Opinión

El recomienzo de la Guerra Fría

Joseph Stroupe creó la expresión “nueva guerra fría” para adentrarse al conflictivo fenómeno de guerra de estrategias que se ha desatado en el mundo político-económico, por el control efectivo de los recursos energéticos del globo terráqueo. Las potencias mundiales están en competencia franca, en una lucha peligrosa, que podría desatar demonios mucho más espeluznantes que los que hasta ahora se están apareciendo en la palestra geopolítica global.

Stroupe teoriza sobre esta reaparición, situando por un lado en occidente, básicamente Estados Unidos de Norteamérica y el Reino Unido y por otro lado, coloca al oriente en donde sitúa a Rusia y a China como los actores líderes. Los primeros, según afirma Stroupe, buscan unilateralmente convertirse en un eje superior en energía nuclear y buscan afanosamente controlar en forma objetiva los recursos energéticos de Oriente Medio. El segundo se han convertido en un verdadero frente, fortalecido por la realidad rusa de ser el mayor proveedor de gas natural y como si esto fuera poco, es después de la República Bolivariana de Venezuela, tiene la mayor reserva registrada de petróleo. No es un secreto, que Rusia busca utilizar el monopolio interno de estos productos para restablecer su influencia en los asuntos mundiales. En ese mismo orden, China está interesada en estabilizar su economía, para ese propósito necesita garantizar la entrada de petróleo y de gas natural a sus puertos, para de esa forma colocarse en una situación menos vulnerable frente al mercado energético.

Todo este nuevo panorama mundial se evidencia a partir de la invasión desarrollada por los Estados Unidos de Norteamérica a Irak en el año 2003. Quedó evidenciado que el objeto central de esta guerra iría mucho más allá de la variable petróleo, fue por eso que fueron psicológicamente integradas a la invasión las base militares que habían sido controladas por los rusos en países del Asia Central, en este punto debemos enfatizar que esas naciones del centro asiático son muy ricas en gas natural, no solo en petróleo. En ese mismo orden, la OTAN incluía a su organización varios países de la antigua nación soviética, cuya situación geográfica es clave para la geopolítica actual, debido a que son frontera con la antigua URSS. Ante estas acciones estratégicas de occidente, Rusia echó a andar algunos planes para defenderse, cuyo primer objetivo era evitar a toda costa ser rodeada por países que no defendieran sus intereses. A fin de cuentas, la guerra de Irak acabó beneficiando económicamente a Rusia, debido al encarecimiento del gas natural y del barril de petróleo, porque esta última es una de las más grandes productoras de gas natural y de petróleo, industrias que actualmente están en crecimiento en todo el territorio de Rusia.

Para entender lo que está sucediendo en la recomposición política de América Latina, básicamente en las naciones productora de petróleo, debemos conocer que Rusia ha ido poco a poco cerrando el acceso a las multinacionales extranjeras, negando nuevos contratos de explotación de gas y petróleo en su territorio, para muestra dos botones: Exxon Mobile, de los Estados Unidos de América y Royal Dutch Shell de patente holandesa, fueron sacadas del territorio ruso con alegatos de violación a leyes que protegen el medio ambiente. Estos dos permisos de explotación fuero revocados, produciéndose grandes pérdidas en el contexto proyectista de estas empresas.

Es un error ver lo que sucede en América del Sur desconectado de la geopolítica mundial, porque lo que está sucediendo en todo ese vasto territorio con impensables riquezas en petróleo y gas natural, es que están siendo alineadas a conveniencia del equilibrio de las fuerzas mundiales que involucra a los Estados Unidos de América y a China, es por ello que las acciones de espionajes revelan a Petrobras y últimamente los papeles de Panamá, tratando de arrastrar a personajes del mundo político y empresarios aliados a éstos. Nada ocurre por casualidad, ocurre debido a fuerzas que hacen proyectos para que inicien procesos y terminen beneficiando a quienes lo planifican.

Lo que está sucediendo puede solo ser una simple parte del plan que se desarrolla, aprovechando errores personales del liderazgo, iniciando por la deslealtad hacia sus partidos y los intereses comunes de las políticas partidarias. Lo que está sucediendo con el ascenso de la derecha en todo el mundo, incluyendo a los Estados Unidos, debe alertarnos, para alejar lo más que podamos, el cierre del ciclo de gobiernos progresistas en la República Dominicana. Para seguir elevando el nivel de vida de los que padecen mayor pobreza y para seguir fortaleciendo nuestra democracia e institucionalizando al país, con el objeto de evitar que el mercado ponga las reglas del juego en nuestra sociedad y nuestra economía sucumba bajo los embates de la internacionalización. El futuro no existe, somos nosotros los constructores del futuro, ¡hagamos conciencia de esto!

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