Para el año 2017, la Republica Dominicana tendrá un presupuesto público ascendente a la suma de RD$711,399.37 millones, equivalente a un incremento de RD$ 47,841 millones al compararlo con el presupuesto del presente año 2016, el cual es de RD$663,558 millones, lo que, a su vez, superó en RD$ 33,076 millones el presupuesto del 2015 que fue de RD$630,482 millones.
Estas variaciones cuantitativas en el presupuestario publico dominicano, se corresponden con las transformaciones que ha venido produciéndose en la economía dominicana, expresadas a través del crecimiento del PIB.
En los últimos 20 años, el presupuesto público de la Republica Dominicana ha registrado una transformación impresionante en lo cuantitativo y lo cualitativo, fruto de la dinámica y reorientación de la economía, así como la reforma en la administración financiera del sector público.
En 1996 el presupuesto público alcazaba un monto de RD$26,158 millones, implicando esto el tamaño precario de la economia y las recaudaciones, al tiempo que ponía en evidencias la insatisfacción ancestral en el ámbito de la salud, educación, seguridad social y ciudadana, como reflejo de un gasto publico sin objetivos para el combate a la pobreza, lo que hacía más vulnerable a los sectores excluidos de la riqueza.
La deuda social acumulada que ha prevalecido en la Republica Dominicana esta explicada en una alta proporción por esa rigidez presupuestaria y poco transparente que predominó hasta 1996, pero que en 1997 inicia una etapa de transformación firme con la apertura y reorganización estructural de la economía dominicana.
En una primera etapa estos cambios se aprecian durante el periodo 1996-2006 cuando se organizan de manera ordenada las partidas las transacciones económicas, así como las financieras para transparentar los gastos corrientes y los gastos de capital, por igual, está su envío al congreso en el plazo establecido por la constitución de la República.
Una segunda etapa de transformación del sistema del presupuesto público dominicano se verifica a partir de Noviembre del 2006 cuando el poder ejecutivo promulga la Ley No. 426-06 mediante el cual se crea la dirección general de presupuesto como órgano responsable del presupuesto público, sustituyendo así la oficina de presupuesto.
El salto cualitativo y cuantitativo de esta herramienta ha descontinuado todo el desorden presupuestario que prevaleció por décadas, cuya primera expresión transformadora que se observa es la eliminación de los excedentes presupuestarios que permitían el uso de los recursos públicos de manera discreta al presidente de la Republica y la cuenta única.
El carácter institucional del sistema presupuestario dominicano quedó evidenciado cuando se estableció que esta herramienta de política fiscal, e instrumento de estrategia de desarrollo, ha de ser aprobado antes del 15 de Octubre del año antes de entrar en vigencia, lo que descontinuó de manera radical la práctica de ser presentado ante el congreso en la última semana de diciembre de cada año, pues aquí se explica el esfuerzo por la equidad en la asignación del gasto público y su eficiencia, en los últimos diez años.
Es en ese marco que el sistema presupuestario de la Republica Dominicana ha logrado responder a los criterios y estandarización internacional en todas sus etapas de formulación, discusión y aprobación, lo cual permite que se pueda hacer una evaluación objetiva del mismo.
En tal sentido, hoy en día el presupuesto público dominicano tiene claramente definido su composición en el ámbito de su aplicación lo cual responde a la identificación de los ingresos que han de recibirse durante el periodo para el cual se diseña, los gastos que van a cubrir las prioridades que en él se han definido y como se han de cubrir las amortizaciones y los intereses de los compromisos de financiamiento que ha hecho el gobierno, tanto a lo interno, así como en el ámbito externo.
Es la segunda etapa de transformación del sistema presupuestario dominicano que ha permitido que el gobierno cuente con una herramienta de planificación financiera muy útil y que permite que este adopte un presupuesto sobre la base de proyecciones de indicadores macroeconómicos confiables como el PIB, los niveles de inflación, tipo de cambio esperado y el grado de riesgo país.
Es que el ordenamiento de la cuantificación de esas variables se debe a que en el marco de la transformación del sistema presupuestario dominicano, se haya establecido la figura de la administración financiera del Estado, la cual ha sido una herramienta fundamental en la transparencia del sistema de información de la gestión financiera. Son estos cambios estructurales e institucionales los que han impulsado los criterios de que el gobierno defina con exactitud sus prioridades en el gasto destinado a educación, salud, seguridad, los planes sociales destinado a combatir la pobreza y fijar las metas del déficit presupuestario.
La reorientación del presupuesto, con criterios de planificación financiera, encontró sus primeras señales firme a partir del presupuesto del 2011 cuando quedaron evidenciadas las prioridades del gobierno en materia de salud, 15.1%, educación, 14.9%, obras publicas, 11.7% y revertir el rezago tradicional en el presupuesto del poder judicial, medio ambiente, seguridad social, Deportes. Estos cambios han estado amparados en los cambios que se han producido en la economia dominicana que durante ese periodo no ha dejado de experimentar un crecimiento en el PIB.
Es bajo esos criterios que el presupuesto del 2017 se ha elaborado, dando prioridad a la salud, con un incremento de RD$15 mil millones, educación, RD$13 mil millones, seguridad ciudadana, RD$3 mil millones, poder judicial RD$800 millones, UASD RD$500 millones y para los programas de combate a la pobreza se han proyectado un incremento de RD$200 millones.
En la transformación de los criterios de la ejecución presupuestaria es que encontramos el impulso hacia la transparencia, las prioridades y la planificación de los recursos públicos, los cuales se han afianzado desde el año 2010.