Hablan los hechos

¿Se aproxima Guerra comercial EE.UU-China?

Debo iniciar precisando que el comercio exterior comprende todas las actividades comerciales de intercambio de bienes y servicios orientados al ingreso de productos/servicios de consumo final, intermedios y de capital; del extranjero a un país y la salida de éstos a otros países. Por tales razones el comercio exterior también permite a un Estado consumir más de lo que podría, si produjese en condiciones de autonomía, pues de esta manera mediante este se aumenta el mercado potencial de los bienes que produce determinada economía, y esto es lo que caracteriza las relaciones comerciales entre países, permitiendo medir la fortaleza de sus respectivas economías.

La preservación de las relaciones comerciales de China y EE.UU está explicada en el contexto de que ambos países son principales socios comerciales y tienen intereses comunes en cuanto a la prevención y supresión del terrorismo y la proliferación nuclear a escala planetaria.

Bajo ese enfoque se entiende mejor que la importancia del comercio internacional varía en función de cada economía nacional. Este, a su vez, permite un incremento en la capacidad de consumo, admite la creación de ganancias a las que posiblemente no se accedería en una economía cerrada y el mismo debe beneficiar a ambas partes, en caso contrario no existiría.

Durante las últimas décadas se ha considerado al comercio internacional como un medio para fomentar el crecimiento de una determinada economía; los países menos desarrollados y las organizaciones internacionales están fomentando cada vez más este patrón de comercio. En tanto que en el siglo XX el comercio creció a tal punto de convertirse en el aspecto más importante de la economía mundial y se estima que la creciente interdependencia entre países continuará en el futuro, aunque debido a la tendencia a crear bloques económicos regionales, ciertos países serán más dependientes que otros.

Esta concepción del comercio exterior es lo que ha provocado que las políticas comerciales se hayan convertido conflictos entre países, que al responder a criterios económicos manejados con instrumentos se le ha calificado como guerra comercial y generan discrepancias en el aspecto político. Es en ese contexto es que se ha llegado a la conclusión de que los países que se entienden en el ámbito económico y comercial, con facilidad tienden entenderse en el plano político.

Tales criterios encuentran su fundamento en que la política comercial se puede interpretar como el manejo del conjunto de instrumentos al alcance del Estado, para mantener, alterar o modificar sustantivamente las relaciones comerciales de un país con el resto del mundo. En adición, comprende, entre otros, la política arancelaria, que es un mecanismo protector y de captación de recursos para el erario público bajo la forma de impuestos indirectos, que gravan las operaciones del comercio exterior.

Un elemento que ha estimulado los conflictos comerciales entre China y EE.UU es la incidencia preponderante del crecimiento económico de China ante un anémico PIB de USA, lo que para muchos analistas coloca al pais oriental en una supremacía en la economía global.

En la construcción y ejecución de la politica comercial es que se puede identificar el origen de la guerra comercial entre países. Las evidencias empíricas de las relaciones comerciales entre EE.U y China son el mejor ejemplo ya que esta puede ser descrita como compleja y polifacética, pero estos países no son ni aliados ni enemigos; el gobierno de USA no considera a China como un adversario, sino como un competidor en ciertas áreas y como socio en otras, ambos combaten por el predominio comercial y ahí está la raíz de la guerra por estos espacios.

Pero resulta que esas discrepancias entre China y EE.UU no han perturbado las relaciones comerciales ya que estas, generalmente, se han mantenido estables, con algunos periodos de tensión, sobre todo después de la disolución de ex URSS, la cual eliminó a un enemigo común y marcó la apertura de un mundo caracterizado por el dominio estadounidense. Aunque ha habido constantes altibajos en las relaciones chino-estadounidenses, sin embargo, esfuerzos diplomáticos han sido tomados para mantener la dirección positiva en cuanto a su relación internacional.

La preservación de las relaciones comerciales de China y EE.UU está explicada en el contexto de que ambos países son principales socios comerciales y tienen intereses comunes en cuanto a la prevención y supresión del terrorismo y la proliferación nuclear a escala planetaria. En tal virtud, la relación comercial chino-americana es la segunda más grande del mundo, al tiempo de que China es también el mayor acreedor extranjero de los EE.UU, y el más poseedor de su deuda pública en bonos del tesoro, lo que se interpreta como la relación bilateral más importante del mundo del siglo XXI.

Un elemento que ha estimulado los conflictos comerciales entre China y EE.UU es la incidencia preponderante del crecimiento económico de China ante un anémico PIB de USA, lo que para muchos analistas coloca al pais oriental en una supremacía en la economía global. Pues desde Washington la lectura que se ha dado es que el modelo económico de China es una amenaza sin precedentes al sistema de comercio mundial, situación que empeora los índices de riesgos del comercio global.

La guerra comercial entre China y EE.UU ha tomado mayor carácter desde que este último ha dado inicio a pesquisas por posible dumping sobre la importación de aluminio desde China.

Desde la casa blanca se tiene el convencimiento de que China realiza practicas desleal para desarrollar su economía, subsidiar, crear corporaciones que promuevan sus intereses nacionales, forzar el intercambio tecnológico y distorsionar mercados, lo que en la práctica se traduce en un peligro inexplorado para el comercio mundial. Estos criterios preocupan sobremanera a la economía mundial ya que el comercio entre estas dos economías, las más grandes del mundo, representa alrededor de 2,6 millones de empleos estadounidenses y un progresivo déficit comercial de EE.UU con China.

La guerra comercial entre China y EE.UU ha tomado mayor carácter desde que este último ha dado inicio a pesquisas por posible dumping sobre la importación de aluminio desde China. Sin embargo, este entiende que esas pesquisas por presuntas violaciones en las que habría incurrido mas bien tiende afectar el comercio bilateral ya que estas naciones tienen intereses entrelazados, por lo que una guerra comercial tendría como único resultado una pérdida común.

No se debe obviar que las tensiones entre China y EE.UU se derivan de las desavenencias políticas, militares, y económicas entre ellos y que se han ido intensificándose desde el 2016 con el cambio de administración en la casa blanca, fruto de que se entiende que China es la principal responsable de la pérdida de empleos en USA. Por tales razones se ha planteado invocar figura comercial legal que permitiría a EE.UU. establecer, de modo unilateral, obstáculos a las rutas de exportación de mercancías, lo cual podría conducir a un incremento en las tarifas de importación, lo que permite llegar a la conclusión del incremento de confrontación que inevitablemente conducen a una guerra comercial de consecuencias impredecibles.

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