Hablan los hechos

El tablero económico político de América Latina

En las últimas dos décadas, América Latina ha logrado avanzar considerablemente en su desarrollo económico, social y político. En la actualidad, los latinoamericanos disfrutan de mayor democracia política, las economías han logrado un mejor desempeño macroeconómico, se superaron las etapas de los desequilibrios en las cuentas públicas y el ciudadano promedio tiene ligeramente cubiertas sus necesidades básicas en alimentación, vestido y vivienda. En adición ha aumentado significativamente sus años de escolaridad, goza de una mejor salud y, aunque en menor grado, ha aumentado su acceso a empleos de calidad.

Por igual, en gran parte de los países de la región las enormes desigualdades han disminuido, particularmente la de ingresos, trayendo consigo mejoras en el bienestar colectivo de nuestras sociedades.

También el bienestar, considerando este aspecto muy significativo, ha mejorado de manera significativa. Por igual, en gran parte de los países de la región las enormes desigualdades han disminuido, particularmente la de ingresos, trayendo consigo mejoras en el bienestar colectivo de nuestras sociedades.

Pero a pesar del significativo y reciente avance en el desarrollo social latinoamericano, este no debe entenderse como plenamente satisfactorio, especialmente cuando se le compara con la evolución alcanzada por regiones similares. Tampoco cuando se mira con atención la calidad de los servicios sociales prestados y la manera como a ellos acceden los grupos de población más desfavorecidos, se puede tener tranquilidad.

La situación parece haber cambiado para la región de América Latina luego de seis años de desaceleración, incluidos dos de recesión, por lo que se ha dado señales de estar creciendo nuevamente.

Pero a pesar del significativo y reciente avance en el desarrollo social latinoamericano, este no debe entenderse como plenamente satisfactorio, especialmente cuando se le compara con la evolución alcanzada por regiones similares.

Los años de estancamiento económico frenaron los avances sociales, por tanto, la región debe estimular la recuperación económica y procurar nuevos motores de crecimiento para reducir la pobreza y promover la prosperidad aún más.

La región de América Latina ha sido muy afectada por la desaceleración de la economía a escala global, tal como se evidenció con el crecimiento anémico de un 1,4% en 2017, y se proyecta que 1,8% en 2018 y 2,3% en 2019.

La recuperación del crecimiento se vincula mayormente a la reanudación del crecimiento en las dos economías sudamericanas más grandes, Brasil y Argentina, pero tras una contracción de dos años, Brasil solo creció 1% en 2017 y Argentina lo hizo por el orden de un 1,9%, y se proyecta que ambas terminen creciendo aproximadamente al mismo ritmo en 2018 y 2019, aunque la situación política parece derrumbar estas expectativas.

A la luz de la verdad, la economía latinoamericana registró en 2017 un crecimiento del 1,2% y para 2018 las proyecciones apuntan a un 1,9%, lo que traducido a la realidad describe un panorama lleno de incertidumbre.

A la luz de la verdad, la economía latinoamericana registró en 2017 un crecimiento del 1,2% y para 2018 las proyecciones apuntan a un 1,9%, lo que traducido a la realidad describe un panorama lleno de incertidumbre.

Riesgos políticos e incertidumbre gravitan sobre el 2018, debido a que se han producido giros bruscos hacia la elección de gobiernos conservadores en los que se ha detenido los avances alcanzados con programas sociales y manejo estable de la economía.

En el tablero económico y político regional ha surgido un riesgo clave, se identifica con la incertidumbre que existe sobre la orientación política que se están adoptando con la ejecución de políticas neoliberales y atropellos continuos a los esquemas constitucionales establecidos.

En particular el riesgo político a que está expuesta América Latina es muy elevado fruto de que se adopten agendas populistas y se retrocede en el fortalecimiento institucional lo que tiende a reducir el optimismo y la recuperación económica en muchos países.

En el tablero económico y político regional ha surgido un riesgo clave, se identifica con la incertidumbre que existe sobre la orientación política que se están adoptando con la ejecución de políticas neoliberales y atropellos continuos a los esquemas constitucionales establecidos.

En el tablero económico, la región se encuentra atravesando por una situación de recuperación, luego de tener un crecimiento negativo, Sin embargo, aún enfrenta riesgos y desafíos en el corto y largo plazo, los cuales conducen a un camino incierto como resultado de que la brújula de dirección se hace pensando más en una agenda electoral sin importar las consecuencias económica y política al debilitar la institucionalidad.

Cada vez más, América Latina alberga una mayor incertidumbre política que se traduce en un freno, o torniquete, en el crecimiento económico, el progreso social y los avances en la democracia política.

Los países que mayor vulnerabilidad política la están presentando Brasil, Argentina, Guatemala, Perú, Venezuela, en menor medida Colombia que no logra concretar los acuerdos de paz y Ecuador que se ha abocado a la retaliación política de manera innecesaria, pero que ha entrado en una fase indetenible del endeudamiento público y una fuerte contracción en la inversión y la llegada de capitales extranjeros.

Cada vez más, América Latina alberga una mayor incertidumbre política que se traduce en un freno, o torniquete, en el crecimiento económico, el progreso social y los avances en la democracia política.

En América latina se está retornando al desagradable episodio del exceso del endeudamiento externo, situación que se vivió desde inicios de la década de los 80s, y que en la región han vivido distintas crisis relacionadas con ella y el miedo a que se repitan aún no se ha disipado del todo. Pues la lista de países con más episodios de impagos o reestructuraciones de deuda hay una fuerte presencia latinoamericana en las primeras posiciones: Venezuela, Ecuador, Brasil, Argentina, Perú, México, Costa Rica, Chile y Paraguay, entre otros, que en la actualidad asciende al temible monto de US$1,47 billones, lo que significa alrededor de un 80% más que en 2009.

El panorama macroeconómico de América latina pone en evidencia que estamos ante la presencia de un problema de exceso de deuda pública a escala global, con una clara tendencia de que todos los países tienen un crecimiento de la misma en general, fruto de que hay una sensación de riqueza.

Se puede concluir que el tablero económico y político que predomina en América latina está indicando que la región se está gobernando con criterios propios de los siglos XIX y XX, lo que expresa incertidumbre que proyectan situaciones difíciles

En el caso de la región se está cometiendo los mismos errores que en las economías desarrolladas, que acumulan deudas públicas por encima del 70% de su Producto Bruto Interno (PIB).

Se puede concluir que el tablero económico y político que predomina en América latina está indicando que la región se está gobernando con criterios propios de los siglos XIX y XX, lo que expresa incertidumbre que proyectan situaciones difíciles. Pero resulta que bajo esa situación lo que se está provocando es una situación de elevados riesgos económico y político de consecuencias impensables.

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