Opinión

Dos países, dos caminos y un resultado

En momentos en que el tema de la delincuencia vuelve a ser titular en los periódicos y noticiarios, y que los medios de comunicación y redes sociales amplifican las declaraciones, sin filtro, de jóvenes que confiesan sus crímenes sonriendo y con total desparpajo; es bueno recoger las experiencias de otros países en el tratamiento de raíz de ese problema.

Dos países pequeños han estado recientemente bajo las luces de la opinión pública internacional y han tenido, por caminos distintos, logros importantes en el tratamiento a los jóvenes: Singapur a Islandia En Singapur se realizó la reciente reunión entre el presidente norteamericano Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jongun.

En este encuentro se dieron pasos diplomáticos importante para evitar un conflicto internacional entre ambos países.

Otra de la exposición pública reciente de Singapur es porque su línea aérea emblemática conectará nuevamente con New York a partir del 11 de octubre, en un vuelo de 20 horas.

Ya antes, en el 2013, tenía abierta esa misma ruta en la que el excapitán dominicano de la Fuerza Aérea Gabriel Medina Felipe era uno de los pilotos.

En Singapur hay un cumplimiento estricto de las leyes y una educación de primera calidad. Es una de las ciudades más limpias del mundo y se imponen multas por tirar basura a la calle, por no usar los pasos peatonales, por comer y beber en el metro, por alimentar a palomas, fumar en lugares públicos no permitidos, no descargar los sanitarios públicos y por vender y tirar chicle en la calle.

En el área educativa son muchos los elementos que entran en juego. Resalto el gran esfuerzo que se pone en la calidad, comprensión y creatividad en la formación primaria. Los singapurenses entienden que, sin una base sólida en los primeros años, el estudiante no tendrá éxito escolar ni personales.

Los resultados en educación de Singapur son sorprendentes.

Primer lugar mundial en todas las categorías evaluadas por las pruebas PISA: Ciencias, lectura comprensiva y matemáticas. Por encima de países como Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Bélgica, Dinamarca, etc.

En el caso de Islandia, estuvo en los titulares mundiales porque se clasificó para la Copa Mundial de fútbol Rusia 2018 por encima de Croacia, Ucrania Turquía Finlandia y Kosovo, y que además en su primer juego del mundial empató con la bicampeona mundial Argentina.

Es un país pequeño con unos 350,000 habitantes en un territorio con mucha actividad volcánica, glaciares, desiertos y elevados montañosos, con una tradición pesquera, y que tenía un problema muy grande con su adolescente: el alcohol y las drogas.

Decidieron aplicar correctivos al comportamiento de los jóvenes. La lógica detrás de su accionar es que a los adolescentes les gusta lo prohibido, las cosas que les producen euforia, entusiasmo, adrenalina… Esto llevó a dos cosas: primero, proveer actividades extracurriculares, artísticas culturales y deportivas en las cuales se satisficieran las emociones e impulsos; y segundo, prohibir que los jóvenes estuvieran en las calles fuera de horario, subir el nivel de edad para beber y fumar y responsabilizar a los padres del comportamiento de los hijos.

Los resultados son impresionantes, el uso del alcohol y la droga han caído estrepitosamente, el éxito en los deportes y el arte son importantes y lo que podría parecer sorprendente, es que en los últimos años ocupa el primer o el segundo lugar entre los países más felices del mundo.

Singapur e Islandia están muy lejos, pero sus experiencias y las de otros países están en nuestras manos. Aplicarla debe ser nuestra decisión.

últimas Noticias

Noticias Relacionadas