Daris Javier Cuevas
Analizar e interpretar el funcionamiento de la economía con objetividad, obliga a reconocer sus dos ramas en que esta se divide; esto es la microeconomía y la macroeconomía, las cuales son complementarias. Pero es que por mucho tiempo el análisis económico solo se limitaba a lo microeconómico, pero es a raíz de la gran depresión de 1929 que se incorporan los grandes problemas de la economía para poder concebir las causas y los efectos del fenómeno que estaba ocurriendo en la economía mundial.
Pero es que desde la óptica etimológica las cosas grandes, en la buena expresión griega, significaba Macro, cuya aplicación a la economía implicó el surgimiento de la palabra Macroeconomía, a partir del cual adquiere su real impulso para el análisis, cuyo punto de partida se produce con la publicación de la “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero” de John M. Keynes, en 1936, base sustantiva de la política fiscal y la política económica, orientadas a mitigar las eventuales crisis. Pues las ideas de Keynes fueron radicalmente opuestas a las de los economistas neoclásicos, predominante para la época.
A partir de entonces se tiene muy claro la delimitación de las ramas de la economía, el cual permite una mejor comprensión de ésta, pues como se sabe, las particularidades de la economía y las tomas de decisiones por parte de las personas es lo que corresponde a la microeconomía; en cambio, el análisis más complejo de la economía, como es el interés por el crecimiento y el desarrollo económico, el manejo de la inflación, las finanzas públicas, la preocupación por el desempleo, la pobreza, las tasas de interés y de cambio, es una responsabilidad que compete al gobierno. Esa distinción es fundamental para poder distinguir la microeconomía de la macroeconomía, donde esta última involucra el funcionamiento financiero del Estado y su accionar frente a los agentes y sectores económicos.
Si partimos de que la Macroeconomía tiene que ver con el estudio de los datos y agregados económicos, como los niveles de empleo, producción y precios, además de que se concentra en mercados importantes, como los del trabajo y capitales, el comercio exterior, el desempleo y examina las fuerzas que afectan simultáneamente a los agentes económicos, a las empresas, consumidores y trabajadores al mismo tiempo, entonces es muy evidente que contrasta con la microeconomía, que estudia el comportamiento de los mercados, precios y productos específicos, o sea, se preocupa de la economía como un todo. Por tanto, la macroeconomía se concentra en el estudio de las variables económicas agregadas que más influyen en la actividad económica.
Dentro de las variables macroeconómicas, el PIB es la más importante ya que este mide la producción total de bienes y servicios, a valor de mercado de un país, dentro de sus límites geográficos, para un período determinado. En adición, se resalta que el PIB se mide a precio de mercado para cada bien o servicio que se produzca en la economía, por igual cuando el PIB se divide entre la población total se habla de un PIB per cápita, pero la debilidad es que este trata a todos con igual nivel de ingresos o beneficios al distribuir el PIB por cada persona, lo cual es imperfecto, también hay que resaltar que en una economía el gasto y los ingresos son iguales, dado que lo que uno gasta resulta un ingreso para otro.
Con frecuencia el PIB resulta incompresible fruto de que este no incluye la esperanza de vida al nacer, los niveles de educación y salud, o la calidad de las infraestructuras de un país ni la economía informal, sin embargo, las evidencias empíricas ponen de manifiesto que en aquellos países donde hay crecimiento del mismo, estas variables tienden a mejorar aunque que no las incluya.
Por igual, cuando se trata de resaltar el crecimiento del PIB se hacen comparaciones con otros países y aquí hay que aclarar que estas pueden sesgarse ya que la medición del PIB se hace en la moneda nacional, por tanto, para hacer comparaciones con otros países lo correcto es convertir monedas locales en monedas referentes, como es el dólar de USA al tipo de cambio existente y así se tiene un estándar comparativo de medición del PIB entre países.
Ahora bien, en virtud de que existe una variación de precios de los productos entre los diferentes países, los economistas han entendido que la mejor manera de hacer un comparativo más objetivo del PIB es estableciendo una serie de referencias de precios internacionales los cuales valoran el consumo y la producción de cada país, a lo cual se denomina la paridad del poder adquisitivo, lo que implica que un dólar en un país tenga el mismo valor de compra en otro país, pues de no ocurrir así, entonces las comparaciones que habitualmente se hace del crecimiento del PIB con otros países es viciada y errónea. Es aquí la grandeza de la macroeconomía al desmitificar al simplismo analítico, el cual encuentra su contundencia en Keynes, aunque sabemos que desde el siglo XVIII ya se cuantificaba el crecimiento del PIB limitado a Inglaterra, Alemania y EEUU por ser los países que desarrollaron el sector industrial como base de la economía.