Cultura

La sexta misión imposible de Ethan Hunt

Uno de los grandes talones de Aquiles del cine actual, y parecería un contrasentido, es presentarnos películas de acción que no necesariamente construyan historias precisas al extremo pero sí que sean entretenidas, divirtiendo al espectador sin dejarlo respirar ni exponerlo a tramas insulsas pero que salga de la sala pensando que ha valido la pena el tiempo y el dinero invertido en la sala oscura.

El sr. Tom Cruise continúa generando mucho dinero y de quien se pueden sacar buenas actuaciones, siempre y cuando sea dirigido por un director competente, porque de lo contrario el resultado no es óptimo. En el caso que nos ocupa Christopher McQuarrie ha puesto empeño y oficio para que el bueno de Tom sobresalga en su papel.

A lo largo de las cinco versiones anteriores el espía Ethan Hunt ha resuelto los casos encomendados aunque casi siempre in extremis, al borde de la catástrofe. Los rejuegos de identidades y maniobras no muy limpias con el adversario son las marcas identitarias de un género que se mueve entre el drama y el divertimento.



En Misión Imposible: Repercusión (Mission: Impossible – Fallout) vuelve a la carga el agente de campo de la IMF (Impossible Mission Force) Ethan Hunt en una carrera contrarreloj para evitar un desastre después de una misión que salió mal. Christopher McQuarrie vuelve a dirigir y escribir el guion al igual que en la anterior “Misión imposible – Nación Secreta”.

A Tom Cruise se unen en el elenco Henry Cavill, Simon Pegg, Rebecca Ferguson, Ving Rhames, Michelle Monaghan, Alec Baldwin, Sean Harris, Angela Basset, Liang Yang, Wolf Blitzer y un ejército de actores y actrices en personajes más o menos visibles pero todos importantes en el entramado de esta historia de espías a velocidades de vértigo.

De misiones, terroristas y bombas atómicas

En MI6 vemos a un Ethan Hunt (Tom Cruise) más humanizado, que toma decisiones en base a la preservación de la integridad física de su equipo o de los que estén en el área de acción de sus misiones prefiriendo las estratagemas para conseguir sus fines y usando solo la violencia extrema cuando no le queda otra opción.

August Walker (Henry Cavill), el enviado de Erica Sloan (Angela Basset) de la CIA, es de una escuela de pensamiento contrario y su modus operandi es causar la muerte o el mayor daño posible a su adversario siguiendo el mantra de Sloan que prefiere ser un martillo a las técnicas de bisturí usadas por Alan Hunley (Alec Baldwin), líder del IMF y de Hunt.

El director McQuarrie imprime un ritmo trepidante que no decae en ningún momento, articulando unas escenas de acción con una precisión envidiable y una elegancia muy cercana al universo de las mejores películas de espías. Como producto de entretenimiento esperamos que se nos entregue obras como esta porque no solo de densidad filosófica vive el espectador.

La notable fotografía de este filme es de la autoría de Rob Hardy, que se destaca por sus movimientos precisos y elegantes además de una composición de imagen muy a tono con el tema del filme. El sonido que podemos disfrutar en MI6 es un elemento que se integra como personaje narrativo y quizás pueda que sea premiado por la calidad de su aporte.

Como el tango, el pasado es un elemento que vuelve, tanto en la forma de su ex esposa Julia Meade-Hunt (Michelle Monaghan), de la espía inglesa Ilsa Faust (Rebecca Ferguson) y sobre todo del terrorista Solomon Lane (Sean Harris), creando un coctel pasado-presente que le da mucha sustancia dramática a la obra.

El guion de McQuarrie, funcional y bien construido tiene sin embargo algunos huecos, con escenas tan penosas como la confesión de Luther Stickel (Ving Rhames) a Ilsa Faust sobre el pasado de Hunt y su esposa. Es poco creíble que en las escenas desarrolladas en Cachemira, zona de guerra entre India y Pakistán, en donde los personajes se mueven a sus anchas y salvo al final nunca vemos militares hindúes o pakistaníes.

Las actuaciones de esta película están a la altura de lo que se espera en una obra de acción bien hecha, pero además de resaltar el desempeño de Cruise, sobresaliente como nos tiene acostumbrados en las escenas movidas, pero Simon Pegg haciendo valer su histrionismo en el papel de Benji Dunn o la interesante ambigüedad de Vanessa Kirby como White Widow. Henry Cavill cumple y sale con un aprobado, aunque pudo dar más.

Sagas, misiones y espías

Los filmes del género espionaje tienen un fuerte componente de geopolítica y son un retrato friccionado de estos problemas en cualquier época en que se realicen. MI6 se apoya en el terrorismo, lo nuclear y en conflictos como la prolongada guerra indo-pakistaní por Cachemira, aunque sea como trasfondo.

Christopher McQuarrie ha realizado un sólido film de acción enmarcado en los conflictos geopolíticos del mundo actual lo que convierten a Misión Imposible: Repercusión (Mission: Impossible – Fallout) junto a sus logros de sonido, fotografía y manejo del ritmo, en una opción muy entretenida para los espectadores.

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