Opinión

Reunión Norcorea y USA podría cambiar curso humanidad

El 12 de junio de este año 2018 será una fecha de importancia mundial, porque se reunirán dos personalidades de naciones que tradicionalmente han vivido en guerra: Corea del Norte y Estados Unidos. De esta reunión podría depender el curso de la humanidad, por lo que en mundo entero espera los resultados de este histórico encuentro con la esperanza de que se imponga en buen juicio y no los egos personales de ambos líderes.

Corea del Norte, que durante casi 80 años ha estado en guerra, primero luchando por su independencia contra Japón y contra Estados Unidos, tratando de evitar la injerencia de Estados Unidos, nación que ha invertido grandes recursos para evitar la unificación su con Corea del Sur, bajo el argumento de que de Norcorea es un Estado comunista y terrorista.

El presidente estadounidense Donald Trump, lejos de ser el “loco” que gobierna al poderoso Imperio, se presenta como el líder de occidente que llega a Singapur con todo su ritual de mensajero de la paz, lo que podría resultar saludable para la humanidad, porque este rol lo alejaría del juego de las armas, cualquiera otra posición del Jefe de Estado norteamericano provocaría que el joven líder Norcoreano decida utilizar las armas, cuya capacidad explosiva sería capaz de destruir la faz de la tierra.

Y el juego de las amenazas ha tenido que cambiar porque Estados Unidos no es Trump, aunque Trump represente a Estados Unidos en la presente coyuntura. Tampoco Corea del Norte es el presidente Kim Jong -Un, pero al igual que Trump, en la presente coyuntura, Kim Jong -Un es Corea.

Cabe destacar que, a diferencia del hombre grande de la Casa Blanca, Kim Jong -Un proviene de una dinastía de tres líneas generacionales que han gobernado y luchado por la soberanía de su pueblo, lucha que la gente común de occidente desconoce como opinión pública, pero que los servicios especializados le han dado seguimiento permanente y saben lo que se mueve dentro de su frontera.

Corea (Norte y Sur) es una sociedad milenaria que ha vivido apegada a la tradición, dividida a partir del 1945, cuando activistas del Norte fueron capaces de nacionalizar las ideas socialistas e interpretarlas a su manera. Estas ideas que dieron origen a Corea del Norte fueron conocidas como la teoría de Zuche, expresión particular del líder Kim Il Sung (Década 1940), que recoge las tradiciones nacionales y las articulas a proyectos políticos ideológicos basados en la defensa militar, en el trabajo integrado con el apoyo del pueblo y la utilización de los recursos naturales, lo que Kim Il Sung llamaba los recursos domésticos, creando niveles de autarquía hasta en el sistema de salud, en el cual los árboles, las hierbas y la tradiciones forman parte, según los artículos 21, 29 y 36 de la Ley de Salud Pública (Abril, 1980); lo que constituye una rareza de sociedad dentro del concierto de naciones del mundo, incluyendo las asiáticas que han ido abriendo sus fronteras y saliendo del aislamiento en que por miles de años habían vivido.

En cambio, el presidente de Estados Unidos de América no proviene de un linaje con tradición de gobernanza, su base ideológica es circunstancial y sus acciones son impetuosas e impredecibles, lo que mantiene en vilo, no solo a la sociedad norteamericana, si no a toda la humanidad.

Como ya señalamos, la actitud beligerante de estos líderes no refleja el sentir de sus pueblos. Los líderes de ambas naciones tienen que llegar a acuerdos para evitar una catástrofe mundial, bajar la tensión mundial de guerra y lograr mejorar sus relaciones Tal vez un resultado de esta histórica reunión sea la unificación de las dos Corea, divididas hace 73 años, después de haber sido una nación milenaria.

Foto: Kim II Sung, líder de la guerra patria de Corea y abuelo del actual Jefe Norcoreano.

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