La visión del péndulo probablemente adquiere más sentido debido a que puede ayudar a comprender las altas y bajas de la globalización. Ya se sabe que la época actual de esta se originó como consecuencia de la segunda guerra mundial, cuando los principales países occidentales se comprometieron con el comercio y la inversión globales, pero la negativa de participar en la misma, por parte de algunos países, acabó por producir industrias nacionales sobre la base de enfocarse en fomentar y proteger las industrias nacionales.
Pero es en tal sentido que la visión del péndulo sugiere que la globalización no puede seguir avanzando en una sola dirección, pues su aceleración en las décadas de 1990 y 2000 registró un retroceso muy significativo. En primer lugar, su rápido crecimiento condujo a la visión históricamente inexacta de que la globalización es algo nuevo; en segundo lugar, creó el temor entre muchas personas en las economías desarrolladas de que perderían su puesto de trabajo, al traducirse a la realidad eso significaba los riesgos predominantes en la economía mundial.
A mediados de la década de 2000 el crecimiento económico mundial se dejó sentir de una manera contundente como resultado de que el PIB global, el comercio transfronterizo y el PIB percapita se incrementaron en forma desmesurada a niveles históricos altos, sin precedentes. Sin embargo, este crecimiento no tuvo una gran prolongación fruto de que la crisis global, iniciada en el 2008, engendró unos síntomas expresados en las burbujas de los bienes raíces, colapso del sistema bancario global, desplome del comercio y las inversiones globales, incremento del desempleo y la rápida propagación por todo el mundo, combinación multifactorial que aumentaron los riesgos a escala planetaria.
Es apreciable que el crecimiento económico que ha registrado la economía mundial en los últimos años ha tenido una serie de corrientes encadenada que ha sido fundamental en la dinámica de la actividad económica. Entre estos eslabones figura la política acomodaticia, o elástica, de los bancos centrales o la fortaleza de la economía china, factores que dejarán de apoyar al crecimiento económico global en el corto plazo.
En cuanto a la ralentización del gigante asiático las autoridades chinas postergarán el ajuste fiscal necesario, especialmente manteniendo una inversión pública elevada, para alcanzar la meta de duplicar el PIB real de 2010 llegado el año 2020. Sin embargo, el costo de esa demora será alzas de la deuda, por tanto, el crecimiento se genera, en parte, mediante un aumento del endeudamiento público, acompañado por el rápido crecimiento de los precios inmobiliarios.
En la economía mundial nunca ha habido una mayor desconexión entre la aparente fortaleza de la economía global y la magnitud de los riesgos geopolíticos, financieros y militares. Por eso, en la actualidad se puede identificar esos riesgos para a escala planetaria con la existencia que la frecuencia y la gravedad de los ciberataques aumenten en una medida tal, que las redes empresariales y gubernamentales puedan manipularse durante un período prolongado.
En la actualidad, el riesgo mayor: a diferencia de otros períodos en las últimas décadas, se originan globalmente, ya que EE.UU declina parcialmente de sus responsabilidades como ente de equilibrio. En tal sentido, se interpreta que con Trump, parece llegar el final del orden global liderado por USA y el comienzo de un nuevo orden, el cual surgirá en la próxima década, donde se proyecta que habrá un período de incertidumbre, a medida que múltiples poderes mundiales y regionales compiten por la influencia.
Los principales riesgos para el orden político y económico mundial son, entre los políticos: Estados Unidos convierte la retórica proteccionista en acción y varios países salen de la zona euro. En adición, están los riegos económico financiero: la crisis del mercado de valores tendría en desencadenar una recesión económica; un gigantesco ataque cibernético paraliza la actividad online; los precios del petróleo bajan a medida que el acuerdo de la OPEP se desintegra; una posible crisis económica en China, lo que coloca a la economía global en una situación de riesgos muy elevada.
En el ámbito de los conflictos bélicos, están los militares: Las guerras subrogadas en Oriente Medio que se hacen globales y las hostilidades en el Mar del Sur de China, así como las tensiones en Corea del Norte. También, existe el riesgo de que Trump traduzca su retórica proteccionista en acciones más concretas que dañen severamente el comercio mundial, lo que se interpreta que los dos escenarios preocupantes son la retirada de EE.UU del NAFTA y sus medidas sancionadoras/restrictivas contra China, que provocarían una indeseable guerra comercial.
Una guerra, el colapso repentino de los mercados financieros o un desastre natural de grandes proporciones son de esos riesgos latentes difíciles de anticipar. Pero resulta que el 2018 figura como un año crucial para la economía mundial y aunque los expertos prevén una tasa de crecimiento global de 3,1% para este año, hay incógnitas que persisten y una lista de riesgos a la orden del día.
En resumen, los principales focos de riesgo para la economía mundial en el presente 2018 que pueden provocar más de un susto a los inversores y a los gobiernos del mundo lo que restringe la productividad, tienen su gestación en lo económico, las tensiones geopolítico y el comercio global. Estos están dados por el endurecimiento abrupto de las condiciones los financiamientos internacionales, lo que podría significar un riesgo que se materializaría si los mercados financieros reevalúan la velocidad a la que los bancos centrales de las economías avanzadas normalizan sus políticas monetarias.
Hay que ponderar como elementos de riesgos las restricciones al comercio mundial el cual ha aumentado por las inclinaciones proteccionistas en algunas de las economías más importantes, como Estados Unidos. En esa misma dirección aparece la política económica cuya incertidumbre se ha recrudecido gracias a los cambios drásticos en el manejo de la economía y las tensiones geopolíticas, lo que podría minar la confianza y perjudicar la actividad económica planetaria con efectos multiplicador del riesgo.