Opinión

Entre redes sociales y poesías

Se anuncia que la gente utiliza más tiempo informándose por Internet que a través de la radio ordinaria y la televisión, en otras palabras, estamos enredados. Vista esa realidad, resulta inteligente obtener el máximo de beneficio de las redes sociales, pues quién sabe si con su Twitter, algún día logremos escalar la montaña más alta del poder. Se confirma lo dicho por Heráclito de Efesio, filósofo griego que precedió con 500 años a Cristo: “Todo fluye, todo cambia, nada permanece”. Haciendo uso de mi licencia de internauta entrevisto al presidente número 16 de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, anterior a su asesinato el 15 de abril de 1865, quien solo atina a refrescarme una de sus expresiones más aclamadas: >. Activo la máquina del tiempo y llego el 13 de abril de 2017 a La Universidad de las Artes, ubicada en La Habana, Cuba. Allí, mi favorito cantautor, Silvio Rodríguez, recibe el Doctorado Honoris Causa, oportunidad que aprovecha para recitar los versos de una de sus canciones; sólo alcanzo a escuchar este fragmento: <>.

Puse reversa a mi nave virtual, crucé Los Andes, llegando al Chile mineral en el 1967, previo a que la folclorista Violeta Parra tomara la trágica decisión, contradictoria de sus versos:

Retorno a mi país, el fúnebre 11 de julio del 2000, justo a tiempo para preguntarle al poeta nacional Pedro Mir: ¿Qué ha sido de la Patria soñada por Juan Pablo Duarte, Gregorio Luperón, Hostos y Juan Bosch?

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