Hablan los hechos

¿Cómo están el hambre y la miseria en América Latina?

El flagelo de la inequidad y pobreza, ancestralmente siempre han registrado altos índices en América Latina, los cuales fueron interpretados en el pasado como resultado de la insuficiencia dinámica de la tasa de crecimiento económico, la cual crecía poco con relación a la tasa de crecimiento de la población, que crecía bastante. Sin embargo, el escenario actual de la región es muy diferente al de la década de de los 60s, cuando se desarrollaron estas interpretaciones y se intentó aplicar los remedios para derrumbar la pobreza y la inequidad.

En América latina hoy  se dispone de un nuevo instrumental analítico en torno a los conceptos de vulnerabilidad social, vulnerabilidad socio demográficas que permiten examinar las relaciones entre población y pobreza desde una óptica objetiva.

A pesar de los avances alcanzados en los instrumentales de medición de los indicadores sociales, muchos gobiernos de la región parecen no entender que enfrentar la pobreza y el hambre no es con políticas asistencialistas y coyunturales que mas bien son atenuantes a estos flagelos, pues enfrentar este malestar se requiere impulsar grandes innovaciones y estrategias de política social responsable de mediano y largo plazo para enfrentar los desafíos.

En America latina la mayoría de los gobiernos actúan con políticas cortoplacistas sin visión de futuro, lo cual se convierte en una maquinaria reproductora de la pobreza y la miseria de la región con escandaloso cordón de miseria que expulsa a los ciudadanos a migrar de manera desesperada para enfrentar su incierta sobrevivencia

En America latina la mayoría de los gobiernos actúan con políticas cortoplacistas sin visión de futuro, lo cual se convierte en una maquinaria reproductora de la pobreza y la miseria de la región con escandaloso cordones  de miseria que empujan  a los ciudadanos a migrar de manera desesperada para enfrentar su incierta sobrevivencia. América Latina, a pesar de haber mejorado en las dos últimas décadas, sigue manteniendo cifras muy preocupantes y vergonzosas, tal como lo evidencia el hecho de que esta es la segunda región más desigual del planeta con un índice de desigualdad de 52,9%, apenas por debajo del África Subsahariana 56,5% y seguida por Asia con 44,7% y por Europa del Este y Asia Central 34,7%.

Los índices de desigualdad que exhibe América latina son fruto de la expansión del hambre en la región, los cuales se agudizaron durante el periodo 2014-2018, como resultado  de que el hambre aumentó en cinco países Latinoamérica como son  Argentina, Ecuador, El Salvador, Perú y Venezuela.

En América latina preocupa que la seguridad alimentaria y nutricional se ha convertido en un malestar que no parece detenerse ni tener solución en lo inmediato si los gobiernos no reorientan sus políticas cortoplacistas hacia el mediano plazo con sostenibilidad, tal como lo ha planteado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En América latina  preocupa que la seguridad alimentaria y nutricional  se ha convertido en un malestar que no parece detenerse ni tener solución en lo inmediato si los gobiernos no reorientan sus políticas cortoplacistas hacia el mediano plazo con sostenibilidad, tal como lo ha planteado la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En América latina  se observan grandes dificultades alimenticias ya esta abarca a 2,4 millones de personas que más pasan hambre alcanzando así un total de 42,5 millones de personas, lo que es equivalente al tamaño de la población de un país como Argentina, significando que millones de personas no contaron con la cantidad suficiente de alimentos para cubrir sus necesidades calóricas diarias.

Si no se implementan políticas sociales responsables para enfrentar el flagelo de la pobreza esta tendencia no se modificará. En América Latina, por tanto, no se cumplirá con la meta de erradicar el hambre y la malnutrición en 2030, comprometida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La región de América latina transita por mal camino, reflejando más bien que se ha dado un paso atrás importante en una lucha que venía ganando, pero los propios gobernantes iniciaron una ruta peligrosa al debilitar la institucionalidad para priorizar la agenda electoral, lo que se ha vuelto un vicio que quiebra las aspiraciones de superar el malestar que afecta la sociedad

La región de América latina transita por mal camino, reflejando más bien que se ha dado un paso atrás, en una lucha que venía ganando, pero los propios gobernantes iniciaron una ruta peligrosa al debilitar la institucionalidad para priorizar la agenda electoral, lo que se ha vuelto un vicio que quiebra las aspiraciones de superar el malestar que afecta la sociedad.

Los actuales niveles de hambre y pobreza que afectan a la región  resultan intolerables y lo que está  en juego es que se paralizará a toda una generación de latinoamericanos empujándolos a la desesperación cuya opción ha sido recurrir a la migración forzosa para sobrevivir y que supera los 9 millones anual.

Las cifras de la organización Hispanic Wealth Project y avalada por la firma especializada en servicios migratorios Gagel Law, muestran que en la actualidad el 18 % de la población estadounidense es latina, la cual podría incrementarse al 30% en el 2060.

La mayor cantidad de latinoamericanos que deciden migrar a USA son los Mexicanos que alcanzan los 12 millones, puertorriqueños con 1,7 millones, salvadoreños 2,2 millones, cubanos 1,1 millones, dominicanos 941.000, guatemaltecos 881.000, colombianos 688.000, hondureños 531.000, ecuatorianos 443.000, peruanos 443.000, nicaragüenses 257.000, venezolanos 197.000, entre otros.

Hay cuatro países en América Latina en los que más gente pasa hambre ahora que hace 10 años entre los que se encuentran Costa Rica, que pasó de un 5,4 a un 5,6%, El Salvador, que pasó de un 10,7 a un 12,3%, Paraguay, que pasó de un 11,9 a un 12% y Venezuela, que pasó de un 10,5 a un 13%

Las cifras de migración parecen guardar una relación directa con la situación alimentaria en América latina ya que en esta existe una marcada heterogeneidad de la región, con niveles significativos de subalimentación, aunque se observa que en el último cuatrienio,  2014-2018, en algunos países han logrado cubrir sus requerimientos alimentarios mínimos.

En la lista de avance satisfactorio de mejorar los niveles de alimentación se encuentran Brasil, Cuba y Uruguay, es decir,  son los países con menor proporción de personas subalimentadas, con menos del 2,5% de la población, a lo siguen Argentina, Chile y México, con un porcentaje inferior al 5%.

En América latina predominan los desequilibrios entre países, tal como es el caso de Haití que encabeza la lista de baja nutrición con un 48,2% de la población, Bolivia con un 20,2%, Nicaragua, con un 17% y Honduras, con un 14,8% y Perú con un 7,6%. Hay cuatro países en América Latina en los que más gente pasa hambre ahora que hace 10 años entre los que se encuentran Costa Rica, que pasó de un 5,4 a un 5,6%, El Salvador, que pasó de un 10,7 a un 12,3%, Paraguay, que pasó de un 11,9 a un 12% y Venezuela, que pasó de un 10,5 a un 13%.

En América Latina, una región con el 80% de población urbana, es decir, 110 millones de personas, pero donde el 44% de los ciudadanos afirman que los ingresos que perciben no les alcanzan para cubrir satisfactoriamente sus necesidades y el 53% dice que no gana lo suficiente para enfrentar la vida

En América Latina, una región con el 80% de población urbana, es decir,110 millones de personas, pero donde el 44% de los ciudadanos afirman que los ingresos que perciben no les alcanzan para cubrir satisfactoriamente sus necesidades y el 53% dice que no gana lo suficiente para enfrentar la vida.

Es tal situación que explica, según la CEPAL, que la pobreza aumentó al pasar del 28,2% al 29,2%, para un  total de 62 millones de latinoamericanos que vivían en pobreza extrema en 2018, lo que representa el 10,2% de la población,  significando que 184 millones de personas viven en dicha situación, esto es, el 30,2% de la población de la región.

Con tanta pobreza y hambre en America latina, resulta inverosímil que en la región se pierde alrededor del 15% de sus alimentos disponibles, mientras 34,3 millones de sus habitantes pasan hambre, lo que representa  el 5,5%  de la población. Pero resulta que en América Latina se desperdician 348.000 toneladas de alimentos al día, equivalente a 127 millones de toneladas de alimentos perdidas al año, lo que significa que, en promedio, cada latinoamericano malgasta 223 kilos de frutas, verduras, carne, pescado y productos lácteos al año.

Con tanta pobreza y hambre en América latina, resulta inverosímil que en la región se pierde alrededor del 15% de sus alimentos disponibles, mientras 34,3 millones de sus habitantes pasan hambre, lo que representa  el 5,5%  de la población

En América latina los países campeones del desperdicio de Alimentos son Argentina con el 12,5% de lo que produce, es decir, 16 millones de toneladas al año, México con 10,4 millones de toneladas, con el 37%, Colombia, con 9,7 millones de toneladas. Estas cifras escandalosas ponen de manifiesto que estos países desaprovechan lo que producen, lo que  para la FAO se estima en un  6% de las pérdidas mundiales de alimentos, en un contexto de miseria y hambre abundante y que incrementa la desigualdad en América latina.

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