Opinión

Incertidumbre económica y II

La incertidumbre económica que hoy se registra a nivel mundial puede disiparse en los casos en que Estados Unidos y China lleguen acuerdo sobre el comercio, con lo que terminaría la guerra comercial, una estabilidad o reducción de los precios del petróleo en el mercado internacional, y una definición de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El mayor riesgo es la vulnerabilidad y la incertidumbre que rodea la economía global con las tensiones comerciales, la intranquilidad en los mercados financieros y las dudas acerca del “brexit”, como se conoce a la salida del Reino Unido de la Unión Europa.

Los países subdesarrollados y no productores de petróleo temen que la continuación de las alzas de precios del crudo impacten en sus economías, lo que vendrá a incidir en el crecimiento y la tasa de inflación.

El Banco Mundial expone en el informe Perspectivas Económicas Mundiales, que el crecimiento de las economías caerá al 2% en este año. Prevé que la disminución de la demanda externa, el aumento del costo del endeudamiento y la persistente incertidumbre en materia de políticas influirán en las perspectivas de las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Espera que en el 2019 la expansión de este grupo de países se mantenga estable en un 4.2%.

En tanto, el FMI estima que hace sólo dos años, el 75% de la economía mundial experimentó un repunte, y prevé que en el 2019 el 70% registre una desaceleración. En enero, proyectó un crecimiento mundial para 2019 y 2020 de alrededor del 3.5%, siendo el más bajo del que se haya visto en los últimos tiempos. Desde entonces, la expansión ha seguido perdiendo ímpetu.

Los organismos multilaterales creen que cualquier disminución significativa del crecimiento de China tendría un impacto negativo en América Latina y el Caribe, directamente a través del comercio, los precios de las materias primas, y potencialmente en la inversión, e indirectamente por los efectos en otras regiones.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China aún no se ha resuelto, lo que supone un riesgo no sólo para el comercio y la tasa de crecimiento del mundo a mediano plazo, sino también para las propias condiciones financieras que suelen estar vinculadas a la percepción de mayor o menor riesgo por parte de los agentes.

Al igual que en los últimos años sigue la preocupación por la evolución de la economía de China. Se espera que en 2019 nuevamente desacelere, a un 6.2%. Además, están los riesgos geopolíticos, a los que se agrega la incertidumbre respecto de ciertos procesos con importancia no sólo geopolítica sino también económica a nivel global, como el “brexit”.

Noticias Relacionadas