Opinión

Cambios en el tablero mundial

Cuando el profesor Zbigniew Brzezinski publicó su libro “el gran tablero mundial”, para destacar la supremacía política y económica de EEUU, nunca se imaginó que sus conclusiones, arribada en esta obra, permitirían entender e interpretar mejor los acontecimientos con los cuales se cerraba un capítulo en el 2016, en particular, las causas y consecuencias de que Gran Bretaña iba a desvelarse por el Brexit y que EEUU elegiría a Donald Trump como Presidente. Precisamente las dos potencias mundiales que se pusieron de acuerdo en la reconstrucción de la economía mundial y la construcción de un clima de paz post segunda guerra mundial y manejarse con equilibrio en la era de la guerra fría.

Al respecto, en su obra, el profesor Brzezinski llega a la conclusión de que “la meta política de los EEUU debe ser necesariamente doble: la de perpetuar la propia posición dominante de EEUU durante al menos una generación y la de crear un marco geopolítico capaz de absorber los choques y las presiones inherentes al cambio sociopolítico, avanzando al mismo tiempo en la constitución de un núcleo geopolítico de responsabilidad compartida encargado de la gestión pacífica del planeta”. Bajo ese enfoque la elección del nuevo Presidente de esa nación, se interpreta de que llega en un momento complicado para la economía global, por la fragilidad prevaleciente ocho años después del estallido de la mayor crisis económica, después la Gran Depresión.

La inesperada victoria electoral de Donald Trump es un acontecimiento de gran relevancia, lo cual es una expresión del retroceso que se deriva de la propia globalización económica de corte neoliberal, más bien, en el plano político pone en evidencia que se transita por un mundo donde se está ante la presencia de líderes electorales coyunturales y ante la ausencia de líderes político visionarios. Este patrón de conductas electorales es cónsonos con la decisión del Brexit en Gran Bretaña, la supremacía del No en Colombia y la destitución populista de Dilma Rousseff en Brasil.

Si se parte de que Trump no es un político de tradición y que se desconoce su agenda concreta sobre la orientación de sus pretensiones en materia de politica económica, entonces, ha de tomarse como referente los mensajes de campaña en el cual éste se promovió. Para los analistas políticos y económicos, EEUU va a entrar en la era Trumpconomics, criterios que implicarían transformaciones de la economía que generaría grandes incertidumbres en la economía mundial que impactarían en el tablero global, lo que Moody’s advierte que es el gran temor de que el modesto crecimiento actual se transforme en una recesión sin salida si adopta el curso proteccionista que prometió, lo que evidentemente eleva el riesgo.

La elección de Trump como Presidente de EEUU ha generado gran incertidumbre sobre su agenda politica y la política económica, fruto de los cambios que éste ha planteado sobre el comercio exterior, así como su nueva politica exterior. En ambos casos, existe una desconfianza enorme la cual tiene que vencer en el corto plazo, pues se conoce que el plan Trump concibe grandes recursos para modernizar el transporte, telecomunicaciones y energía, así como simplificar los impuestos sobre la renta y un nuevo tratamiento a la repatriación de las utilidades de las multinacionales, esto de por sí, implica un conflicto de intereses que chocan con el esquema vigente.

Otro elemento de gran preocupación, por su impacto en el tablero mundial, es que el presidente electo ha sostenido el criterio firme de abandonar el pacto global para la lucha contra el cambio climático, implicando esto disminuir el apoyo fiscal a las energías alternativas. Estas son razones poderosas que han convencido a las compañías petroleras a confiar en un resurgimiento de la actividad de prospección y producción de crudo a partir del compromiso de Trump de derogar regulaciones y a abrir más tierras federales a las industrias extractivas, pues aquí se abre otra incertidumbre sobre las pretensiones económicas de Trump.

La economía global ha entrado en una fase de alerta con la elección de Donald Trump, como presidente de los EEUU, lo cual ha incidido en la reestructuración del tablero político y económico mundial. A los economistas de ese país, la elección de Trump le preocupa que este aspire a incrementar el gasto público infraestructuras, la reducción de impuestos, que impulse un mayor déficit fiscal e impulse a un incremento de la deuda para financiar las inversiones propuestas, así como la reducción de los gastos militares.

El mayor temor que predomina es que con las pretensiones económicas de Trump, la economía de EEUU se recaliente, y que el Banco Central, la FED, pierda el control de la situación de tal suerte que se ponga en tela de juicio la independencia de esa entidad. Es en ese sentido validar la conclusión del profesor Brzezinski de que “la falta de confianza se ha intensificado debido a la desilusión generalizada con las consecuencias de la guerra fría”. A lo que agrega que “es posible que los riesgos para la estabilidad global resultantes aumenten aún más debido a las perspectivas de una degradación más generalizada del liderazgo político y el auge del populismo como opción”. Y ahí es que está el riesgo del tablero mundial.

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