Opinión

Libertad Religiosa y la Pew Research Center

La libertad de culto es monitoreada por los Estados Unidos a través de la organización Pew Research Center, la que en su informe del año 2009, el que citamos en este trabajo y que esa entidad hace cada año como un servicio al Estado. Se trata un informe para el Departamento de Estado de Estados Unidos de América, en donde se pretende presentar anualmente, un estado de situación acerca de la libertad religiosa en el mundo. Ellos se han dado ese derecho, como muchos otros, en la situación en que se desarrolla el mundo conocido de hoy. De hecho, es un informe oficial, dirigido al Congreso de los Estados Unidos. Es innegable que este informe no duda en presentar, desde una luz crítica, la acción del Gobierno de Estados Unidos en favor de la libertad religiosa. De todas formas, los datos del informe están contrastados y, entre los países problemáticos, se incluye también a aliados tradicionales de Estados Unidos.

La posición de la Iglesia Católica al respecto a la libertad religiosa, fue adoptada en la declaración Dignitatis Humanae durante el importante Concilio Vaticano II, el que se desarrollo durante un exitoso proceso que culminó el 7 de diciembre de 1965. La libertad religiosa fue una de las prioridades de Benedicto XVI. Como comentó al Cuerpo Diplomático del Vaticano, entre los derechos humanos «un lugar preeminente tiene que ser reconocido al derecho a la libertad de religión». El 4 de diciembre de 2005, conmemorando el 40 aniversario de la Declaración del Concilio Vaticano II sobre libertad religiosa, y habló sobre los elementos que la violan, y de cómo debe ser enfrentada.

Una Reflexión Necesaria

A modo de conclusión, debo decir, que la libertad religiosa es un derecho humano fundamental y el primero entre los derechos garantizados por la Constitución de los Estados Unidos. Es el derecho a pensar, expresar y actuar sobre lo que usted cree profundamente, de acuerdo con los dictados de la conciencia. La libertad religiosa, es igual a la libertad de conciencia, la que es fundamental en el régimen democrático y por ende, para la salud de una sociedad basada en diversidad de ideas.

Ella es capaz de permitir diferentes religiones y creencias para florecer, en la búsqueda perenne de la verdad espiritual. Es importante decir, que la libertad religiosa protege los derechos de todos los grupos e individuos, incluidos los más vulnerables, ya sean religiosas o no.

La religión tiene un lugar importante en la sociedad, al igual que la educación, es una acción socializadora. Ella, al igual que los recintos escolares, para ejercer su influencia positiva como organizaciones, necesita un espacio físico, un lugar social y un marco legal, para que con esas garantías, los individuos puedan ejercer su derecho a través de la práctica de los valores de su religión. Todas las voces legales deben ser escuchadas en la plaza pública .

Las voces de los religiosos ni de los seculares deben ser silenciadas. La religión no es sólo la devoción privada, sino que implica una genuina expresión pública, sobre cuestiones sociales y morales. En ese sentido, la libertad religiosa es tanto un deber, como es un derecho. La libertad religiosa y la civilidad, dependen unos de otros y forman una obligación mutua fundada en la dignidad inherente a cada persona. Las organizaciones religiosas y las personas son responsables de expresar sus puntos de vista razonables y respetuosos. Como católico militante, quien suscribe estos párrafos, tiene que decirlo ahora, en un momento de cuestionamiento a la valides de la religión.

Cuando inicie estas opiniones, expresé la diferencia que existe, entre lo que llamamos Fe y lo que definimos como religión, deseo coronar esas expresiones diciendo, que la Fe es la primera de las tres virtudes teológicas, es una luz y conocimiento sobrenatural en la que sin ver creemos lo que Dios dice y las iglesias nos proponen. En cambio, la religión se define, como un conjunto de creencias acerca de una divinidad, que conlleva unos sentimientos de veneración y temor hacia ella. Conlleva normas morales, para la conducta individual y social de sus miembros, que contiene prácticas rituales y de misión. Esa misión conecta con la praxis que se encamina hacia la propia visión religiosa; tiene como arma, principalmente la oración y al sacrificio, para dar culto y cumplir con los preceptos que ella conlleva. Es algo ideológico, que llena de fuerzas a todas las acciones de los feligreses.

Fue, que de una raíz común, brotaron en Oriente las tres grandes religiones reveladas en Jerusalén, su punto de intercepción. Allí se conserva el Muro de las Lamentaciones, junto al que lloran todavía los Judíos la destrucción de la Ciudad Santa. Allá fue crucificado Jesús por los soldados del Poder Romano y desde allí subió al Cielo.

Lo mismo pasó con el Profeta Mahoma. Estas tres religiones conocen un mismos señor y creador. Existe la edificación de la Mezquita de Omar, desde donde ascendió al Cielo el Profeta. Desde su dorada cúpula, se irradia luz resplandeciente.
Para muchas personas en el mundo, hay pocas cosas más preciosas que la libertad. La libertad es el poder de vivir como uno a elegido vivir, es una de las grandes fuentes de la dignidad humana. El ejercicio de la libertad correctamente, es también una de las grandes responsabilidades que los seres humanos poseen. Seguimos lidiando todavía hoy, con el cómo definir nuestras libertades, cómo la forma de entender, y cómo debemos ser. En el corazón de estas preguntas, nos encontramos con uno de los más fundamentales de todas las libertades, se trata de la libertad religiosa.

Contrariamente a lo que algunos pueden suponer, la libertad religiosa no es simplemente la libertad de culto o de creer la forma en que uno elige, aunque estos son partes esenciales de la misma. Tampoco es sólo para las personas religiosas. La libertad religiosa es en realidad más profunda, más amplia y más importante que la mayoría se imagina.

En el nivel más fundamental, la libertad religiosa es el derecho humano de pensar, actuar y expresar lo que uno cree profundamente, de acuerdo con los dictados de su conciencia moral. De hecho, la libertad religiosa siempre ha sido entendida en conjunción con la «libertad de conciencia.» Se trata entonces, de la libertad para desarrollar y mantener las convicciones morales y actuar en consecuencia. La libertad religiosa, no solo incluye la libertad de creencia religiosa y la devoción, sino que también se extiende mucho más allá de eso, va hacia la incorporación de la libertad de actuar, de hablar libremente en público lo que pensamos sin temor a ser agredido, a vivir de acuerdo a los propios principios morales y defender la propia visión moral de la sociedad. Para terminar, debo decirles, que la amplitud de la libertad religiosa y su relación con la libertad de conciencia, ayuda a explicar, el por qué la libertad religiosa es importante para todos, no sólo para la gente de Fe. Aunque la religión es una construcción humana, desde ella, cuando es bien llevada, se irradia la Fe y ésta es fundamental en el éxito del género humano.

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