Opinión

Leonel y Danilo

Siempre he sostenido que todo liderazgo es complejo, y más si es dentro de nuestra sociedad. De hecho, los grandes líderes, cuando son verdaderos, ni se heredan ni se improvisan. En realidad, es en el fragor de la lucha cotidiana por décadas que se logra obtener la categoría de líder indiscutible de masas.

Lo cierto es que después de la partida dolorosa de Juan Bosch y la decisión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de cambiar de una organización cerrada, metódica y disciplinada, a una abierta y poseedora de una auténtica maquinaria electoral, solamente dos de sus alumnos han logrado ser merecedores de ese reconocimiento: Leonel Fernández y Danilo Medina.

Esa es la pura verdad. La correlación de fuerzas a lo interno del PLD la controlan los dos grandes, y eso no es motivo de discusión por nadie dentro o fuera del PLD.

Los demás tienen todo su derecho a aspirar a cargos electivos. Teniendo por sabido la importancia de emparejar correctamente la carga de esa gran cuota de paciencia y de prudencia que han de convertirse en virtud en todo político cuando sus intenciones son las de terminar sus años dentro de un partido como líder de multitudes.

Y así las cosas, como la percepción es asunto de realidad, si efectivamente la Constitución de la República le prohíbe a uno el reelegirse para ser nueva vez presidente constitucional (Danilo), entonces definitivamente que el otro lo será (Leonel). De eso no cabe ninguna duda.

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