Opinión

Para atraer 10 millones de turistas a RD (II)

La autopista Duarte, que es un Paisaje Protegido en la subcategoría de Corredor Ecológico (Atlas 2011), comprendida entre Santo Domingo provincia y Navarrete, Santiago, es sólo un ejemplo de la riqueza de espacios, conectividad, belleza y posibilidad de contemplar la biodiversidad de la nación Dominicana.

Esta zona es extraordinariamente hermosa: saliendo de Santo Domingo podemos observar sistemas montañosos espectaculares como la Sierra de Yamasá y sus Siete Picos, la Reserva Forestal Loma Novillero; el Parque Nacional La Humeadora, a la altura de Villa Altagracia y Piedra Blanca; los encantos del río de Yuboa y su Piedra Letrada; carretera Piedra Blanca – Ocoa, Corredor Ecológico Luis Quin, que une al norte con el sur de la geografía dominicana; la Reserva Científica Las Neblinas y el Monumento Natural Saltos de Jima con la espectacular vista del lago de la Presa de Rincón que posee instalaciones, de las más importante del Caribe, para la práctica del canotaje, históricamente en espera de un uso más institucional; Carretera Abanico Constanza y sus miradores, Miranda y su túnel vegetal, un trayecto del bosque húmedo dominicano con una alta pluviometría que aporta millones de metros cúbicos de agua a los ríos Yuna y Camú e irriga los campos de cultivo de arroz de los valles de las provincias La Vega y Duarte.

A partir de La Vega, en dirección sur-norte, podemos encontrar una zona de vida boscosa de transición de húmedo a seco, donde el nivel de pluviometría o lluvia que cae en el año es inferior al recorrido entre Santo Domingo y La Vega; se entra a una zona bellísima: el Paisaje Protegido Guaiguí, También encontramos el Santo Cerro, una montaña aislada del sistema de la Cordillera Central. Luego continuamos hacia la ciudad de Santiago de los 30 Caballeros, donde nos encontramos con la avenida Circunvalación Norte, con el Jardín Botánico y el Monumento Natural Saltos de La Tinaja, para luego entrar a una zona de vida totalmente diferente a las anteriores: el bosque seco. Desde el mismo Corredor podemos observar el Monumento Natural Diego de Ocampo, una montaña a la altura de Villa González, siendo la más alta de la Cordillera Septentrional o norteña y uno de los sitios más rico en endemismos de la República Dominicana.

El Corredor Duarte es una oportunidad, por su característica troncal de unir a las principales provincias del norte de la República Dominicana; además es un espacio a conservar que debe ser orgullo de la nación, y que exige una gran alianza estratégica entre los gobiernos municipales, los Ministerios de Medio Ambiente, Obras Públicas, Turismo, Cultura; y el sector privado, fundamentalmente las grandes, medianas, pequeñas y micro empresas de la zona, que están arrabalizando la vía colocándose en los laterales, sin importarles que afectan la belleza escénica y los objetivos de conservación del Corredor Ecológico Duarte; y poniendo en juego la vida de los ciudadanos que transitan la misma, ya que ocupan parte de la vía.

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