Opinión

Para proteger vidas: Seguridad Vial Sostenible

El 24 de febrero de 2009, atendiendo la invitación que nos hiciera la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), con sede en Madrid, tuvimos la oportunidad de representar a la Región Iberoamericana en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Vial a celebrarse en la capital española, con el nombre de “Protegiendo Vidas”.

La cita provenía de un organismo sumamente importe e influyente, porque a la fecha, todavía tiene a su cargo todos los pormenores de Las Cumbres de Presidentes y Jefes de Estado y de Gobierno de la región.

Tuve el honor de presentar en su contenido una ponencia acerca de la evolución histórica de la seguridad vial en la región iberoamericana hasta el momento del encuentro, abarcando desde los 12 años previos al Informe de la Organización Mundial de la Salud sobre Traumatismos causados por Accidentes de Tránsito, publicado en el 2004.

Cuando tocamos el aspecto de la situación, a la sazón hacía referencia a las crisis sucesivas que afectaban a nivel global y de su incidencia en el tema.

Mi participación revestía en particular un gran significado ya que el evento constituía el cumplimiento por parte de la SEGIB de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada el año anterior en El Salvador.

Recuerdo que llamó poderosamente la atención cuando exclamé no relevar la seguridad vial ante lo que estaba ocurriendo en gran parte del mundo a causa de la crisis del petróleo, consecuentemente económica, frente a lo que ya calificaba Naciones Unidas en Asamblea General de estar también la Seguridad Vial en Crisis.

Las perturbaciones económicas y la escasez en el suministro de combustibles incidían en la seguridad vial con una baja significativa en los indicadores de siniestralidad, lo que motivaba a bajar la guardia, así como prestarle mayor atención a otros problemas considerados más trascendentales que la violencia vial, en tanto este último fenómeno dejaba secuelas devastadoras en todos los órdenes.

Sin embargo, mencionamos dos aspectos esenciales de orden planetario, que al parecer no fueron tomados en cuenta en ese instante, aunque sí posteriormente.

El salón de aquella actividad estuvo repleta de representantes de diferentes organismos internacionales y signatarios de varios países por lo que creí tener una oportunidad formidable para presentar algunas reflexiones fuera de lo común.

Se informó que alrededor de 35 naciones estuvieron presentes, de las cuales se nombraron además de los países de Iberoamérica y el Caribe: Estados Unidos, Eslovaquia, Francia, Italia, Marruecos, Reino Unido, Ucrania, Estonia y Federación Rusa.

Esta última, reafirmaría ser la sede de la tan anhelada Conferencia Ministerial Mundial sobre Seguridad Vial, antesala de la Proclamación del Decenio de Acción para la Seguridad Vial Global, lo cual me comprometía a un buen desempeño en mi intervención ante su representante, el Viceministro del Interior Viktor Kiryanov, quien me felicitó con una invitación personal a Moscú.

En el encuentro en Madrid, me permití solicitar a los asistentes, con nutrida presencia de organismos multilaterales y bilaterales de financiamiento, organizaciones colaboradoras de Naciones Unidas y otras autoridades, incluir la seguridad vial en los temas de Logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y en el Protocolo de Kioto, cuando fuera oportuno.

Cuatro años más tarde, se daban a conocer pareceres en torno a estos temas, a través de informes y estudios bajo el auspicio de organismos reconocidos.

Efectivamente, por el esfuerzo realizado, tiempo después se logró la consideración de la Seguridad Vial como aspecto trascendente para avanzar en el Desarrollo Sostenible y en el Cambio Climático.

En fin, en la ocasión se dio a conocer un documento oficial cuyo primer punto, de 15 aprobados en ese entonces como resultado de las plenarias realizadas en la capital española, expresa:

1.- La seguridad vial debe constituir una Política de Estado, inclusiva de sus tres poderes, Legislativo, Ejecutivo y Judicial, formulada con la participación y el consenso de las fuerzas políticas de cada país.

Sobre esta base, hemos fortalecido nuestro activismo en el tema, promoviendo desde entonces la Seguridad Vial Sostenible.

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