Daris Javier Cuevas
La literatura financiera establece que los mercados financieros están permanentemente amenazados por un flagelo denominado blanqueo de capitales, es decir, los flujos de ingresos de origen dudosos que oculta su ilegalidad, cuya finalidad es disfrazar los mismos de apariencia de legalidad para que la delincuencia los ingrese a la economía como una operación normal, a través de los diferentes activos financieros y mercados existentes. Estas operaciones de dudosa reputación, también son conocidas como lavado de dinero o lavado de capitales, el cual involucra el establecimiento de fondos en el sistema financiero, la estructuración de transacciones y la integración de los mismos en la sociedad en la forma de bienes que tienen el aspecto de legitimidad.
El término blanqueo de capitales no tiene un uso remoto sino que en la medida que los diferentes países han ido creando legislaciones para combatir y frenar el ingreso a sus respectivos territorios, de esos capitales dudosos, en esa misma medida cada legislación lo identifica con la denominación que expresa la práctica de este fenómeno, razón por la cual podemos encontrar términos como lavado de activo, ganancias ilícitas y Money laundering, para el caso de USA, conceptos que son sinónimo para referirse al blanqueo de capitales.
En las prácticas de ocultamiento de riquezas en la edad media, podemos encontrar el origen de lo que hoy conocemos como blanqueo de capitales, esto así ya que para la época se consideraba como un delito la usura y el cobro de interés por el financiamiento a las operaciones comerciales, pues en lo adelante el engaño y la simulación de no uso de beneficios, hoy en día se han convertido en uno de los delitos más perseguidos en el mundo ya que ha incorporado el tráfico de drogas, armas y financiamiento al terrorismo, lo que en la práctica se traduce en una amenaza a la convivencia, la paz y a la estabilidad económica y financiera de cada país.
El fenómeno del blanqueo de capitales en las últimas tres décadas han pasado de ser una práctica local, para tener dimensiones internacionales, el cual ha encontrado en la desregulación del comercio y de los mercados financieros, así como la dinámica del proceso de globalización la oportunidad de construir una infraestructura impresionante como canal de transmisión de grandes sumas que se desplazan a nivel internacional de la manera más oculta inimaginable, cuya plataforma descansa en el uso intensivo de la tecnología de punta, la cual ha fomentado la denominada ciberdelincuencia financiera.
Las técnicas utilizadas por el blanqueo de capitales son tan complejas e ingeniosas que las investigaciones más profundas y objetivas que se han llevado a cabo hoy ponen en evidencia la existencia de 3 etapas de muy cautelosa ejecución. Entre estas se identifica la colocación del dinero origen ilegal para ingresarlo al sistema financiero de una manera legal, sin despertar sospecha, a través de pequeñas sumas de depósitos, una segunda etapa se basa en ocultar las transacciones financieras moviendo el dinero de manera frecuente dentro del sistema financieros y utilizando transacciones electrónicas que conlleva a ingresarlo a la banca off-shore sin dejar rastros, y una tercera etapa es la integración del dinero lavado mediante inversiones en el sistema financiero a través de compra y venta de inmuebles, títulos valores de inversión, fideicomisos y leasing.
Estas tres etapas son las de mayor identificación, sin embargo, se tiene constancia de multiplicidad de operaciones y herramientas utilizadas por la delincuencia para perforar los diferentes sistemas financieros con capitales procedentes del blanqueo de capitales, entre las que más se destacan las sociedades fantasmas que son las que viabilizan las operaciones con capitales ilegales, fruto que las mismas son constituidas de forma legal.
Lo expuesto puede ser un retrato irrefutable del escándalo mediático que ha explotado en Panamá ya que en este país existe una jurisdicción adecuada para la recepción y existencia de la banca off-shore, fruto de que para muchas empresas de esa naturaleza no hay impuesto fiscal, la ley de sociedades permiten la constitución de las mismas, posee las leyes sólidas de confidencialidad bancaria y de libros corporativo, lo que unido a la existencia del dólar como moneda de circulación nacional, son un terrero fértil para que el blanqueo de capitales se instalen, siendo el atractivo de ciudadanos y empresas para ocultarlo.
Desde la óptica de la economía, el blanqueo de capitales es pernicioso para la estabilidad económica y del sistema financiero del país que los alberga, esto así, dado que estos capitales son de alta volatilidad y su propio origen obliga que los mismos tiendan a ser desplazados a otro país con facilidad, lo que implica fuertes consecuencias económicas. Por igual, esto tiene efectos negativos en el tipo de cambio, impacta sobre el valor de los activos reales y financieros, al ser dinero ilegal sus efectos impactan sobre el dinero legal con su movilidad, generan desconfianza en los inversionistas extranjeros y hacen muy vulnerable el sistema financiero y bancario, cuya estabilidad está relacionada con la percepción de profesionalidad y ética que los clientes observen, por tanto, donde se comprueba la existencia de blanqueo de capitales se produce un efecto negativo sobre las autoridades reguladoras, las instituciones financieras, con un alto costo político y social para el país que lo acepta.