Opinión

La sociedad del conocimiento y del aprendizaje

Si se observa la dinámica de la sociedad global, la mirada ha de girar hacia la perspectiva de la economía, tanto en los países desarrollados como en los países en vía de desarrollo. La situación se torna más compleja si se parte de que el conocimiento cambia a una velocidad impensable y de una manera asimétrica ya que cada individuo sabe cosas que los demas no saben, por tanto, la transmisión e información del mismo juega un rol importante en la era de la post verdad.

Con el sociólogo y gurú de la administración, Peter F. Drucker, se aprendió a estudiar e interpretar la dinámica que imprime la sociedad post moderna, de la cual se construyó lo que en la actualidad se conoce como la sociedad de conocimiento, cuyos orígenes datan de la década de 1960 cuando era inminente los efectos de los cambios que permitió entender la sociedad post-industrial. Es en tales circunstancias que con Drucker se aprendió a reconocer la presencia tendencial hacia una sociedad del conocimiento.

En una reflexión sesuda y profunda, Drucker estableció la taxonomía de una sociedad caracterizada por una estructura económica y social, en la que el conocimiento ha reemplazado al trabajo, a las materias primas y al capital como fuente más trascendental de la productividad, crecimiento y desigualdades sociales. Las evidencias empíricas ponen en evidencia que la sociedad del conocimiento en la actualidad ocupa un lugar preferencial en la discusión predominante en el ámbito académico, en particular, en las ciencias sociales, ya que de lo que se trata es de la expresión de las transformaciones económicas y sociales que se producen permanentemente en la sociedad moderna.

A partir de los contundentes avances registrados en la sociedad del conocimiento, el premio nobel de economía, Joseph E. Stiglitz advierte que sobre esta plataforma se está transitando a una sociedad del aprendizaje. En adicion, Stiglitz, economista y profesor de la Universidad de Columbia de USA, ha planteado que “lo que de verdad separa a los países desarrollados de los demás no son tanto las diferencias en recursos y producción, sino la brecha existente en el saber”, por tanto, “la rapidez a la que las naciones en vías de desarrollo cierran esa brecha es determinante en su crecimiento”.

Es en tal contexto que Stiglitz entiende que “los ciudadanos de los países más ricos del mundo han llegado a pensar que sus economías se basan en la innovación”. Más aún, puntualiza que “la innovación ha sido parte de la economía del mundo desarrollado durante más de dos siglos” y que de manera fáctica, “durante miles de años, hasta la revolución industrial, los ingresos se encontraban estancados”.

A luz de la razón, la sociedad del aprendizaje conjuntamente con la sociedad del conocimiento están determinando el rumbo de la economía global ya que cada vez más se incorpora sectores que le imprimen dinamismo a la actividad económica. En efecto, es una realidad irrefutable la presencia de una economía digital y las redes que tiene una influencia en el esquema de política económica.

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