Opinión

La Policía Nacional en una sociedad democrática

Debemos superar las debilidades de la Policía Nacional, para que República Dominicana tenga una uniformada que responda al Estado social y democrático de derechos consagrado en nuestra Constitución del año 2010.

En un Estado democrático de Derecho, la Policía debe ser uno de los instrumentos de los que se valga el propio Estado para salvaguardar la seguridad y protección de los derechos de sus habitantes, por lo que solo en circunstancias excepcionales está facultada para requerir coactivamente una determinada conducta, mediante la aplicación inmediata del uso de la fuerza, si fuere necesario. Son altamente preocupantes las acciones de agresión a la población por parte de muchos de sus miembros.

La Constitución de la República establece entre otras disposiciones, que la Policía Nacional debe mantener el orden público para garantizar el libre ejercicio de los derechos de las personas; por lo que al ser depositaria de la fuerza pública hará uso de esta cada vez que sea necesario para defender, contra las vías de hecho y a todo riesgo, la vida, libertad y proteger los bienes jurídicos de las personas, velar por la seguridad e impedir la perpetración de delitos en toda circunstancia que sea necesaria y que en ocasiones el cumplimiento de esos deberes suponga la necesidad del empleo de la fuerza.

En la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano del 26 de agosto 1789 se reconoce los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, y establece que “La garantía de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública y que la misma debe ser instituida en beneficio de todos, y no para provecho particular de aquellos a quienes ha sido encomendada”.

Así también, contamos con acuerdos internacionales que han establecido las diferentes escalas de uso de la fuerza, que van desde la simple presencia de los agentes policiales y la influencia psicológica que esta implica, hasta la fuerza física en sus diversos grados, cuya última escala se encuentra representada por la fuerza letal.

El descontrol que tiene nuestra fuerza policial se evidenció nueva vez en un video que se hizo viral en las Redes Sociales, en el que se observa un uniformado golpeando a un ciudadano, cuando éste, luego de reclamarle por el desalojo de una caseta donde se vendía carne de cerdo, en el sector Los Frailes, SDE, dijo que era miembro de los Derechos Humanos. La tolerancia, es un principio que debe predominar en toda acción policial, y evidentemente no se tomó en cuenta por este oficial superior.

La sociedad dominicana demanda de un cuerpo policial eficiente, profesional y confiable, lo que se procura con la implementación de la Ley Orgánica PN 590-16, cuyo mandato sugiere acciones que se enmarquen dentro del más estricto respeto a la Constitución, a las leyes y a los convenios; por lo tanto, crea un marco jurídico institucional que define un régimen de carrera policial en el que se establecen las condiciones para una adecuada promoción social de los miembros, fomentando su desarrollo profesional y personal.

El Consejo Superior Policial en el año 2014, aprobó mediante la Resolución 011-2014 el Reglamento sobre el Uso de la Fuerza de la Policía Nacional, lo que motiva mi interrogante… ¿Es letra muerta eso? ¿Por qué no se aplica?

Varios especialistas en seguridad y expertos en la conducta, coinciden en que debe haber un régimen de consecuencias drástico para estas acciones, en cambio, pienso que eso debe ser acompañado con la formación ciudadana, para que el respeto sea de doble vía. Es una tarea pendiente que debemos asumir con responsabilidad y sin dilación en beneficio de la población, donde la respuesta incluya una mayor supervisión por parte de las autoridades y la capacitación de sus miembros en el uso de la fuerza y los derechos humanos.

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