Opinión

Despejando la gran incógnita: ¿Habrá petróleo comercializable en república dominicana?

La Constitución de la República Dominicana establece que los recursos naturales no renovables pueden ser explorados y aprovechados bajo criterios de responsabilidad y sostenibilidad ambiental, mediante las formas consabidas de concesiones, contratos, licencias, permisos o cuotas, o en virtud de cualesquiera otros instrumentos establecidos en el ordenamiento jurídico nacional. En el caso específico del petróleo, el literal 1) del Artículo 17 de la Carta Magna estipula que “se declara de interés público la exploración y explotación de hidrocarburos en el territorio nacional y en las áreas marítimas bajo jurisdicción nacional”.

Obviamente, dada la mala reputación ganada durante decenios por las industrias extractivas, la Constitución dominicana, además de establecer la observancia de los criterios de sostenibilidad ambiental, también ordena la optimización de los beneficios derivados de la actividad de explotación (producción) de los recursos no renovables, en los siguientes términos: “Los beneficios percibidos por el Estado por la explotación de los recursos naturales serán dedicados al desarrollo de la Nación y de las provincias donde se encuentran, en las proporción y condiciones fijadas por la ley”. Las debilidades en torno al cumplimiento de este mandato, ampliamente abordadas en un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Sostenible (IISD, mayo 2014), reiteran la necesidad de un nuevo abordaje del tema, lo cual se expresa en el esfuerzo actual del Ministerio de Energía y Minas (MEMRD) de elaborar y administrar políticas públicas y regulaciones para una industria extractiva sostenible.

Petróleo: Recurso Natural no Renovable

Parodiando a Quinto Horacio Flaco, unos de los padres geniales de todos los tiempos de la poesía reflexiva, quien escribía que “las muchas promesas disminuyen la confianza”, podemos decir que de tantas especulaciones en torno a la existencia en el territorio nacional de recursos hidrocarburíferos aprovechables (petróleo, gas, carbón mineral), la gente ha terminado por ser recelosa y pesimista. Más si tomamos en cuenta que las apuestas sobre el particular se registran desde los mismos inicios del Siglo XX, siendo uno de las más importantes la ocurrida en 1939, cuando la Compañía Dominican Seaboard perforó el pozo Maleno #1. Otras muchas perforaciones ocurrieron en diversos puntos del territorio nacional en la última centuria.

No obstante, la falta de sistematicidad en los estudios hasta llegar al desarrollo de una base científica de alcance nacional, no permitió, entre otros factores, probar reservas, esto es, determinar ciertas cantidades de hidrocarburos en alguna fecha, con una certeza razonable basada en información geofísica, geoquímica, geológica y de ingeniería, con la seguridad de ser recuperadas bajo las consabidas condiciones económicas, de métodos de operación y regulaciones gubernamentales.

El ministro de Energía y Minas de la República Dominicana, doctor Antonio Isa Conde, habla ante las autoridades energéticas de Trinidad & Tobago, principal suplidor de gas licuado de petróleo y de gas natural al país, y frente a representantes de reconocidas empresas privadas del sector de los hidrocarburos, a quienes dijo que República Dominicana está virgen, sin ninguna concesión entregada para exploración o producción de hidrocarburos.

Un punto de inflexión en la historia del petróleo en la República Dominicana fue la discusión en 2006 del tema en la sesión intergubernamental República Dominicana-Cuba, conocido el incremento de la producción de petróleo y gas en la vecina isla. El planteamiento del tema en dicha sesión dio lugar a la visita a Cuba de una delegación técnica y política, presidida por el Presidente Danilo Medina, y cuyo primer resultado meritorio fue la llegada al país de un grupo de especialistas y técnicos cubanos con la misión de revisar y analizar en un plazo de apenas una semana antecedentes sobre el potencial de hidrocarburos en el país.

Entre el 8 y 29 de Octubre de 2006, los cubanos, junto a los más connotados técnicos dominicanos en el tema, elaboraron un enjundioso informe contentivo de una propuesta de programa de trabajo para los próximos años. La finalidad de este esfuerzo consistía en “obtener información suficiente para realizar un análisis más exacto del Potencial de Hidrocarburos de la República Dominicana”.

La recomendación principal del informe era enfocarse, a futuro, en el análisis más sosegado e institucional de la información existente; en el rescate de estudios y hallazgos valiosos extraviados que nunca llegaron a los archivos de la Dirección General de Minería ni a los del Servicio Geológico Nacional (SGN), y, finalmente, en la producción de nueva información geológica, geofísica y geoquímica, utilizando las avanzadas tecnologías existentes en la actualidad.

Entre otros señalamientos de interés, el informe cubano puntualiza que “…es importante tratar de rescatar los materiales primarios y debe ser una tarea de primera prioridad para el futuro. Debemos destacar entonces que los datos, las informaciones y los trabajos e investigaciones, ya sea sobre criterios específicos o generales, relacionados con el potencial exploratorio, son completamente insuficientes para poder evaluar técnicamente el potencial petrolífero, tanto de las diferentes cuencas como de otros sectores de la República Dominicana”.

La Metodología Exploratoria Predictiva del MEM

Estas conclusiones sellaron la transición a la siguiente etapa de la exploración hidrocarburífera en República Dominicana. En efecto, la alta dirección del MEM partió del reconocimiento de que el éxito respecto al despeje de la incógnita, relativa a si hay o no hay hidrocarburos a escala prometedora en el territorio nacional, dependería en gran medida de la consecución de los siguientes objetivos:

Primero, de la recopilación, ordenamiento y gestión de la información disponible “en nuestras manos” pero dispersa; de la información que nunca se entregó oficialmente, y, finalmente, de la que se tiene alguna noticia de que existe pero no se sabe dónde está. Como veremos más adelante, se ha avanzado de manera impresionante en la consecución de este objetivo de partida, de manera particular como resultado de las mismas exigencias proceso de creación y gestión de la Base Nacional de Datos de Hidrocarburos (BNDH), uno de los progresos más relevantes de los últimos decenios en el ámbito de la recopilación, ordenamiento y administración de data especializada sobre hidrocarburos.

Segundo, determinar la presencia, tipos y volúmenes de hidrocarburos utilizando una estructura prospectiva, antes de iniciar las operaciones de perforación. Esta ruta no se queda en la interpretación sísmica con ayuda de la cual pueden ser perfiladas estructuras cerradas e identificar trampas subterráneas potenciales sin llegar a pronosticar su contenido, sino que va más allá, es decir, implica la utilización de una ingeniosa metodología predictiva que garantiza el éxito de resolución correcta de la ecuación que nos ocupa.

De acuerdo con Slumberger, la prestigiosa empresa global que acompaña al MEM en el esfuerzo de despejar la susodicha incógnita, el modelado de cuencas y sistemas petroleros, que es la metodología exploratoria asumida por el MEM, “… conecta el pasado-una cuenca, los sedimentos y fluidos que la rellenan, y los procesos dinámicos que actúan sobre esos elementos-con el presente: los descubrimientos de hidrocarburos. Los primeros intentos buscaron describir cómo se forman, rellenan y deforman las cuencas, concentrándose principalmente en la compactación de sedimentos y las estructuras rocosas resultantes.

Los esfuerzos subsiguientes se centraron en el desarrollo de métodos para modelar cuantitativamente estos procesos. Esta área de estudio, que se conoce como modelado de cuencas, aplica algoritmos matemáticos a los datos sísmicos, estratigráficos, paleontológicos, petrofísicos, de registros de pozos y otros datos geológicos para reconstruir la evolución de las cuencas sedimentarias”. (cit. del artículo de un grupo de expertos petroleros, publicado por Slumberger: Modelado de Cuencas y Sistemas Petroleros. Ver imagen: http://bit.ly/20yDvi4).

El modelado de cuencas y de sistemas petroleros, continuado con Slumberger, es análogo a una simulación de yacimientos, pero con diferencias importantes: “… el modelado BPSM simula el proceso de generación de hidrocarburos para calcular la carga, o el volumen de hidrocarburos disponibles para el entrampamiento, además del flujo de fluidos para pronosticar los volúmenes y las localizaciones de las acumulaciones y sus propiedades. El modelado de cuencas y sistemas petroleros reúne diversos procesos dinámicos, incluyendo la depositación de sedimentos, la formación de fallas, el sepultamiento, los componentes cinéticos de la maduración del kerógeno (mezcla de compuestos químicos orgánicos presente en las rocas sedimentarias) y el flujo de fluido multifásico (generalmente líquido, que comprende más de una fase, tal como los líquidos a base de agua o a base de aceite, el material sólido o el gas). Estos procesos pueden ser examinados en diversos niveles (1D, 2D o 3D) y la complejidad habitualmente se incrementa con la dimensionalidad espacial…”

Un Salto Cualitativo hacia adelante

Las declaraciones del Ministro de Energía y Minas de la República Dominicana, doctor Antonio Isa Conde, en Puerto España, Trinidad & Tobago, el 19 de enero de 2016, pudieron pasar desapercibidas para muchos dominicanos. En aquellas ricas islas del Caribe el ministro anunció al mundo que la República Dominicana sería próximamente un escenario prometedor para nuevas inversiones en el ámbito de la exploración y producción de hidrocarburos. Ese anuncio debió ocupar las primeras páginas de los diarios nacionales, no tanto por las alegadas nuevas oportunidades que presentaría el país para potenciales inversores en un futuro cercano, sino por la relevancia del trabajo hecho que respaldaba las declaraciones del distinguido funcionario.

Todo comenzó con la licitación del proyecto de creación de la BNDH, el cual fue adjudicado finalmente a Slumberger (la multinacional citada), que sin dudas es la compañía franco-norteamericana de servicios petroleros más grande del mundo. Ella compitió en el proceso de licitación con gigantes como Halliburton y Baker Hughes, entre otros prestigiosos y reconocidos participantes. En esta primera etapa la firma estuvo a cargo de inventariar, clasificar, digitalizar, rasterizar, vectorizar, exportar a formatos actuales, procesar e integrar a una sola plataforma, con la tecnología más avanzada disponible, los datos geofísicos, geoquímicos y geológicos de carácter petrolero disponibles.

Convertidos estos datos en información útil, se procederá al Modelado de las Cuencas y Sistemas Petroleros (BPSM), en la acepción citada, para rastrear la evolución de las diferentes cuencas sedimentarias durante millones de años, a medida que se rellenan con fluidos y sedimentos que finalmente pueden generar o contener hidrocarburos.

Posteriormente, al final de este complejo y laborioso proceso, en el que participan técnicos del Viceministerio de Hidrocarburos del MEM bajo la conducción y orientaciones del viceministro Alberto Reyes, la empresa está comprometida a ofrecer recomendaciones en torno a los próximos pasos en materia de exploración, en especial, indicar la forma en que deberían clasificarse los bloques petroleros para fines de licitación a futuro.

Hasta el momento en el MEM se han inventariado, clasificado, digitalizado, rasterizado y vectorizado más de 1,492 mapas y planos, 805 secciones de información sísmica, 210 registros de pozos para un total de al menos 60 pozos caracterizados, 209 cintas magnéticas de 9 mm contentivas de secciones de sísmica, 3 cintas magnéticas (cassettes) de 8mm contentivas de secciones de sísmica, 321 expedientes y 2,576 muestras de pozos. Además se ha localizado información sísmica de más de 20 campañas realizadas en aguas dominicanas por distintas universidades e instituciones estadounidenses en los últimos 50 años, cuya existencia se desconocía, y se ha procedido a su recopilación e integración a los sistemas de interpretación de datos (en los casos donde ha sido posible), aportando información de gran relevancia para el proceso de modelado e identificación del potencial de los yacimientos petroleros y gasíferos de Republica Dominicana.

Detrás de esos impactantes resultados hay un gran trabajo. El MEM se abocó a requerir y recopilar un gran número de estudios geológicos y geofísicos que distintas organizaciones habían desarrollado en el país durante un largo período de tiempo, sin que nunca el Estado solicitara copia de los mismos, como es propio y regular en los casos de investigaciones hechas en territorio soberano. Peor aún, la propia existencia de la mayoría de estas investigaciones era desconocida por el Estado. Para citar un ejemplo: fueron obtenidos por el MEM, sin oposición alguna, diversos estudios realizados por la Universidad de Texas en Austin (UT) y la Universidad Complutense de Madrid, desde principios de los años sesenta del siglo pasado.

La Ecuación está formulada: ¡despejemos la incógnita!

Sólo con la información recuperada de los mapas que el Estado tenía archivados en muy mal estado, se ha podido vectorizar y llevar a formato “.segy” (el formato estándar de la industria) unos 4,576 kilómetros de líneas sísmicas de 2D. En este sentido, debemos puntualizar que, en los inicios de 2015, el país no contaba con información sobre kilómetros de líneas sísmicas en formato estándar y/o digital disponible, elemento relevante para la atracción de la inversión a las actividades de prospección y exploración de hidrocarburos. Debido a esta carencia el país tampoco disponía de los insumos necesarios para realizar el modelado virtual de las cuencas sedimentarias nacionales, conforme al estándar de la industria moderna de hidrocarburos.

Como resultado del esfuerzo sistemático del MEM se han sumado al portafolio nacional hasta la fecha unos 8,126 kilómetros adicionales de líneas sísmicas de dos (2) dimensiones. Producir esta información nuevamente (duplicando un trabajo hecho durante años) hubiera significado para el Estado una erogación de al menos 16.2 millones de USD a precios de 2015.

Esto llevaría el total de sísmica de 2D existente, digitalizada en formato estándar, e integrada a la BNDH, a unos 12,702 kilómetros lineales: formidable incentivo a la inversión en el sector. De este modo, el valor total de mercado de esta información asciende a 80 millones de USD (aproximadamente 3,680 millones de RD$), a precios de 2015.

Lo imposible es el fantasma de los que no quieren hacer nada

Una vez terminada la BNDH, el Estado contará con el modelo estructural – estratigráfico de la Republica Dominicana; el modelado del sistema petrolero; la identificación preliminar de los “plays” and “leads”, es decir, de los lugares prometedores para fines de prospección petrolera; menú de recomendaciones puntuales- Schlumberger respecto a las próximas actividades de exploración petrolera; justificación técnica de los límites de los bloques petroleros y la identificación de potenciales puntos de extracción de hidrocarburos.

Con esta valiosa e imprescindible información, el Estado Dominicano estará listo para proceder a licitar aquellos bloques con potencial hidrocarburífero. En este sentido, el Ministerio trabaja en la actualidad en la elaboración de los términos de referencia y en los tipos de contratos que más beneficien al Estado, tomando en cuenta la experiencia de varios países de la región. Puede afirmarse que la noticia más relevante del MEM antes de que finalice el primer semestre del año, será el anuncio de la culminación del proceso de construcción de la BNDH.

Vistos los avances, reseñados aquí de modo general, el MEM parece quedarse con una famosa frase de Napoleón Bonaparte: “Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes”. Obviamente, lo imposible es alcanzable siempre que actuemos bajo un orden razonable determinado, tengamos objetivos y estrategias claros y no desmayemos en el esfuerzo deliberado y sistemático dirigido a su consecución.

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