Opinión

La ADP y el MINERD en un dilema

Aunque no lo admitan, la Asociación Dominicana de Profesores y el Ministerio de Educación están viviendo un proceso-situación de difícil solución en el ámbito del dinamismo del sistema educativo. La sociedad académica e intelectual necesita dilucidar con el debido sosiego la problemática que se está desarrollando en forma silente, pero que puede comprometer las posibilidades de mejora educativa, en el sentido amplio de dicha noción.

Creo que el problema no se está dimensionando en su real magnitud y la parte que concierne a la política gubernamental, necesita ser edificada a profundidad, porque lo que no se está viendo en el embrión del conflicto, puede ser tan importante verlo a tiempo, por el alto costo en que se pueden convertir las consecuencias de los comportamientos de ambas partes. Lo digo, porque ambos sectores necesitan validarse ante la sociedad –uno más que otro– en el ámbito social, en el tránsito del trabajo que debe hacer la escuela para legitimarse a sí misma.

Legitimarse –esa es la palabra– como un lugar en donde se aprenden de verdad cuestiones claves para la vida ciudadana, en donde el individuo se hace de las competencias necesarias para poder ser ente útil a la sociedad y en sentido general, los participantes arriban al manejo efectivo de los conocimientos pertinentes. Y todo eso, para poder competir con sus iguales del sector privado nacional o de cualquier nación.

Se necesitan cambios en las actitudes. No se pueden olvidar –tanto el MINERD como la ADP- que el lugar más importante de un sistema educativo es el aula. Es en el proceso áulico, en donde se desarrolla y crece el individuo que ocupa un asiento como alumno y el profesor, como investigador social por excelencia, que pone en práctica una relación de aprendizaje de dos vías y en esa acción, se nutren en múltiples vertientes los dos actores más relevantes del proceso de enseñar y aprender. ¿Se estará consciente en el MINERD, de que el ruido que produce el conflicto –cualquiera que sea- afecta directamente el aula, porque perturba al docente? Hay que recordar, que sin un profesor optimista en el aula, la escuela no será jamás una empresa de calidad.

Se está jugando al vencedor y al vencido. Es una acción irresponsable desde todos los puntos de vista, porque a la larga, quien al final perderá será la sociedad dominicana en los sectores de mayor vulnerabilidad. Y lo digo, porque los hijos de los que se están peleando no están inscritos en las escuelas públicas, ahí están los hijos y nietos de los hijos de machepa.

Los que erradamente se creen vencedores en las contiendas sociales como la que estamos presenciando, no tienen consecuencias directas derivadas de sus diatribas particulares. No pueden olvidar el en MINERD, que los logros en la cobertura escolar tienen poco significado ante una escolarización sin aprendizaje. Si en la escuela no se aprende, el país desaprovecha oportunidades de cambios verdaderos, en torno a los actores principales, es decir, en torno a los alumnos y los profesores.

Lamentablemente, estamos actuando como mecánicos de la gestión y nos olvidamos de la importancia del dinamismo, siendo este último el que sustantiva todos los procesos de la acción escolar.

Necesitamos evolucionar, esencialmente desde la Asociación Dominicana de Profesores, quienes han venido desde hace muchos años perdiendo legitimidad social, al colocarse de frente a los intereses de los padres y madres que envían sus hijos a las escuelas públicas. Por otro lado, quienes buscan beneficiarse económica y socialmente de la inversión en educación nunca estarán del lado de los maestros, porque realmente no les interesan.

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