó también en series mundiales amateur.
A ellos debemos sumar los nombres de Ramón Corsino, shortstop y cuarto bate del equipo del “Batey Madre”, por varios años; Cuco Marcelino, segunda base que participó también en series mundiales de baseball amateur; Papo Santos, left field y excelente jugador de los equipos de Madre y Montecristi, que participó también en series internacionales, hijo de Pinto Santos y hermano de padre de Guillermo Estrella, destacado jugador amateur y profesional; Purito Olivo, primo hermano de Guayubín y Chichí Olivo y también como ellos pitcher estelar en el baseball amateur y por último en el orden de los jugadores de baseball, Buda Capellán tercera base del team del Batey Madre y del equipo amateur de Manzanillo, que dirigía el “Loro Lara”, y jugador de series internacionales de baseball amateur. Pero debemos hacer unas puntualizaciones: Para muchos hasta la llegada de Guayubín, Chichí y Marichal, el más grande lanzador de Montecristi y tal vez del país, en aquel momento, fue Pedro Alejandro Sanz.
Y también debemos recordar como cuarto bate durante muchos años del equipo de Montecristi a José Carrasco, y dos figuras que ganaron campeonatos nacionales y que no se recuerdan que son: Braulio Cabreja, alias “Cachirula”, y Felipe Castro, campeón nacional de los cien metros planos, ¡que orgulloso se siente el autor de esta columna!, recordar desde nuestra infancia a estas grandes figuras del deporte en la República Dominicana, que tienen el derecho a vivir por siempre en la memoria de nuestro pueblo.