Hablan los hechos

Las políticas neoliberales: Una tormenta de crisis en Argentina

En las democracias modernas, amplificada por las redes sociales, se asume la máxima de que si los presidentes mienten, la población tiende a crucificarlos de una manera brutal y despiadada mediante el rechazo a su gestión. Esto parece cumplirse en Argentina con el Presidente Mauricio Macri que el 10 de Diciembre del 2015 asumió la presidencia de ese pais con una popularidad inusual positiva del 66%, pero en la primera semana de Septiembre del presente 2018 esta se ha derrumbado a un 35%.

La desconfianza en el gobierno de Macri esta explicada fundamentalmente por la ejecución de medidas antipopulares como fueron el aumento de las tarificas de todos los servicios públicos, tipificado como el tarifazo.

La desconfianza en el gobierno de Macri está explicada fundamentalmente por la ejecución de medidas antipopulares como fueron el aumento de las tarificas de todos los servicios públicos, tipificado como el tarifazo. El gobierno corrió el riesgo de apostar al “gradualismo” para reducir gastos sin afectar la situación social, proyectando recibir a cambio miles de millones de dólares de inversores atraídos por beneficios récord, lo cual no es aconsejable en materia de politica económica.

El descalabro del gobierno de Macri inició su curso indetenible al colocar en su agenda desde muy temprano las aspiraciones reeleccionistas, la cual se manifestaron en las decisiones que se tomaban no en función de las necesidades del país sino por necesidad electoral. En tal sentido, los indicadores de la economía no ayudan a Macri a concretar lo que había prometido, como es el caso del PIB que caerá 2,4%, por debajo del 3,5% proyectado, la inflación terminará encima del 40%, la cual había sido estimada en 15%, los tipos de interés subieron al 60%, el déficit fiscal será de 2,8% del PIB y la tasa de cambio se ha colocado en $40 pesos por un dólar, para una devaluación de un 60%.

El descalabro del gobierno de Macri inició su curso indetenible al colocar en su agenda desde muy temprano las aspiraciones reeleccionistas, la cual se manifestaron en las decisiones que se tomaban no en función de las necesidades del país sino por necesidad electoral.

Argentina es uno de los países de América Latina más difícil para impulsar reformas impopulares de corte neoliberal como ha ocurrido en el gobierno de Macri, situación que se produce por las grandes crisis por la que ha atravesado ese pais y que su recuerdo tiene sabor amargo. Remitirse a crisis económicas, como la que en 2001 genera en la población argentina situaciones inaceptables, en la cual todo el sistema de precio colapsó fruto de la aplicación de políticas neoliberales y donde prevalecía un tipo de cambio fijo, que fue la convertibilidad ideada por el triste recordado ministro de economía Domingo Cavallo en los años 90.

En Argentina el gobierno ha retomado esas políticas neoliberales para su aplicación, la cual es un verdadero desastre ya que se trata de dos momentos y situaciones diametralmente opuestas. Ahora, la dificultad para ajustar es política y Macri actúa de espalda a la realidad predominante y eso explica las retaliaciones políticas a la que se ha sometido a la ex presidenta Cristina Fernández para intentar frenar el deterioro del gobierno, lo cual parece un manual a seguir por muchos gobiernos de America Latina, torpeza reiterada cuando el problema es la economía.

Argentina es uno de los países de América Latina más difícil para impulsar reformas impopulares de corte neoliberal como ha ocurrido en el gobierno de Macri, situación que se produce por las grandes crisis por la que ha atravesado ese pais y que su recuerdo tiene sabor amargo.

La realidad irrefutable es que los argentinos tienen una gran experiencia en crisis y reconocen con rapidez los síntomas que las preceden y ese solo hecho hace que la situación sea muy compleja cuando se aplican políticas de ajustes. Todo les queda muy claro a los argentinos, pues cuando se producen alteraciones bruscas en la tasa del dólar y de la inflación, con tasas de interés por las nubes, así como anuncios oficiales de ajuste de la economía, es porque se está atravesando por una tormenta de crisis.

Es en tales circunstancias que en Argentina los ciudadanos salen desesperadamente a comprar dólares, pero hay gente que mira la cotización no para comprar sino porque sabe que le aumenta la leche, la carne, el pan. Y es por esa razón que los consumidores salen despavoridos a los supermercados, antes de que le suban los precios, produciéndose una incertidumbre y rechazo impresionante a las medidas del gobierno de Macri teniendo este que admitir que “He vivido los peores cinco meses de mi vida”.

La realidad irrefutable es que los argentinos tienen una gran experiencia en crisis y reconocen con rapidez los síntomas que las preceden y ese solo hecho hace que la situación sea muy compleja cuando se aplican políticas de ajustes.

Al tomar medidas pensando en su reelección y la ejecución de políticas neoliberales, Macri ha dirigido su gobierno como un vendaval apostando a las expectativas futuras, pero la economía no le ha respondido en la dirección esperada. En virtud de que la economía ha caído en una crisis sin expectativas de solución inmediata y el gobierno ha mostrado más slogans de campaña que logros, en Argentina se ha tenido que apretar el cinturón antes de lo planeado generándose un desasosiego en la población de manera general.

En ese contexto el gobierno de Macri ha empujado a la economía hacia los pies del FMI, lo que para los ciudadanos esto lo remite a un pasado trágico ya que esto implica acompañarlo con los indeseables ajustes. Todo esto para los argentinos es un preludio de una crisis anticipada. La imagen de Macri se tensiona fruto de que la sociedad ha quedado decepcionada de lo que se esperaba que fuera, por tanto, está obligado a consensuar, dialogar y equilibrar la economía con la vista puesta en las franjas más vulnerables de la población.

Al tomar medidas pensando en su reelección y la ejecución de políticas neoliberales, Macri ha dirigido su gobierno como un vendaval apostando a las expectativas futuras, pero la economía no le ha respondido en la dirección esperada.

El gobierno de Argentina está atrapado entre la austeridad, las políticas neoliberales y los ajustes que impone el FMI. En adición, los mercados financieros ejercen presiones fuertes ante la incertidumbre de hacia dónde se conduciría el barco de una economía que no encuentra el puerto de anclar en la estabilidad y un capitán que conduce sin brújula confiable.

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