Hablan los hechos

Consecuencias económicas de la independencia en 1844

Durante el periodo 1844-1864 la economía dominicana se caracterizaba por ser una economía natural, es decir, que todo lo que se producía se consumía y una mínima proporción se intercambiaba como trueque, esto es, una mercancía por otra. Para tal época la economía se sustentaba en el sector agrícola, el cual se convirtió en el soporte de la dinámica productiva, donde el excedente era inexistente.

A partir de 1865 hasta finales del siglo XIX, la economía dominicana registró una transformación significativa en virtud de que para ese periodo esta se sustentaba en el sector agrícola y en el naciente sector industrial, artesanal, y se registraba cierto excedente en la producción, el cual permitió el desarrollo del comercio en su etapa inicial. Por lo tanto, se puede afirmar que para finales del siglo XIX, ya la economía dominicana tenía la característica de una economía mercantil simple, es decir, que ya el comercio formaba parte del dinamismo de la economía.

En sentido general, la sociedad dominicana registró importantes cambios en su economía a partir de la independencia nacional hasta 1870, aunque los principales renglones siguieron siendo iguales que durante la ocupación haitiana.

En sentido general, la sociedad dominicana registró importantes cambios en su economía a partir de la independencia nacional hasta 1870, aunque los principales renglones siguieron siendo iguales que durante la ocupación haitiana. Hubo una zonificación de la producción distribuida en la región sur y suroeste el corte de madera y el ganado vacuno constituían la base de la economía, en la región norte era el cultivo de tabaco y para el Este predominaba la ganadería y la producción de cítrico y la caña de azúcar.

La primera modificación que ocurrió en la economía dominicana, a consecuencia de la independencia, fue que el Estado se vió obligado a enrolar a miles de trabajadores, agricultores, peones, artesanos en las filas militares, lo que ocasionó un decaimiento de la actividad productiva. En la zona fronteriza se vieron forzados a retirarse durante varios años todos los cultivos, ganado vacuno y caballería, y detener el corte de madera. Para 1844 el Estado dominicano era el principal latifundista de la nación y el sistema productivo era muy primitivo y escaso comparado con el de Europa y Norteamérica; las vías de comunicación continuaban siendo viejos caminos lo que impidió la creación de un mercado nacional, originando que los principales puertos del país registraran mayores contactos con el exterior. La economía dominicana fue orientada al abastecimiento familiar, tenía un peso enorme debido a la ausencia de un mercado nacional y no existía desarrollo industrial alguno en el pais.

En el periodo de 1844-1870 existían tres renglones con peculiaridades propias: región Norte, la cual producía tabaco, convirtiéndose en la piedra angular de la agricultura. Por igual, región Este: la ganadería era la actividad fundamental seguida por el corte de madera. y la región Sur en la que existían pequeños trapiches de elaborar azúcar, melaza y alcohol para elaborar ron.

Hay que resaltar que el desarrollo del cultivo de tabaco permitió a la región Norte establecer una dinámica económica muy superior a las demás regiones, en virtud de que este tenía dos destinos: el mercado exterior y el interior. La comercialización del tabaco, escapó del control dominicano y paso a ser monopolizada por extranjeros.

Para 1844 el Estado dominicano era el principal latifundista de la nación y el sistema productivo era muy primitivo y escaso comparado con el de Europa y Norteamérica.

Por otro lado, durante el periodo de la intervención Haitiana, la exportación de caoba se constituyó en una de las principales fuentes de ingresos, en cambio durante los primeros años de la Republica el corte de maderas y su exportación sufrió una ligera reducción, la cual era controlada por los hateros, la alta burocracia estatal y comerciantes extranjeros de diferentes países. Sin embargo, a partir de la sexta década del siglo XIX se registró una declinación en la actividad maderera, situación que se explica debido a la guerra que se originó en Estados Unidos entre el norte industrial y el sur esclavista y otros conflictos bélicos desatados en Europa, hechos que afectaron a las exportaciones nacionales en sentido general.

Cuando las autoridades Haitianas fueron forzadas abandonar el país en 1844, la Junta Central Gubernativa, apenas encontró en la caja del tesoro la suma de $6,068.64 pesos fuertes y $5,043.77 en moneda haitiana, por eso después de la independencia el tesoro existente era en moneda haitiana, expresando esto un saqueo a las arcas públicas. En tal sentido, el naciente Estado dominicano arrancó sus actividades administrativas sin recursos financieros propios, ni mucho menos divisas, pues estas se encontraban en manos de los comerciantes casi todos extranjeros.

El primer problema económico con que se enfrentaron las autoridades fue crear una moneda nacional, razón por la que se ordenó una emisión monetaria de 150 mil pesos en moneda dominicana y otra de 50 mil pesos en moneda metálica de cobre. Esto significa que el intento de establecer una moneda dominicana, para entonces, nació devaluado y la especulación monetaria se constituyó un uno de los negocios principales de aquella época.

El desastre financiero obligó al gobierno a establecer una deuda ascendente a un millón de pesos nacionales, para facilitar el canje de la moneda devaluada y se emitieron 250 mil pesos en papel moneda, con el propósito de adquirir una moneda fuerte representada en moneda de plata y oro, para cubrir las necesidades administrativas y gastos generados por los conflictos bélicos. El papel moneda continuó devaluándose a pesar de esto y el gobierno se mantuvo efectuando emisiones, lo cual junto al desorden administrativo y la situación con Haití originaron una crisis económica terrible.

Aunque para esa época no existían monedas en el país que sean propios, pero si comenzaron aparecer y a circular monedas de otros países producto del auge del comercio local. Al cerrar el siglo XIX la economía dominicana, ya estaba con una agricultura floreciente, una industria artesanal muy dinámica y un comercio que se expandía por todo lados en el país, como resultado de la fuerte migración extranjera que llegaban a República Dominicana.

En el periodo de 1844-1870 existían tres renglones con peculiaridades propias: región Norte, la cual producía tabaco, convirtiéndose en la piedra angular de la agricultura. Por igual, región Este: la ganadería era la actividad fundamental seguida por el corte de madera. y la región Sur en la que existían pequeños trapiches de elaborar azúcar, melaza y alcohol para elaborar ron.

Durante el siglo XIX, a pesar de que fueron efectuados varios proyectos para crear un sistema monetario nacional, ninguno pudo ser materializado, y en consecuencia, nuestro país careció de un patrón monetario propio solido. Las monedas en circulación que disfrutaban de mayor confianza entre los comerciantes y la población en general; debido a los desordenes financieros recurrentes que crearon decenas de emisiones monetarias ordenadas por casi todos los gobiernos, eran las metálicas extranjeras.

La inexistencia de un sistema monetario propio, mantuvo a la República Dominicana a merced de los movimientos de alzas y bajas monetarias que continuamente se registraban en los grandes mercados financieros del mundo. Pero sobre todo, a merced de los mercados de aquellos países con los cuales mantenía relaciones comerciales estrechas: Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia, España, etc.

La carencia de confianza en la moneda nacional era tan grande, que casi todos los gobiernos durante el siglo XIX exigían que una buena parte de los impuestos aduaneros fuesen pagados por los comerciantes en monedas extranjeras, generalmente de oro y plata. Para 1879, momento en que comienza a registrarse en casi todo el mundo un desplazamiento de las monedas de plata y a imponerse las acuñadas en oro, y por tanto, a consolidarse como patrón monetario mundial el oro, las monedas extranjeras que circulaban en el pais, es en esas circunstancias que cierra el siglo XIX en la economía dominicana, consecuencias concatenadas de la independencia de 1844.

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