Opinión

Salarios

Nunca los salarios mínimos en el país han resultado un indicador para determinar cómo se ha movido el conjunto de la estructura salarial, pero su aumento estimula un Producto Interno Bruto (PIB) en crecimiento, en cambio, su caída se observa como una economía en crisis.

El sector empresarial no puede alcanzar una verdadera competitividad con salarios estancados. Mantener deprimido el salario mínimo ha ahondado las brechas salariales y la desigualdad, y por es eso que se debe transformar la política salarial, ya que induciría una nueva dinámica en la que un crecimiento de la demanda interna incrementa la productividad y los niveles de empleo y de ingresos.

Esa estrategia permitiría un mayor bienestar y una disminución efectiva de la pobreza y la desigualdad, y con ello se impactaría positivamente en el nivel de vida de los trabajadores y sus familiares.

Se asume que existe una relación directa entre los niveles de bienestar y los salarios, porque permite la posibilidad de obtener diferentes tipos de bienes. Es imposible alcanzar excelente productividad para la competitividad con niveles salariales deprimidos.

El empleador debe comprender lo beneficioso que resulta para sus intereses alcanzar altos niveles de productividad. Es necesario tener en cuenta el precio (salario) que se paga por el trabajo y el precio de aquello en lo cual se aplica.

Se impone recuperar los conceptos de salario, productividad y precios, para establecer las relaciones teóricas que les subyacen y a partir de entonces determinar las relaciones analíticas que las sustentan en el contexto de la economía dominicana.

Hay que partir del hecho de que manteniendo en crecimiento la productividad de las actividades que generan los bienes, especialmente los de la canasta básica, es posible incrementar el salario real y, con ello, el poder adquisitivo, no sólo con respecto a esos bienes, sino de otros, generando, de esta manera, efectos multiplicadores en la economía.

Sin embargo, el planteamiento del sector empleador de la reclasificación de las empresas para luego proceder al reajuste salarial, posterga una solución al tema. La indefinición afecta el clima laboral en las diversas áreas.

Los dirigentes sindicales procuran un aumento de 30% a los salarios mínimos del sector privado, y sobre el cual hay un estancamiento por la posición asumida por los empresarios. En el 2007 el salario mínimo más alto en República Dominicana fue fijado en RD$7,360 y en el 2017 se ubicó en RD$15,447.60, dentro de un contexto de expansión económica.

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