Opinión

La dedicación como factor fundamental en la gestión

Don Juan Bosch es un fascinante personaje, del cual se pude escribir en innumerables vertientes del quehacer humano. Como personaje histórico, que centro sus esfuerzos hacia una cultura de dar lo mejor de sí en cada uno de sus aportes, él fue un profesional de la arquitectura y de la ingeniería de la vida, con un currículo exitoso, no solo en gestión política sino como intelectual y pensador social.

Al Profesor Juan Bosch siempre se le dio mejor que todo, su cabal rectitud en la conducción de personas a los interno de los políticos, que las relaciones públicas. Don Juan era directo y fundamentalista en la gestión partidaria, a él los consensos fuera de su entorno partidario, le costaban trabajo, debido a que respondía a una época difícil, en donde forma su carácter y desarrolla su cultura como líder organizacional, como persona sociopolítica y como hombre público. Al liderar siempre le costó mucho trabajo llegar al consenso, cuando estaba en juego algún principio de su pensamiento.

Don Juan era una persona íntegra y en el fondo de su proceder, altamente desinteresado, en los aspectos materiales de la vida, contrario a muchos, cuyo énfasis se ha centrado en la riqueza y en el poder.

En todo mi tiempo dedicado al partido y no tan cercano físicamente a él ni a ningún líder, debido a mi forma de vivir, aprendí de ese gran personaje de la vida humana que todo individuo como ente social, puede y debe aspirar a ser lo que desea ser en su vida. Pero, que para lograrlo, tiene que contar con dos amigas y un amigo, los cuales son fundamentales en forma irreversible, estos son: la perseverancia, la dedicación y el esfuerzo individual. Los considero, fundamentos claves para alcanzar los propósitos buscados, en la gestión de cualquier empresa.

Se aprende mucho de los seres excepcionales y es una suerte haber podido compartir y vivir proyectos comunes con alguno de ellos, es el caso del líder histórico del PLD. Para este hombre, la dedicación, fue de entrega intensa a las actividades predeterminadas y esa entrega significaba, la designación de unos actores involucrados a su quehacer, motivándoles con su entereza y entrega para que se alcanzaran las acciones en que se iban a involucrar, sintiéndose orgullosos de la labor cumplida a tiempo. Esta condición de motivación, hizo que fueran logrados esfuerzos extraordinarios, con pocos recursos humanos y económicos.

Es que la dedicación se convierte en una especie de consagración, término que presenta un uso más formal en la lengua española, que en otras lenguas, debido a que en nuestro idioma, la palabra consagración, comparte con especial devoción el término entrega, sin necesidad de llegar al significado pleno de la consagración en sí. En consecuencia, esta dedicación a la que me refiero, conlleva una entrega consagrada por el compromiso individual y la responsabilidad social, asumida por las personas en forma consciente.

Este tipo de acción se observa bajo la égida de la idea de una dedicación absorbente, que lleva al individuo al sacrificio, para lograr éxitos particulares y comunes, pero sin procurar convertirse en mártir ni nada parecido. Se trata de una especie dignificante del compromiso y de la responsabilidad, como deber cívico.

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