Opinión

En Argentina: Copa Libertadores y G-20

En Buenos Aires, Argentina, se iban a celebrar dos acontecimientos importantes que acaparaban la atención de muchas personas a través del mundo: La Copa Libertadores de América de fútbol y la reunión de los países más importantes del mundo, el G-20.

La importancia de la Copa Libertadores se debía a que por primera vez en la historia se enfrentaban en esta final de clubes los dos equipos bonaerenses con más tradición y con enormes rivalidades: Boca Junior y River Plate. Debían celebrarse dos juegos, el primero se celebró en el estadio de Boca sin mayores problemas, y quedó empatado (2 a 2). El segundo debía celebrarse en el de River, y unos fanáticos violentos atacaron a botellazos y pedradas el autobús que transportaba los jugadores de Boca, siendo suspendido, y se trasladó a más de diez mil kilómetros y unas doce horas de vuelo al estadio Santiago Bernabéu de Madrid, España.

La reunión del G-20 estuvo precedida también de grandes expectativas: Se esperaba una reunión entre los presidentes Trump y Putin (que finalmente no se realizó). La firma del pacto de libre comercio entre los países norteamericanos llamado ahora Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) que se realizó sin mayores contratiempos, y la cena entre los presidentes de China Xi Jinping y de Estados Unidos Donald Trump sazonada con la guerra comercial entre ambos países,

La reunión estuvo precedida de informaciones económicas de varios tipos: General Motors anunciaba el cierre de tres de sus plantas en Norteamérica, dos de ellas en Estados Unidos, en Detroit y Ohio. Esto significa la pérdida de 14 mil empleos, cantidad que no tiene una gran relevancia numérica en una economía como la estadounidense que genera más de 150 empleos al mes, pero que tiene un importante componente político. En varias ocasiones el presidente Trump les pidió a los trabajadores automotriz de los Grandes Lagos que no vendieran sus casas porque la industria iba a regresar y el sector se iba a recuperar. Con un discurso así, el cinturón industrial: Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, le dio el triunfo a los republicanos, dándoles las espaldas a los demócratas.

Otro de los elementos que antecedían a la reunión de los dos líderes mundiales era el efecto que la guerra comercial estaba teniendo en los productores agrícolas estadounidenses. Nebraska Farm Bureau, una organización compuesta de más de 60 familias agricultoras ha señalado que sólo los agricultores de Nebraska han perdido mil millones de dólares como resultado de la disputa.

Hubo acuerdos, aunque por poco tiempo, hasta marzo. El analista más optimista no garantiza que estos sean definitivos. El aumento de las compras chinas a los Estados Unidos no va a tener un efecto significativo en la baja del déficit comercial. En este año el superávit de China ha pasado de casi 22 mil millones en enero, a 43 mil millones de dólares al mes de octubre.

Tampoco se prevé muchos cambios en las estrategias y acciones chinas sobre los temas de seguridad jurídica, patentes industriales y propiedad industrial. Esto se agrava porque en el momento en que los presidentes chinos y norteamericanos se reunían en Buenos Aires, en Canadá era apresada, a petición de los Estados Unidos, Meng Wanzhou, la funcionaria, hija del fundador y heredera de una de las empresas más icónicas de China, la gigante tecnológica Huawei, lo que representa un escollo en el camino de un acuerdo entre ambas naciones.

La reunión sino-norteamericana en Argentina no terminó como la Copa Libertadores, pero tal vez habrá que buscar otro lugar para afinar detalles, mejorar la comunicación, limar asperezas y llegar a acuerdos perecederos.

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