Opinión

Democracia interna, elemento de renovación partidaria

La democracia interna constituye un mecanismo esencial de renovación partidaria, dialéctica y de participación democrática. Cada vez se hace más necesario el diálogo en las estructuras del partido, como recurso que permita ordenar los argumentos y razonamientos de nuestras diferencias sobre las decisiones que emanan desde la alta dirección política, que a su vez se refleja indudablemente en la base de nuestra organización.

Desde una perspectiva pluralista eso significa la inclusión del criterio de competencia, adopción de los valores democráticos tales como la libertad de expresión y la libertad de elección para los miembros, donde la militancia pueda escoger y, por tanto, el partido está compelido a utilizar mecanismos competitivos en el proceso de toma de decisiones, lo que nos permitiría corregir la legitimación de señaladas inmoralidades políticas que han sido evidenciadas en pasados Congresos Electores, las mismas que han permitido la participación de miembros con escasos méritos partidarios o de cuestionada reputación, situación que ha impedido que otros compañeros compitan en igualdad de condiciones por no tener recursos económicos aunque cuenten con el liderazgo de sus comunidades.

En el Congreso de la República se propone discutir la aprobación de la ley de Partidos Políticos y Electoral, que sería sin dudas, un aporte al fortalecimiento y actualización de las organizaciones, en el entendido de que se verán impulsadas a superar sus debilidades.

El proyecto de ley de partidos claramente nos define los derechos y deberes de los partidos y la ciudadanía, al mismo tiempo que plantea la regulación de la elección de dirigentes y candidatos, la propaganda política, las finanzas y rendición de cuentas, esto con la intención de organizar los partidos y agrupaciones políticas, estableciendo las normas que regirán la constitución y reconocimiento, organización, autorización, funcionamiento, participación en procesos electorales, vigilancia y las sanciones respectivamente.

La citada pieza legislativa, plantea la renovación de los organismos internos periódicamente y mediante mecanismos democráticos, abriendo el camino para que más miembros participen internamente de los mandatos, logrando eliminar el nepotismo de los núcleos de dirección.

Se procura regular el financiamiento de los partidos: limitando el monto de los aportes y obligándolos a crear un registro contable. Sería entonces una unidad especializada de control financiero de los partidos, creada por la JCE la que deberá fiscalizar el financiamiento de los partidos y agrupaciones políticas y los topes de gasto de las precampañas electorales.

Por su parte, la reforma a ley Electoral o modificación de la “ley 275-97 tiene como objetivo regular lo relativo al ejercicio del derecho de ciudadanía de elegir y ser elegibles; el procedimiento y desarrollo del proceso electoral para la conformación del poder ejecutivo, el poder legislativo y la elección de autoridades municipales; el funcionamiento y competencias de la JCE como máximo ente responsable de los comicios”.

En una mirada introspectiva, el primer paso para ejercitar la democracia interna debe ser la Revisión y Actualización del Padrón del Partido, como sabemos, la propuesta es uno de los mandatos del VIII Congreso Ordinario pasado, Comandante Norge Botello y sugiere reglamentar este procedimiento para la referida validación y actualización del padrón; la sugerencia que se eleva es realizar una campaña Nacional de Reinscripción e Inscripción, de miembros y nuevos miembros, esto ¿por qué? Porque la renovación partidaria es un elemento de la democracia, para poner la casa en orden debemos implementar este concepto cuantitativo, validar cuántos somos y los indicadores generales que se derivan de esto.

El pasado 22 de abril reunidos en asamblea, el 75 por ciento de la matrícula de los miembros del Comité Central por un tema de agenda no lograron deliberar y aprobar la propuesta más sensata, inteligente y que proporcionará la permanencia del PLD en el poder por muchos años.

Si hay voluntad de manifestar nuestro sentido de cuerpo, unidad y solidaridad, el Partido de la Liberación Dominicana tiene una gran oportunidad, estaría enviando un claro mensaje a su joven dirigencia, al mismo tiempo atendiendo una iniciativa, que sin dudas, proyectará la permanencia en el tiempo de la organización política que ha propiciado las grandes transformaciones sociales en nuestro país.

El partido debe promover espacios de participación democrática, donde no importen únicamente los intereses personales.

En los corrillos se emplea mucho la frase “en política se hace lo que conviene” y es cierto, aunque está incompleta, en el ejercicio político se hace lo que conviene a la colectividad y en este caso, lo demandante es abrir la puertas del partido del profesor Juan Bosch a la expresión de la democracia interna.

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