Opinión

Retos en salud

La disección del genoma humano ha abierto una caja de pandora sin posibilidades de volver a cerrarla. De golpe y porrazo ha nacido la era molecular en medicina. Repentinamente descubrimos que hasta cierto punto hay enfermos más que enfermedades, por lo que dos personas no se comportan de igual manera frente a una miríada de agresiones diarias. El bacilo de la tuberculosis no produce los mismos efectos mórbidos en un individuo inmunocompetente que en un paciente inmunodeficiente. Las cepas de bacilo de Koch resistentes a los antibióticos comúnmente utilizados para tratar la tisis amenazan con segar la vida de millones de individuos afectados. De modo que no basta con detectar tuberculosis en alguien para de inmediato iniciar la terapia, sino que también se necesita conocer el estado de las defensas del enfermo, así como las características moleculares de la cepa microbiana infectante.

Los paradigmas educativos para el personal sanitario no se reajustan al ritmo y la velocidad que la explosión del conocimiento exige. Es tanta la información que se genera que la capacidad de asimilación se ve amenazada por una intoxicación. Aprender, desaprender, reaprender son una constante que pone en jaque a entrenadores y aprendices. Se requiere de mentes muy abiertas con bastante flexibilidad y un amplio sentido del raciocinio intelectual.
El concepto de salud se modifica dependiendo de la época, latitud geográfica, grupo humano y cultura.

Enseñar medicina con éxito académico en los niveles de pregrado y postgrado en el siglo XXI está plagada de gran incertidumbre. Mantener la vanguardia en la investigación y el servicio son un requisito previo para una buena enseñanza. Ahora como nunca antes se requiere de una alta calidad selectiva para escoger el material docente, amén de mucho arte para seducir al estudiante a querer aprender.

Los graves males crónicos del sistema sanitario dominicano tienen raíces sociales históricas profundas. Somos una nación pobre de limitados recursos con un reparto presupuestario tradicionalmente distribuido de modo desigual. Las necesidades superan la disponibilidad de fondos para enfrentar las demandas. La creciente privatización de las atenciones para los enfermos deja en veremos la inversión en promoción de hábitos saludables para el buen vivir; alimentación sana, actividades físicas, culturales, diversiones, conciencia ecológica, protección ambiental, agua potable, vivienda adecuada y buen entorno familiar.

Es perentorio garantizar el esquema de vacunación y refuerzo para la población infantil y escolar, así como el tamizaje para la detección temprana de la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, el cáncer y de otras afecciones crónicas. Los chequeos anuales de la población trabajadora todavía son una quimera en el país. Con justicia se mejoró la cuantía presupuestaria en educación, así debería hacerse con el sector salud. Los pobres no pueden darse el lujo de enfermarse con lo costoso que resulta obtener una adecuada atención, sin embargo, son los desprovistos de fortuna los de mayor morbilidad.

Sería interesante elaborar unas estadísticas sobre la mortalidad nacional basada en el ingreso per cápita. Es nuestra impresión basada en los millares de autopsia revisados que la mortalidad infantil y materna, conjuntamente con el deceso de jóvenes y adultos corresponde en una gran proporción a los más empobrecidos del país.
El reto en salud de una próxima gestión de gobierno deberá incluir más y mejor vida para todos. Para ello se requerirá de agua potable, vivienda y alimentación sana de alcance general. El cuadro se completa proveyendo recursos humanos capaces y motivados.

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