Cultura

Se fue Ramón Oviedo: armonizó el arte con el compromiso político

Precisamente en momentos que una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) se encontraba en tareas de “inspección” en el país sobre el Plan de Regulación de Extranjeros que ejecuta el Gobierno Dominicano se marchó de esta vida el maestro de la plástica y patriota Ramón Oviedo, militante ferviente, aunque humilde, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Nacido en Barahona en 1924, Oviedo obtiene su primer reconocimiento como artista del pincel en 1963, cuando gana el primer lugar del concurso de afiches sobre la niñez, auspiciado por el gobierno que encabezaba el en entonces Presidente Juan Bosch.

De esa experiencia nació una relación amistosa entre el pintor y el escritor y político que se mantuvo toda la vida, marcada por la militancia política y el compromiso social.

Como la mayoría de los artistas plásticos que descollaban a mediado de la década del 60, Oviedo enfrentó con sus obras la segunda intervención de los Estados Unidos a la República Dominicana, en lo que coincidió con pintores como Silvano Lora, Elsa Núñez y Ramírez Conde, entre otros.

“¡Oh, Eh, Ah!”, un mural de Lora que satirizaba la presencia supuestamente pacificadora de la OEA en República Dominicana se volvió emblemático junto a los dibujos de Oviedo mostrando las alambradas colocadas por las tropas interventoras para el control de la ciudad Capital.

Cándido Gerón, en su Enciclopedia de las Artes Plásticas Dominicanas, refiere que Oviedo se unió “al movimiento constitucionalista que reclama el retorno de la democracia a su país enfrentando a los interventores extranjeros”.

Gerón destaca que Oviedo ganó el primer premio del concurso de pintura que se realizó en medio de la Revolución del 65, con su obra titulada “24 de Abril”, que reflejaba la realidad del movimiento cívico militar que procuraba el retorno a la constitución mancillada por el golpe de Estado del 25 de Septiembre de 1963.

El maestro Oviedo, quien expuso su obra en las principales galerías del mundo, participó en bienales nacionales y extranjeras que reconocieron su talento creador, destacando su impronta original, influenciada por el surrealismo y realismo social.

En 1969 gana el Primer Premio de Pintura del Concurso E. León Jiménez, repitiendo con los mismos lauros en 1970. En 1972, fue premiado en la Bienal de Sao Paulo, Brasil. En 1974 expuso en Casa de Teatro, de Santo Domingo y gana el Gran Premio de Honor de la Bienal en el país con la obra “Uno que viene y otro que va”.

Oviedo expuso por primera vez en la Galería de Arte Moderno de Santo Domingo en 1978 y participó como invitado especial en el homenaje que se le rindió al célebre pintor español Joan Miró, con motivo de cumplir sus 85 años, en Palma de Mayorca, España.

También, en el 1978, fue reconocido por el Almanaque Mundial como el más cimero de los pintores dominicanos. En 1995, la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) le otorga el título de Profesor Honorífico, en reconocimiento a su condición de artista y de patriota.

En 1997, el Gobierno Dominicano, encabezado por el entonces Presidente Leonel Fernández, condecoró a Oviedo con la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella, lo que en los medios artísticos se valoró como un acto de justicia con la obra del maestro.

Las nuevas generaciones de artistas dominicanos tienen en el maestro fallecido el pasado sábado en la madrugada, a los 91 años, un ejemplo a seguir, ya que Oviedo demostró con su vida que es posible abrazar el arte sin renunciar al compromiso político y social que compete a todo ciudadano.

Memoria imperecedera para el maestro Oviedo, y que en paz descanse su alma.

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