Opinión

Utilidad de la felicidad

Ante todo, la felicidad es una utilidad que es producida por el amor. En ese orden la felicidad es una construcción que inicia en la familia y termina en ella. Ese proceso se produce en forma múltiple, dependiendo en primer lugar, del número de la prole que desarrolle y en segundo lugar, dependiendo de la identidad que se autoconstruya la familia en sí misma, como núcleo social por excelencia. Creo en la existencia de dos vías esenciales y trascendentes para construir felicidad o infelicidad, se trata de una elección intrínseca que se produce en los individuos en el transcurso de la existencia terrenal, en donde se deciden a servir al bien o al mal, a ser entes de justicia o ser entes que se caractericen por las soberbias y los egoísmos propios de una gran cantidad de seres humanos. Lo que acabo de exponer es la consecuencia de estar convencido de que el amor es un producto divino que nos conduce hacia la utilidad de la felicidad.

En el libre albedrio de la existencia humana, aquellos que eligen el bien, edifican murallas de amor que se manifiestan en lo interno para consagrar las acciones externas como paradigma ante los demás, que al observar comportamientos de naturaleza solidaria, compasiva y empática, enaltecen el proceder en cuestión, convirtiéndose en consecuencia modélica y esperanzadora.

La clave de la felicidad se encuentra en trabajarse uno mismo para entender la trascendencia del amor a Dios sobre todas las cosas de este mundo y sobre ello, reconocer la importancia de la autovaloración, centrarnos en la importancia del cuido a nosotros mismos, porque dentro de nuestro cuerpo vive aquel que hemos decido amar y desde nuestros adentros nos guía por senderos que nos llevan al desarrollo y el crecimiento que necesitamos para andar por los senderos éticos que manda el mundo y exige nuestra fe.

Sobre lo que afirmamos en el párrafo anterior, debemos construir nuestra familia e influir en nuestros descendientes, en el sentido de hacer lo mismo que nosotros hemos hecho, pero con mucho más calidad, debido a la construcción que se ha desarrollado desde el propio hogar. En ese orden, lo que hacemos en el trabajo que hemos elegido, debe ir marcando características para la construcción del perfil que desarrollaremos durante la construcción, permanencia e innovación de nuestra marca. La marca que construimos es en esencia, el legado que dejamos a los que continuarán nuestras búsquedas más perentorias.

Entonces, en el recorrido del tiempo vivido, podremos ir por el mundo que hemos construido, montados en la aventura de vivir sin cejar en las convicciones que hemos enraizado, disfrutando del regalo de vivir; degustando las virtudes de lo que somos, pero sobre todo, convencernos de no resistirnos a ser feliz encima de lo que somos.

Es importante en la brega de vivir, reconocer que la vida no nos regala nada y que eso es en absoluto una realidad contundente, porque todo lo que deseamos ser o tener tenemos que conquistarlo con nuestras luchas y en ese proceso, tratar de que al alcanzar nuestros éxitos reconozcamos que merecemos lo que hemos alcanzado, porque es triste que el éxito sea ocasión para entristecernos, quitándonos parte de la felicidad.

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