Con frecuencia escucho a comunicadores y analistas, e incluso académicos e intelectuales, hablar de la «clase política» para referirse a los dirigentes de las formaciones que éstos lideran sin reparar en un error conceptual que pudo estar inspirado en negar u ocultar la excepcional definición de clases sociales hecha por Carlos Marx en la que abordó lo de la conciencia de éstas y la lucha entre ellas.
En los folletos de estudios sociales que debían leer los aspirantes a miembros del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, en los círculos de estudio, aprendí, siendo apenas un adolescente de 16 años, que la clase a la que pertenece un individuo lo determina el lugar que ocupa en las relaciones de producción, cuestión que Juan Bosch, autor de los referidos cuadernillos, explicaba con sencillez didáctica para que los militantes pudieran digerir la vianda del materialismo histórico sin que se indigestaran.
Por esa razón al escuchar la expresión «clase política», y hasta «clase médica» en algunos escenarios, siento que una nota contamina la partitura del armazón que define la división de la sociedad en clases, como ha ocurrido desde la aparición de la propiedad privada sobre los medios de producción, esto es, desde la muerte de la sociedad primitiva, pasando por la esclavitud y el feudalismo, hasta el modo de producción capitalista que palpita hoy día a nivel planetario bajo la dinámica de la burguesía que compra fuerza de trabajo al obrero que solo dispone de ella, y de éste que la vende.
Así pues, Marx, que desarrolló su estudio sobre las clases sociales, tomó en cuenta el elemento económico y productivo como materia base para la ubicación de los individuos en ellas o en las capas que se derivan de éstas. Por lo que los sujetos que se dedican a una actividad profesional ,no pueden definirse como clase partiendo del ejercicio de la profesión, sino del papel que desempeñan en el proceso productivo.
Un político, por lo tanto, puede pertenecer a la clase obrera si es que vendiera su fuerza de trabajo a un burgués, o pertenecer a la burguesía si es que se dedica a contratar trabajadores que le produzcan bienes a cambio de un salario, el que siempre se deriva de una parte de lo que produce, una ecuación que genera la plusvalía que no toca el que la creó. Pero además de las clases antagónicas definidas por el filósofo alemán, hay sectores de clase que varían de acuerdo al nivel de desarrollo capitalista que haya alcanzado cada país, entre los que se pueden ubicar a los políticos y otro tipo de profesionales.
Pero para que no se piense que solo Marx estudió a las clases sociales partiendo de los procesos productivos o de la actividad económica, es bueno recordar que su compatriota Max Weber, sociólogo y economista, que vivió después de él, explicó la existencia de las clases sociales afirmando que ellas surgen y se plasman en función de la relación de las personas con el mercado. Y Aristóteles, en un intento de explicar la realidad social de los tiempos en que vivió, dijo que “existían tres elementos: una clase muy rica, otra muy pobre y una tercera que se encuentra entre las dos. Siendo así, que lo es, lo de “clase política”, término acuñado por el sociólogo Gaetano Mosca, es un error conceptual.