Hablan los hechos

La era de los desequilibrios globales

En la actualidad el mundo transita por cambios y situaciones inesperadas cuyas consecuencias han provocado altos niveles de riesgos y vulnerabilidad creándose un entorno de incertidumbre en la economía propio de una realidad de depresión y desconfianza. La gestación de tal realidad tiene su origen y aceleración en la crisis financiera de 2008 que arruinó a millones de personas y negocios en EE.UU y Europa, estimulada por la flexibilidad que existía en las leyes y los reguladores sobre la libertad que tenia la banca para realizar maniobras tenebrosas y fraudulentas fruto de la existencia de una auto regulación incontrolable.

El mundo transita por cambios y situaciones inesperadas cuyas consecuencias han provocado altos niveles de riesgos y vulnerabilidad creándose un entorno de incertidumbre en la economía propio de una realidad de depresión y desconfianza

Precisamente, una de las normativas que se tiene el propósito de reformar es la denominada ley Dodd-Frank la cual fue concebida para enfrentar la reproducción de episodio de crisis, sin embargo, ahora se entiende que la misma contiene un exceso de regulación estatal que impide el auge de los negocios. En adición se afirma que la ley es desastrosa cuando introdujo protecciones para los consumidores y para la supervivencia del propio sistema financiero, olvidando que la misma fue la responsable del desastre de la economía global.

En el caso de gran Bretaña, las incógnitas derivadas de la decisión de optar por el Brexit se ha convertido en una incertidumbre sobre el futuro de la economía de esa nación y las expectativas sobre la libra esterlina. Pero en sentido general, las economías de la zona Euro presentan signos de vulnerabilidad como resultado de que muchos países de la unión monetaria aun no cumplen con las exigencias para su permanencia en la misma ya que su situación fiscal y dinámica del crecimiento del PIB no se ajustan a los esquemas de estabilidad y sostenibilidad previstas.

En el caso de gran Bretaña, las incógnitas derivadas de la decisión de optar por el Brexit se ha convertido en una incertidumbre sobre el futuro de la economía de esa nación y las expectativas sobre la libra esterlina

Por el lado de America Latina, las tres principales economías de la región han caído en una situación difícil, tanto en lo económico como en lo político, lo cual se percibe en las economías de Brasil, México y Argentina. En Brasil la interrupción forzosa del orden constitucional, el destape de grandes escándalo de corrupción y el auge del narcotráfico y sus influencias políticas han derrumbado las expectativas de progreso de la principal economía regional, la cual está sumida en una recesión profunda.

En cuanto Argentina, el retorno de las políticas neoliberales han creado un trastorno en la economía de ese país cuya expresión máxima han sido la devaluación de la moneda domestica y la aplicación del denominado tarifazo a todos los bienes y servicios que han despertado la inconformidad e incertidumbre generalizada en la población. En México, el cambio de administración en EE.UU ha representado una devaluación en su moneda en un 50% y una intranquilidad enorme fruto de que se ha planteado la construcción de un muro que costaría alrededor de US$15.000 millones, que no tendría mucha utilidad y desplazaría obras más necesarias, como aeropuertos y autopistas.

Por igual, se ha planteado una guerra comercial entre EE.UU y México por la suspensión del tratado de libre comercio que abarca a Canadá y la pretensión de aplicación de tarifas arancelarias específicas, las cuales están prohibidas por la Organización Mundial del Comercio, OMC, y las amenazas de Washington contra empresas calificadas de ilegales. Pero tambien los mexicanos pretenden responder con tarifas similares contra las exportaciones de Estados Unidos, que son de US$212.000 millones al año, incluyendo una parte importante de su producción de maíz y trigo, algo que tiene alarmadas a las firmas de la cadena agroindustrial norteamericano.

Todo parece indicar que el mundo está acercándose al final de las ventajas que ha proporcionado la presente etapa del proceso de globalización de la que se beneficiaron las trasnacionales de Estados Unidos, Japón y Europa, aceleró el desarrollo de Asia y en menor medida el de México

Todo parece indicar que el mundo está acercándose al final de las ventajas que ha proporcionado la presente etapa del proceso de globalización de la que se beneficiaron las trasnacionales de Estados Unidos, Japón y Europa, aceleró el desarrollo de Asia y en menor medida el de México, aunque contribuyó a deteriorar las condiciones de vida de la población norteamericana menos favorecida con la generación de la riqueza. Pues como he señalado al inicio, la reacción comienza a sentirse con creciente fuerza a partir de la Gran Recesión de 2008.

El entorno creado alrededor de la economía mundial está definiendo la era de los desequilibrios globales cuya expresión máxima es el rompimiento del crecimiento sostenido del PIB, el auge de los déficits fiscales y de la balanza de pagos, lo que ha provocado altos riesgos en las economías, incluyendo la de altos ingresos, siendo la economía de China una excepción. Pero es que los desequilibrios globales son un fenómeno muy complejo que resulta de la interacción multifactoriales, que se explica por el auge de la globalización de los mercados de capitales y un insólito incremento del consumo en la más grande economía del mundo, estos son algunos de los principales elementos que han permitido la aparición y el evolución de estos desequilibrios.

Hay que poner de relieve que los desequilibrios globales empezaron desde la última década del siglo XX, con un déficit persistente en la cuenta corriente de EE. UU y el consecuente superávit en varios países entre los cuales destaca China. Antes la mayor preocupación acerca de esta situación era la posibilidad de una rápida y desordenada corrección de los desequilibrios, que podría hundir al mundo en una crisis, en la actualidad, la principal preocupación nace de los efectos de una posible expansión de las políticas proteccionistas, las cuales, pretendiendo corregir los desequilibrios, pondrían a un agravamiento y profundización de la crisis financiera global, del 2008.

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