Opinión

El pacto fiscal es conveniente

Algunos funcionarios del gobierno y líderes empresariales han manifestado de que no hay necesidad de hacer una reforma tributaria y que lo que se debe hacer es mejorar la administración, la calidad y la cantidad del gasto: las dos cosas deben de hacerse, pero hay que reformar también.

En cuanto a la mejora de la administración tributaria, el margen y la velocidad con que ésta se convierta en recaudación no es mucho; a pesar de los esfuerzos históricos que en ese sentido se han hecho, el crecimiento de la presión tributaria no ha sido apreciable.

En lo que se refiere al gasto, este tiene bastante espacio para hacerse más eficiente y eficaz, pero el monto que se gasta en el país sigue siendo muy bajo. Según un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), referente a las estadísticas tributarias de la región, la República Dominicana es el país, después de Guatemala (12.6% del PIB), con la más baja presión tributaria, un 13.7%; Barbados y Brasil tienen una presión de un 32.2 %, mientras que el promedio de los 25 países del área es de un 22.7%.

Los esfuerzos en el país por mejorar la presión tributaria no han dado los resultados esperados: en el artículo 26 de la Ley 1 del año 2012 de la Estrategia Nacional de Desarrollo se planteaba como una de las metas para el 2015 una presión tributaria de un 16% y para el 2020 de un 19%. La primera no se obtuvo, y la segunda, si no nos damos prisa, tampoco la obtendremos.

Hace unos días el economista chileno Nicolás Eyzaguirre dio una conferencia en el Palacio Nacional donde señaló que este es un momento buen momento para hacer un pacto fiscal. Eyzaguirre es un sólido economista, investigador y tiene una gran experiencia política: Ministro de Hacienda con los presidentes Bachelet y Lagos, Secretario General de la Presidencia, Ministro de Educación y ha trabajado como consultor, experto y director ejecutivo en el Fondo Monetario Internacional y es un conocedor de la economía dominicana.

Hacer la reforma en este momento no significa que esta no se pueda hacer en el futuro, pero lo mejor es que se hagan en el tiempo correcto para evitar que la rapidez y presiones influyan y produzcan fragmentación, con parches improvisados e ineficientes.

La República Dominicana se encuentra en un excelente momento para discutir reformas: La economía continúa creciendo y la inflación se mantiene controlada, pero no podemos seguir manteniendo los niveles de presión tributaria actuales, porque esto seguirá presionando el déficit fiscal e incrementando los niveles de endeudamiento.

La oportunidad de reformar ahora no es solo porque la economía está en un buen momento, sino por los tiempos políticos que se avecinan. El tercer domingo de febrero del año 2020 son las elecciones municipales; no debe sorprendernos que antes de finales de este año se inicien las promociones electorales. En mayo de ese año son las congresuales y presidenciales, es casi imposible que con las brisas electorales en contra, los partidos políticos, sociedad civil y empresarios se pongan de acuerdo en mejorar el sistema tributario para el mediano y largo plazo.

El tiempo para una buena reforma es ahora, y el espacio no es muy grande. Las tasas están en niveles razonables: las exenciones del ITBIS, aunque elevadas, en casi su totalidad obedecen a criterios de equidad tributaria (alimentos y medicinas), o de actividades grabadas con otros impuestos (seguros y combustible) o por razones políticas (la energía eléctrica y el agua); por lo que el centro de todo debate estará en otros tipos de exenciones y en la calidad del gasto: Hacer la reforma es mejor ahora que tarde.

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