Opinión

Los retos de la COPPPAL ante la realidad política del mundo actual

(Palabras pronunciadas tras mi juramentación como presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y El Caribe, COPPPAL, en Santo Domingo, el 13 de mayo de 2016)

Por justicia, mis primeras palabras son para agradecer, al líder fundador de nuestra Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y El Caribe, COPPPAL, compañero Gustavo Carvajal Moreno, que desde el ingreso del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, que envió como primeros delegados a quien les dirige la palabra y al inolvidable Juan Francisco Santamaría, me dispensó un trato, que no puedo definir de privilegiado, pero sí de especial, con marcado e inconfundible afecto.

Este trato le llevó a proponerme que valorara la posibilidad de asumir mayores niveles de compromisos en nuestra organización, los que comienzan a concretarse esta tarde. Además de él, no puedo dejar de mencionar el apoyo recibido por el compañero Leonel Fernández, líder de la organización en la que milito desde adolescente, pero también a los colegas del Partido Revolucionario Dominicano y demás compañeros de las formaciones que convergen en esta formidable e influyente organización continental, concebida en México por Carvajal Moreno y el Partido Revolucionario Institucional, PRI, en un contexto político de polarización de las ideas, que tenía como escenario a una América Latina marcada por la intolerancia.

Esa realidad sirvió de inspiración para que viera luz este proyecto progresista que nació con la idea de luchar junto a los partidos que compartían su filosofía, sus ideas de progreso, cimentadas en pilares como la LIBERTAD, la SOBERANIA, la DEMOCRACIA y la EQUIDAD.

Las dictaduras y las “democraduras”, como expresión política de las oligarquías, focos dominantes de nuestras sociedades en las que se encontraban sectores burgueses sin conciencia de clase, cuyos capitales tenían el freno, a voluntad de entrega y sin resistencia alguna, de empresas y gobiernos extranjeros, tapizaban el tablero político latinoamericano que nos convertían en colonias de nuevo tipo.

La COPPPAL, nace, emerge, consciente de la titánica labor que debe realizar en su acompañamiento a los partidos que definieron como norte luchar por la democracia a través de las luchas populares, muchas veces por la vía de elecciones formales en las que el pueblo no tenía oportunidad de acceder al poder político, debido a que eran mataderos electorales, como los definió en los años 70 el Profesor Juan Bosch.

Otras veces, había que elegir el camino de las más duras confrontaciones, en las que la vida se convertía en ofrenda para la libertad, en abono para fertilizar ideas revolucionarias y reformistas, pero que en todo caso, buscaban iniciar procesos de democratización de nuestros pueblos.

El final de la confrontación Este/Oeste parece habernos ayudado a terminar más rápido con las dictaduras. Nuestros pueblos comenzaron a tener en las urnas una esperanza democratizadora, que comenzó a serlo en términos parciales, porque a poco de recuperar la democracia, sin soberanía plena, el capital y Occidente pusieron en marcha la conquista de los marcados globales a base de desregularización, de la aniquilación de las fronteras vigiladas, por aranceles y toda suerte de medidas en el campo del comercio, las finanzas y el mercado laboral que sirvieron de base para levantar el asfixiante neoliberalismo impulsor de la profundización de las desigualdades.

Este nuevo contexto, que dio inicio a una recomposición geopolítica y geoeconómica, con negativas consecuencias para nuestras clases medias y nuestros pobres, trajo como consecuencia la articulación de viejas fuerzas que quedaron sin referente ideológico a raíz del derrumbe del muro berlinés, las que, a partir de entonces, reivindicaron el discurso progresista para enfrentar la imposición de las políticas económicas de corte liberal con un éxito que retumbó en el continente llevando por la vía de las urnas a las formaciones progresistas que ya luchaban desde la COPPPAL para romper con la desprotección del Estado, que dejaba sin cobija y al intemperie a nuestros pueblos.

Ya en el gobierno los partidos progresistas, la COPPPAL continuarían su acompañamiento para ayudar a su afianzamiento en el poder, porque con el afianzamiento en el poder, las conquistas sociales y la construcción de un estado de bienestar, vendrían a crear una región con desarrollo verdadero y sostenible, ese que hoy está amenazado por las antiguas fuerzas oligárquicas que reciben instrucciones foráneas.

Lo que acabo de afirmar se sabe, lo estamos viendo en Brasil, en Bolivia, en Argentina y asoma en Ecuador y El Salvador. Y lo que no se entiende es cómo capitalistas que se han beneficiado del crecimiento de la clase media que comenzó a demandar más bienes y servicios de los que ellos ofertan, se suman al caos en donde todos pierden.

Es cierto que en la construcción de sociedades más incluyentes, los partidos progresistas, desde la administración del Estado, cometieron errores que llevarían a la creación de problemas de orden estructurales que se agravaron con la crisis que estalló en 2008 y se extendió por todo el planeta.

Pues mientras los altos precios de los commodities ayudaron a financiar los programas sociales, se fue descuidando la industria nacional hasta caer en un proceso de involución que nos llevó a la primarización de nuestras economías, con el agravante de que mientras este fenómeno se producía, la demanda de materia prima se desplomaba al ritmo de la desaceleración de la economía mundial.

La llegada de la crisis a América Latina pudo haber estimulado a las fuerzas conservadoras que laten en toda la Patria Grande, a diseñar lo que he denominado El Plan Atlanta, por haber sido revelado en aquella ciudad capitalina del estado de Georgia, en donde, en incalificable desprecio por la democracia, se planteó la necesidad de sacar del poder por vías no electorales a los partidos progresistas ya que eran favorecidos elección tras elección por los ciudadanos y ciudadanas de nuestros pueblos.

Para lograrlo, toda suerte de travesuras antidemocráticas serían válidas, pero se identificaron con las que entendían o entienden más efectivas. Entonces se escogió como preámbulo, el cerco mediático, para desacreditar a los líderes que se atrevieron a robarse el corazón de las masas, con la expresa intención de minar su liderazgo y preparar la plataforma para la judicialización de los procesos políticos que llevarían a los golpes constitucionales, a los golpes congresuales y hasta a los golpes financieros o económicos, con ausencia total de las viejas botas, pensando que con ello no crisparían los ánimos de los ciudadanos y ciudadanas.

Son, como los han definido, golpes suaves o blandos, como el que sufrió el compañero Fernando Lugo y el que se perpetró contra Manuel Zelaya, en el que , a pesar del esfuerzo, las botas enseñaron un poco de la vieja escuela. Aquellos pudieron ser globos de ensayo para medir el impacto de lo que podría venir cuando el plan se pusiera en ejecución en toda la región, como lo vemos ya con Dilma y amenazan con Salvador Sánchez Cerén, y el resto que han marcado en sus carpetas.

Son acciones que atentan contra la democracia, que atentan contra las políticas de inclusión, que atentan contra la construcción de un estado de bienestar a todo lo largo y ancho de nuestra Patria Grande, y eso no lo pueden permitir nuestros pueblos, eso no lo pueden permitir nuestros partidos, eso no lo puede permitir la COPPPAL, formada para luchar por todo lo que quieren destruir, desconociendo incluso las propias reglas de juego que crearon e impusieron a nuestros pueblos.

Compañeros y compañeras, señoras y señores, La COPPPAL ha venido recorriendo los procesos políticos en América Latina y El Caribe, acompañando a los partidos que defienden los mejores intereses de los ciudadanos y ciudadanas, y continuará haciéndolo a propósito de los súbitos cambios que se vienen produciendo con el avance de una sociedad global que se inserta de forma sostenida en el mundo de la tecnología de la información y la comunicación, de la sociedad del conocimiento que va trasformando la forma en que producimos las riquezas.

Son cambios que impactan en las fuerzas productivas y que por tanto impactan en el tipo de sociedad que responde a esquemas productivos que se superan, por ello las organizaciones políticas tienen que ajustarse a los cambios, a los nuevos paradigmas.

Por ello hemos propuesto el instituto de formación política Gustavo Carvajal Moreno, que operaría de forma combinada, aprovechando las ventajas que ofrece el mundo virtual y el tradicional esquema presencial.

La idea es formar a las actuales y futuras generaciones poniendo en sus manos las herramientas del conocimiento que les ayuden a comprender el nuevo y cambiante universo. Pero a la formación hemos propuesto la descentralización de nuestra institución para que opere en todo el continente sobre la base de cinco regionales: el sur lejano, el sur cercano, Centroamérica, El caribe y Norteamérica, cada una de las cuales estará coordinada por un vicepresidente.

El instituto de formación tendrá, además de un coordinador general, coordinadores en las regiones mencionadas.

Señoras y señores, como la conspiración no se limita a América Latina y El Caribe, sino que responde a toda una estrategia occidental que procura moldear la globalización de acuerdo a sus intereses y detener la pérdida de su hegemonía, fortaleceremos nuestra alianza tricontinental, con mayor acercamiento a la Conferencia Internacional de Partidos Políticos de Asia, ICAPP y el Consejo de Partidos Políticos Africanos, CAPP, como forma de desarrollar una agenda Sur/Sur que nos permita ser actores de primera línea en el escenario global que se construye.

Juntos trabajaremos para romper el cerco económico, mediático y judicial que Occidente nos ha creado mediante el guion que inició con el aumento en la producción de petróleo y gas natural mediante la explotación de esquisto que procura quebrar a los países productores de petróleo, y continuó con el Plan Atlanta y los Papeles de Panamá, para desarticular el BRICS y todo intento de acuerdos comerciales y políticos que excluya a Occidente.

Compañeros y compañeras, la idea es dar continuidad a la agenda que elaboró la COPPPAL desde su nacimiento, de acompañar a los pueblos en las luchas por sus causas Justas, pero como con la consolidación del proceso de globalización se acentúa la interdependencia entre los pueblos, la agenda debe ser más abarcadora.

Estos son los compromisos que asumimos para hacer de la COPPPAL un instrumento más fuerte al servicio de los partidos que procuran el progreso de nuestros pueblos, para hacer de nuestra Patria Grande una región verdaderamente próspera e incluyente.

¡Viva la Unidad de América Latina y la construcción de la Patria Grande!

¡Viva la Conferencia Permanente de América Latina y El Caribe!

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